Amo de Todo

8. Siete días

—Queridos habitantes de nuestro país, queridas Naciones aliadas a nuestro comité que conforma la Agenda 2030, a todo el mundo con población interesada en colaborar con nuestros objetivos, nos complace dar inicio a una ceremonia que tiene a nuestro amado país como anfitrión, pero que es parte de toda la humanidad y hoy tenemos la fortuna de ser testigos de un hecho que formará parte de nuestros archivos históricos.

La presentadora pone voz a los sucesos luego de haber entonado el himno nacional. Aún me sudan las manos luego de habérmelas llevado al corazón para dar la cara a un mundo que piensa que soy un suerte de esperanza cuando gran parte de la comunidad científica ya es consciente de que no soy sino una fraudulenta pérdida de esperanza para todos y que no habrá alternativa a seguir adelante conmigo misma más que un intento desesperado por salvar mi propio pellejo y, tarde o temprano, probablemente se sepa que también lo hice por salvar a mi hija.

Dejo que el show siga su curso.

Al menos mostrarán mi teoría de la unión de las figuras, espero que sea suficiente para que la población pueda unirse en el sentimiento de amor que determina el discurso de la presentadora al hacernos pensar que estamos unidos en un mismo trabajo conjunto que a nadie le importará dentro de una semana cuando no tengamos noticias frescas y quieran llegar con antorchas y bombas de estruendo para hacer volar el mismísimo Palacio de Elíseo.

Las luces se atenúan.

Los ojos de Cruz están puestos expectantes en lo que se comienza a proyectar en la pantalla. Han conseguido una imagen tan imponente que yo misma siento mis ojos llenarse de lágrimas ante las estrellas y el brillo que se cierne sobre nuestros cuerpos.

Todo el firmamento determina el cielo con todos sus astros (o una leve simulación de ello) mostrando un mapa planisferio típico de occidente el cual comienza a girar a modo de darle similitud esférica en la superficie plana.

Una voz de fondo va relatando los sucesos de los últimos tiempos.

—Una figura apareció hace poco más de una semana, la cual puso en alerta a todos. —El mapa señala el punto—. Luego, otra más llegó y con el pasar de los días fueron iluminándose en el cielo a lo largo y a lo ancho de nuestro planeta.

Siguen apareciendo, cada una de ellas con la forma que tiene y que representa aquello que solo puede entenderse a partir de las notas musicales que se representan a partir de Geometría Sagrada.

Me emociona pensar que fui parte del equipo y de aquellas personas que investigamos el asunto y encontramos esa verdad que mucha gente se devanó los sesos con tal de intentarlo procesar.

Atenas.

París.

Ártico.

Pentágono.

Bagdad.

Islas del Atlántico Sur.

Java Central.

Los siete hitos.

En siete días.

Siete días…

Parpadeo, asombrada, pensando si eso tuvo algo que ver con el ritmo en el que se fue develando el mensaje.

—¿Estás bien?—me pregunta Cruz al notar que me estoy removiendo en mi lugar.

Siete días.

La Creación.

Un momento…

¡CARAJO!

—Todos nos unimos en un mensaje de fe para descubrir lo que tenemos para enseñarles por fin, develando que no hay mayor mal y que todo está controlado. Que no hay nada a que temer, que todo está puesto para nuestro bienestar y que los gobiernos, unidos, velarán por nuestras vidas porque es lo que más importa.

No, no, no, no.

—¡No!—farfullo, retrocediendo.

Una mano se cierra en mi hombro. Luego otra.

Me vuelvo hacia atrás.

—Por favor, guarda la compostura—me dice Cruz.

Y descubro que un guardia de seguridad me está sujetando de manera solapada, están preparados para reducirme de manera escondida en caso de necesitarlo.

Debo mantener el control.

—Cruz…—digo, mirándole a los ojos con el corazón partido en diez.

Primero, porque soy consciente de que no develarán el mensaje que creímos haber encontrado y que podría significar un lenguaje musical y visual para comunicarse con otros seres del universo, sino que…

—¡Estamos felices de que hayas confluido bajo una misma luz, de que hayamos superado este desafío y entendido al fin nuestra avanzada tecnología!

—¡NO!—grito, aterrada.

Y me empujan hacia atrás, cubriéndome entre otras personas que son parte del equipo de Cruz mientras aplauden con efusividad al igual que todas las personas del estadio, como si su equipo favorito hubiese hecho una anotación.

Creen tener el modo de comunicarse e iniciar una lucha por ser amos del universo, pero lo cierto es que nos equivocamos.

¡Estuvimos todo este tiempo errados!

¡Y ellos harán creer a la población que fue mano del hombre, que fue todo producto de la Agenda 2030! ¡Es lo que están haciendo ahora mismo! ¡Cubren una mentira con otra más para preservar la realidad para los grandes líderes mundiales y nada más!

—Doctora, por favor, mantenga la calma—me dice una mujer que se aparece delante de mí mientras los guardias me dejan tras bambalinas.

—¿Por qué hacen esto?—le pregunto, con lágrimas en los ojos.

Y sé cuál es la respuesta.

Sostener el poder.

Siempre fue así.

Porque sabían también que esas señales no eran producto de ningún bromista del cine o algo parecido.

Siempre fueron conscientes del carácter extraterrenal de los mensajes en el cielo.

—Doctora, creo que será mejor que pueda relajarse—la mujer que aparece ante mí me ofrece un blíster.

Y me siento una traidora porque ese mismo lugar que ella ocupa conmigo ahora mismo fue el que yo ocupé con Chloé y con Alice.

Ahora sé cómo se sienten.

Observo hacia mi derecha y le acepto el blíster a la mujer.

—¿Agua?—le pido al guardia detrás de mí.

Este retrocede, se dirige hasta un dispénser y es mi oportunidad para echarme a correr.




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