Amor a alta velocidad (run1)

Capitulo 55

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Capítulo 55.


Riley.

—Eres un enfermo— le dijo con asco. Michael da un paso hacia mí y yo retrocedo dos.

Ríe seco, su voz es baja porque es consciente que si alza la voz van a escucharlo y será mucho peor para él. Mucho peor.

—¿Crees que el enfermo soy yo?— pregunta. —. Enfermo es lo que quiero hacerte desde el día en que te pusiste en mi camino.

Se acerca más a mí y sigo retrocediendo hasta no tener a donde más ir.

No sé como Emilio y Mónica puede trabaja con una persona como él. Este mal de su cabeza y lo peor de todo es que yo estoy acompañando esa locura porque él está encaprichado conmigo.

—Una viaja amiga te manda saludos— arrugo mis cejas mirando con cautela cada uno de sus movimientos. —. Jessica me pidió que fuera cruel contigo chiquilla para que nunca te olvides de ambos.

—Están mal de la cabeza, los dos— me sobre salto cuando él acorta la distancia en dos pasos y me apresa con su cuerpo, lleva sus manos a los lados de mi cabeza quedando muy cerca de mí.

Toca los mechones de mi cabello quitándolo de mi rostro, siento reputación hacia su tacto en mi piel. Alejo su mano de mi cabello con fuerza, nadie más que Colin merece tocar mi cabello de cualquier manera.

—¿Te había dicho lo mucho que me gusta tu cabello?— pasa un dedo por mi mejilla. Cierro los ojos con fuerza para ignora el hecho de que me está tocando. —. Tengo unas fantasías locas con él, con toda tu.

Siento su dedo baja por mi cuello y pecho haciendo que reaccione y me entere de la situación. Lo miro a los ojos y no lo pienso dos veces cuando golpeo su entre piernas muy fuerte con mi rodilla. Se dobla de dolor soltando un grito de desespero y lo empujo lejos de mí para salir corriendo.

—¡Maldita perra salvaje!— toma la punta de mi cabello suelto jalándome y soy yo la grita de dolor ahora. Tira fuerte de él para no dejarme salir. —. ¡Te voy a enseñar a comportarte!

Tomo mi cabello y tiro de él soltándome de su agarre, tomo mi bulto y salgo llegando a la habitación de Colin y cerrar de un portazo la puerta recargándome en ella. Enzo mi mira extraño por mi actitud y estoy por pedir su ayuda cuando la voz de Michael habla con normalidad pidiendo entrar.

Enzo se aleja de su hermano llegando hasta mi, su rostro no expresa nada manteniéndose serio. Me hago aún lado y es él quien abre la puerta.

—¿Qué quieres Michael?— suena tranquilo.

Yo cubro mi boca con fuerza para que no me escuche y sepa que estoy aquí.

—Estoy buscando a Riley…

—¿Para qué?— Enzo lo corta con rapidez.

—Tu padre quiere verla ahora.

Enzo inclina suavemente su cabeza hacia un lado mirándolo en silencio. No le responde. Toco su mano sobre la manilla dándole un apretón con fuerza para evitar que le responda con la verdad.

—Es extraño que mi padre la mande a buscar contigo Michael— le dice negando. —, hace diez minuto lo acompañé hacia su auto y lo vi marcharse y preguntar por ti.

—Él me envió por tu cuñada—Michael trata de convencerlo. —. ¿Puedes decirme dónde está? Llevo apuros.

—No está aquí y no sé dónde pueda estar, no soy su niñera— le cierra la puerta con fuerza en su cara y yo respiro aliviada.

Cierro y los ojos calmándome y al abrirlo me acerco a Colin si el poder evita no llorar. Lo necesito mucho para que me proteja del desquiciado de Michael.

—Regresa a mi amor, necesito que me protejas Colin— musito bajo solo para él.

—¿Quieres decir algo Riley?— pregunta Enzo y niego. —. ¿Qué fue eso?

—Nada— mis ojos se cristalizan y no soy capaz de mirarlo. Odio mentir y con esto debo de hacerlo.

—¿Nada?— repite no muy convencido. —. Si no es nada ¿Por qué te escondía de Michael?

De mis labios se escapa un bajo sollozos acompañado de varias lágrimas. Los paso de Enzo se escuchan por toda la habitación cuando se detiene detrás de mí hace el intento porque lo miro y oculto mi rostro de él.

—¿Por qué te escondía de Michael Riley? ¿Él te hizo algo?— la nota de preocupación es clara en su voz y no puedo controlarlo más cuando me rompo a llorar en sus brazos.

—Si— contestó confirmando sus sospechas. —. Él no me deja en paz Enzo y yo…—hago una pausa. —, ya no puedo seguir así él me hará daño porque está enfermo y obsesionado conmigo.

Enzo parece procesar todo lo que le dijo, toma mi rostro haciendo que lo miro al fin.

—¿Colin sabe de esto?— niego. —. ¿Por qué mi hermano no sabe que Michael te acosa de esta manera? ¿Mi padre? ¿Mónica?

