Amistades duraderas

Capítulo 7. Rosa en confianza

Después del día de la «cita», Rosa comenzó a unirse más a ellos y a ser más malhablada y desinhibida. Los chicos se quedaron un poco sorprendidos al darse cuenta cómo era en verdad.

—¿Qué hay, mis cuates? —Samuel junto con sus amigos escucharon la voz de Rosa acercándose a ellos—. Llevo prisa porque voy tarde. Nos vemos —dijo mientras le daba un golpe en el brazo a Fernanda, porque era la que le quedaba más cerca—. ¡Ponte buza, caperuza! Al rato los veo, raros.

Rogelio y Roberto apretaron los dientes cuando vieron el «saludo» de Rosa a Fernanda, como si les hubiera dolido a ellos. Samuel solo abrió la boca.

—No sé qué opines tú, Sam, pero Rosa tiene la mano muy pesadita —murmuró Fernanda sobándose el brazo y con lágrimas en los ojos.

—Sí, la tiene, me consta —respondió Rogelio—. Una vez incluso me sacó un moretón… Le tuve que decir a mi tía que me había golpeado con una puerta.

—Creo que este «saludo» me va a dejar un moretón a mí también.

—Rosa no era así —comentó Samuel.

—La volviste así, Rogelio, te pasas —secundó Roberto.

—Corrección —se defendió el chico—, Rosa ya era así, solo que apenas está entrando bien en confianza para demostrarlo.

—Pero a pesar de todo aún te gusta, ¿no, Samuel? —Le preguntó Fernanda.

—Amm, sí…

—Dudaste —la chica lo señaló—. Ves, sigo pensando que haces mejor pareja con Rebeca.

Samuel se limitó a quedarse callado, no era por nada pero esa chica aún lo asustaba un poco.

***

Uno de esos días, mientras todos estaban en el receso, a Rosa se le ocurrió hacer un concurso de eructos con sus amigos. Roberto y Rogelio aceptaron participar encantados, pero Fernanda y Samuel se negaron.

—Paso —murmuró la chica, aún sin estar segura si Rosa lo decía en serio o como broma.

—Igual.

Pero cuando los vieron empezar a tomar una gaseosa para ponerse a eructar, Fernanda y Samuel los miraron entre sorprendidos y asqueados.

—¿En serio están haciendo eso? —Murmuraban entre ellos.

—No tienen vergüenza.

—No —le respondió Rosa a Fernanda. Después volteó a ver a los chicos—. Ahí les viene uno, prepárense. —En seguida eructó tan fuerte, que los chicos de otras mesas voltearon a verla.

Rogelio y Roberto se quedaron anonadados.

—Wow…

—Doble wow…

—¡Les gané, perros! —Rio con fuerza.

—Emm, Rosa, no quiero ser aguafiestas…

—Tú siempre eres aguafiestas —interrumpió Roberto. Fernanda le pellizcó una mejilla y la jaló con fuerza—. ¡Aahh, déjame! —Lo soltó pronto.

—Decía, Rosa, que no quiero ser aguafiestas pero con ese eructo que te echaste, todos te voltearon a ver. —Señaló con discreción a Javier y a sus amigos, que aún se encontraban impactados por escuchar a la bella Rosa eructar de esa manera, y a Sonia y a Sofía, que en seguida dejaron de verlos con impresión y comenzaron a cuchichear entre ellas.

—Nah, me vale. —Volvió a reír—. Ahora hay que hacer un concurso más divertido. ¿Qué tal uno de quién se echa el pedo más apestoso?

—No, a ese sí no le entro —dijo Roberto.

—Nel, yo tampoco.

—Aguados…

Fernanda y Samuel se voltearon a ver entre ellos.

—¿Aún te gusta? —Le murmuró muy bajito Fernanda.

—Amm, pues mira… —Se quedó callado. En ese momento Rebeca se acercó a él y lo abrazó, y el chico por primera vez sintió alivio de esa acción, ya que lo salvó de responder algo que ni él sabía.

—¡Samuel!

—Hola, Rebeca.

—Hola, Samuel. —La chica le dio un toquecito a la nariz de Samuel con su dedo índice.

Todos los otros vieron ese gesto y les pareció algo tierno. Incluso Rogelio tuvo que admitir que Rebeca, a pesar de que no eran tan adorable como todos creían, quería mucho a Samuel y estaba dispuesta a todo para hacerlo feliz.

El chico rio un poco y se alejó de Rebeca poco a poco mientras ella le hacía plática.

—¿Qué has hecho?

—No mucho, pero la otra vez estuve platicando con Clarisa acerca de que sería muy lindo que tú y yo fuéramos al cine.

Samuel parpadeó con confusión, ni siquiera recordaba quién era Clarisa.

—¿Ah, sí?

—¡Sí!, ¿qué película te gustaría ver?

—Pues no sé. ¿A ti?

—Ayyy, me encantaría la de ¿Sabes quién se enamora?

Samuel tragó grueso, sabía que era una película romántica y le aterraba un poco la idea de estar en el cine viendo una película de ese tipo con ella.

—Ah, ¿y cuándo o qué?

—El miércoles de la siguiente semana… A las cinco —agregó.

—Sí, estaría…

—¡Bien, ya quedaste! —Chilló emocionada—. ¡Iremos a ver esa!



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En el texto hay: amistades, amigos amorjuvenil, amistad adolescente

Editado: 26.01.2026

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