Amigos Sin Derechos

EPÍLOGO

Amanda salió del baño del hotel con la tira de plástico en la mano.

Lucas estaba en la cama, con la laptop encendida. Desde la pantalla, su madre y su suegra la observaban expectantes. Ella se sintió algo incómoda.

—¡Ya dinos qué salió! —exclamó su madre.

Amanda sonrió y, mostrando la prueba de embarazo con dos líneas rojas, dijo:

—¡Es positivo!

—¡Lo sabía! —exclamó él, y se levantó para abrazarla y besarla con gran alegría.

"¡Felicidades!" repetían las voces a través de la laptop. Ellos se acercaron para dar las gracias por los buenos deseos.

—Ya sabía —dijo Lucas—. El otro día casi se desmaya al dejarle flores a Bruno. Y en el aeropuerto, por poco perdemos el vuelo a Londres porque no paraba de vomitar.

—No deberías volar así —dijo la madre de Amanda, preocupada.

—¡Ay, no es para tanto! —respondió ella—. Además, llevábamos meses esperando este viaje. Es como nuestra luna de miel.

—Pero debes cuidarte. Ten cuidado en el concierto, ya sabes que la gente se aloca a veces.

—Es Adele. No creo que sea tan salvaje, pero igual tendré cuidado, no te preocupes. Además, tengo a mi médico personal.

—Estoy tan feliz por ustedes. Van a ser unos excelentes padres —dijo la madre de Lucas.

—Gracias, mamá —respondió él—. ¿Cómo está Nymeria?

La madre de Lucas cambió a la cámara trasera para que él pudiera ver a la husky durmiendo en el sofá de la sala.

—Yo aspiraré tu sofá al volver —dijo Amanda, apenada.

—No se preocupen por nada. Diviértanse mucho.

Se despidieron y Amanda y Lucas se dirigieron al concierto.

Cantaron a todo pulmón. Amanda sostenía el brazo de Lucas con una mano, y con la otra se acariciaba el vientre.




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