—Nadie lo sabe porque no lo he dicho Enzo. Eres al primero que le cuento esto.

Y es lo más extraño de todo, hace dos meses y varios días no confiaba en Enzo para nada en mi vida. Con todo lo que pasó entre nosotros nunca imaginé buscarlo a él para que me ayudara y contarlo lo que Michael hace conmigo de una forma me hace sentir alivio. Ahora puedo confiar en él.

—¿Se atrevió a tocarte? ¿Te lastimó?— comienza como loco a busca algún indicio de maltrato en mi cuerpo. —. ¡Diablos Riley di algo! ¿Te toco?

—No— mi voz se quiebra. —. Aún no.

—¿Eso quiere decir que hay una posibilidad de que él lo haga?

—Está empeñado— respondo frustrada y molesta conmigo misma por no poder protegerme de él. —. Desde Mónaco está empeñado en ello, no me deja en paz.

Me alejo de él. Debe de pensar que soy patética ahora por no haber dicho esto antes.

—Voy a llamar a mi padre Riley, no debes de tener miedo por él, lo mantendrá lejos de ti— busca su teléfono marcando el número y llegar a su oreja.

Lo detengo antes de que su padre conteste.

—No— le dijo quitándole el teléfono de sus manos. —no quiero problemas con tu padre.

—Esto es un problema, pero no como tu piensas, llamare a Alessandro.— niego también a esa mención.

—No se lo digas a nadie Enzo por favor.

—Estás en peligro— reprocha. —, no lo viste su mirada mientras aseguraba que mi padre te buscaba y él te llevaría Riley. Michael nunca me agradó y ahora me entero de que es un enfermó que te acecha y tú pretendes que me calle esto.

Se que es desquiciado pedirle que no haga nada con esto cuando se y soy consciente el peligro que corro, pero tampoco puedo mandar así a la basura todo porque a Michael no se le da la gana de dejarme en paz.

—No quiero ver con eso ahora Enzo, puedo soporta a Michael un rato. Quiero estar cerca de tu hermano cuando él despierte y prometo que le diré todo— dijo para convencerlo. —. Iba hacerlo cuando él regresará de Bahréin.



Enzo no ha dejado la habitación en ningún momento y si doy dos paso en da una que equivalen a esos dos. Dijo que haría lo que le pedí de no decir nada, pero con la condición de hablar con su hermano al despertar lo cual le juré.

—¿A dónde vas?— me detiene de abrir la puerta de la habitación. Así es nuestra convivencia.

—Solo quiero hacer mis necesidades en o nada más.

Asiente abriendo la puerta de la habitación yo salgo delante cuando él indica y él va pisándome los talones.

—Te acompaño— dice para luego dirigirse conmigo hacia los baños.

Se queda unos pasos más alejados y avanzo con tranquilidad a mi destino. No me toma más de dos minutos hacer mis necesidades cuando escucho las voces fuera.

—No me interesa Michael— Enzo se escucha molesto, no me sorprende nada. —lárgate de mis vista, tu horrible voz me está irritando.

Llevo mi manos a la manilla dudando en si abrí o no, respiro decidiéndome por la segunda opción. Lo primero que me encuentro es la ancha espalda de Enzo cubrir la puerta del baño impidiéndole a Michael pasar por ella, está cruzado de brazo sin dejar de mirar con desafío a Michael, este sonríe hipócritamente a mi dirección.

—¿Es tu nuevo guardaespaldas?— señala a Enzo.

—¿Qué diablos te importa?— Enzo lo empuja molesto alejándolo varios pasos de nosotros. Varias enfermeras mueven sus ojos hacia donde estamos.

—Muy lindo cuidando a la mujer de tu hermano Enzo— nos mira a ambos. —. ¿Acaso Colin lo sabe?

Enzo da un paso hacia él y lo detengo rápidamente.

—Lo que mi hermano no sabe es lo enfermo que estás deseando a Riley.

Michael alza sus cejas con diversión, mantiene un porte pacífico delante de nosotros.

—Aléjate de ella Michael— Enzo suelta la amenaza.

—¿Y si no quiero alejarme?— lo reta con la mirada y sus palabras.

Enzo da dos pasos al frente y lo detengo antes de que arme un escándalo aquí. Lo menos que quiero es que nos alejen a ambos de Colin.

Enzo me mira a su lado y le suplico con mis ojos cristalizados que lo deje. Él respira hondo tomando mi mano para salir del pasillo que dirigir a los baños.

—No lo diré dos veces Michael— Enzo pasa por su lado chocando su hombro. —Aléjate de ella.



Enzo y Camil camina delante tomados de la mano, voy algunos pasos detrás de ellos saliendo de la academia. Enzo y Camil han logrado llevar una relación estable en los últimos meses.

Ambos se detienen unos pasos delante del auto de Enzo, me alejo hacia el mío dando el espacio que ellos necesitan al ser más cariñosos. Enzo la besa sin ningún apuro y solo puedo recordar esos momentos que pasaba con Colin. Lo extraño demasiado, cada día que pasa me hace más falta su presencia. Todos esperamos que él despierte y vuelva a nosotros, yo más que todos.

