Amarte a ti

Realidad 7: Reencuentro

Los sueños están formados de ilusiones, creadas por nuestra imaginación . Estos se crean desde nuestra niñez, cuando aprendemos la codicia del deseó.

Y en mente de todos, creamos, aquella visión de lo que esperamos llegue a ser nuestra vida. La gente que conoceremos, los lugares que visitaremos y sobre todo a quienes amaremos.

La búsqueda del amor soñado es la carrera para alcanzar un ideal que no deja de alejarse. Un bucle infinito que termina por enfermar nuestro corazón y si no tratamos la enfermedad puede terminar amargandonos y hacernos abandonar la búsqueda. 

Hay tantas almas en el universo y tan pocas logran encontrarse con su igual, son escasos lo que encuentran a su otras partes, a la mitad que los complemente. Los demás tenemos que morir y reencarnar una y otra vez en este infierno, para poder tener, una nueva oportunidad de terminar la búsqueda y ser uno.

Ame a Stella en lo más oculto, en lo que no se puede decir con palabras, en donde las acciones fallan, en eso que nos susurra el alma en las noches más oscuras y solitarias.

Y sin embargo no la volví a ver, pese a vagar en incontables veces en estas mismas calles.

Desde entonces solía pararme en aquel puente y miraba hacia ese punto donde una vez ella y yo, compartimos un momento único.

Empecé a entender que en todos los rincones del mundo habitan destellos de magia que no podemos ver por estar encerrados en nosotros mismos. Ella me lo mostró, a mi me poder ver la vida con simpleza y belleza.

Cerré los ojos, su recuerdo se desvanecía y su forma ya no tenía rasgos concretos, lo poco que quedaba era solo inventos míos. La estaba perdiendo, mi mente la olvidaba enterrando aquellos días a su lado en el pasado.

Por eso sabía que esa era la última vez que me detenía en aquel puente.

Cercas, escuché el llanto de una niña venir de la estación de autobuses. Lloraba a su madre porque no había podido obtener un peluche del juego de la grúa. Su madre intentaba sacarlo por ella, pero fracasada, como un día yo lo también fracase. La pequeña pedía la ayuda de su padre, haciendo un escándalo que más de uno se detenía a ver con burla.

Pero yo seguí con mi mirada perdida en la lejana añoranza que poco a poco perdía por el ardor del sol.

En eso una chica se puso a mi lado. No podía ver su rostro pues estaba oculto bajo una sombrilla rojiza. Pero llevaba un vestido blanco de una sola pieza y de un corte delicado que hacía parecer como si nubes la cubrirán.

-¿A quién recuerda?

Me preguntó, su voz era suave como perfume de flores. No le respondí al principio, pero me asombro que pudiera adivinar lo que estaba pensado.

-Disculpe, por mi intromisión, pero es que por su rostro tranquilo pero triste, puedo asegurar que usted piensa en alguien

-Lo hago

Le respondí, habia algo en esa invitación a charlar que movía mi corazón.

-¿Es alguien a quien perdió? ¿Alguien importante?

-Lo era... O al menos eso creí, ya no estoy tan seguro

-Debió ser un engaño... tal vez, las personas siempre se vuelven más importantes en nuestra mente cuando las perdemos

-Puede que tengas razón, fue un engaño, una ilusión

-Esa personas debió ser afortunada, si aún la recuerdas pese a todo ello, debió llevarla sin duda dentro del corazón

Sobre nosotros volaban hojas secas que el otoño traía para anunciar su final.

-Ella fue muy importante, sin duda fue especial, creo que ella llegó cuando las circunstancias eran ideales para que apareciera

-¿Circunstancias?

El viento con su danza intento hacer volar la sombrilla que sostenía la mujer, pero ella se aferraba al mango con fuerzas impidiendolo. Pero fue gracias a este viento que una parte de la sombrilla se elevo y pude ver el rostro de la mujer.

-Sí, las circunstancias eran perfectas, para que yo la amara desde el primer momento que la conocí


Le respondí mientras reconocía su rostro, ella también me miró un momento. Cerró su sombrilla, dejando que el sol la bañara con su resplandor. Era tan hermosa como la recordaba.

-¿Amor a primera vista? ¿Como puede ser eso?

Ella se volteo al puente tímidamente, dándome pequeñas miradas fugaces de vez en cuando.

-Solo... Puedo decir que en los días que la conocí mi corazón era torturado, por la tristeza más grande del mundo,la falta de amor... Estaba amargado, envenenado con un odio hacia la gente que me rodeaba


Ella también pareció reconocer algo en mi, pues me encaro como tratado de decir algo...

-Esto verá... Yo

-¿Sí?

-Ah... No es nada, es que bueno yo también tengo una persona a la que añore por mucho tiempo

-Somos similares ¿Eh?


Sus ojos se me miraban, ocultaban estrellas de mundos olvidados.

-Y si ya no la vuelve a ver ¿Existirá aún nostalgia?

Preguntó, su voz me atravesó el corazón.

-No lo sé, antes todo me parecía como encerrado en un azulado y frío sol, todo me parecía durmiente y masa me inspiraba el deseo de salir al mundo- Le respondí mirando pasar gente por debajo del puente

-¿Y ahora?- Me volvió a cuestionar, torciendo su sonrisa, como cuando tratamos de evitar llorar

-Ahora todo me parece, dotado de luces que caen, como pequeñas burbujas llenas de magia sobre la gente, todo tiene más color-Conteste ocultando la felicidad

-Eso significa que ya no estás encerrado, haz salido y la luz te ha tocado, ahora avanzas con el tiempo y tu alma arde con belleza-Me comento viendo las hojas secas de los árboles caer sobre nosotros.

Nos quedamos en silencio, las ráfagas del viento nos envolvieron y por un momento pareció que ambos fuéramos uno solo.

Ella era la misma, por fin la encontraba, con su largo pelo, negro, su piel morada pero Peluda y sus labios azulados. No había cambiado nada desde la primera vez que la conocí.

-¿Ya no queda nostalgia? - Preguntó de nuevo

Stella era la misma que encontré en aquel puente hace más de 10 años.




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