Lo extraño en todos los sentidos, extraño que pase por mí cuando terminaba mis prácticas, verlo siempre en primera fila en cada una de mis presentaciones, extraño el sonido de su voz cuando me llamaba por capricho. Cada segundo con él lo extraño y quiero que ya vuelva a mí. Lo necesito más que a nada.

—Riley— Enzo toca mi hombro. —¿Pasa algo?

—No— limpio las lágrimas en mi rostro.

Hace silencio unos segundos dando mi espacio en esto.

—Mi hermano va a despertar Riley, solo dale tiempo.

Me estrecha entre sus brazos. Hago de todo para controlarme y no romper a llorar.

—Lo extraño.

—Lo sé.

Me alejo un poco de él y miro a todos lados buscando a Camil, no la veo por ninguna parte y lo único que llego a visualizar es un Ferrari rojo estacionado unos metros de la academia. El modelo lo reconozco porque es uno de lo que Colin posee en su colección y arrugó mis cejas, Enzo a mi lado igual.

—Es Michael— dice acabo de unos segundos. —. He notado que él te sigue a todo los lugares Riley, no estás segura y debemos de hacer algo— hace una pausa antes de seguir. Me pide mis llaves y se la entrego sin dudarlo. —. Te llevaré al departamento de mi hermano ahí estarás más segura y yo tranquilo.

—Okey.

Subíamos a mi auto estacionado y el maneja pacientemente hasta el departamento de Colin. Miro lo retrovisores algunas veces percatándome de la presencia de Michael detrás no nosotros. Al parecer no se cansa de molestar.

Esta decidido a esto.

El Ferrari de Michael avanza delante de mi auto posicionándose delante de nosotros. Enzo y yo nos miramos en silencio por ello y mis pulmones respiran con alivio cuando lo veo girar en una esquina dejándonos en paz.



Me despido de Luna y Trueno saliendo del departamento solitario del chico de las carreras, tomo las llaves del Ferrari negro que él mismo me regaló hace un tiempo y me encaminó hacia el hospital. Hace un mes que hizo me hizo utilizar este auto y dejar mi porche en mi residencia. Me negué varias veces pero después entendí su razones.

Enzo hizo que le pusieran un rastreador y un sistema de seguridad para que solo funcionara con mi huella. Los ataques de Michael se han detenido extrañamente, no lo hemos visto en todo este tiempo y es extraño. Le pregunté a Mónica por él y ella dijo que el final de temporada en la fórmula ha sido difícil sin Colin.

Michael se están encargando de todo ya que Emilio se ha negado a seguir sin su hijo y dándole toda su atención a sus cuidados. He pasado mucho tiempo con él y Enzo en el hospital. Hoy es la última carrera y agradezco que esté pasando ya que he respirado con la ausencia de Michael a mi alrededor.

Llego a la habitación de Colin encontrándome con Mónica y Emilio que ven la carrera. Alessandro está haciendo un buen trabajo en la escudería y el chico que remplaza a Colin lo ha hecho excelente hasta ahora. Voy directo hasta la camilla y verlo tendido en ella, luce relajado y tranquilo. Dos días atrás Alonso autorizó que podían quitar la mayoría de máquina pegada a su cuerpo y ahora solo lleva dos. Una que le proporciona oxígenos a sus pulmones y otra que nos deja saber el pulso y los latidos de su corazón.

El ha estado avanzado muy bien y todo estuvimos de acuerdo cuando Alonso autorizó quitar varias de las máquinas y que su cuerpo comience a funcionar por sí solo. Él puede despertar en cualquier momento lo cual me emociona bastante.

Quiero estar a su lado cuando eso suceda.

—Hola mi amor— dejo un beso corto en sus labios. —, ya estoy contigo.

Como es de esperarse no obtengo respuesta por su parte y no me molesta, me he acostumbrado a esto, a verlo tendido ahí y ser yo la que cuide de él.

Peinó su largo cabello quitándolo de su frente, ha crecido bastante esto últimos meses y deberá de cortarlo en cuanto despierte. Su cuerpo también ha perdido bastante masa muscular debido a la falta de alimentos y ejercicio. Alonso me aseguró que es normal ya que a él solo le proporcionan las vitaminas necesarias para sostenerse y que cuando él despierte no tendrá ningún problema en recuperar su físico de antes.

Las terapias en él serán muy necesarias y obligatorias, deberá hacerlo para que todo su cuerpo vuelva a adaptarse al los movimiento y la vida cotidiana. Mas su pierna izquierda, deberá ser tratada con cuidado y constancia para que vuelva a correr en las carreras. Enzo me ha explicado un poco del tema y desde ya estoy visitando el terapeuta oficial que lo ayudará, fue el mismo de la otra vez, junto a la chica que vi dar terapia para su hombro. Ellos me han enseñados lo básico para ayudar a mi chico al despertar.

Termino de revisar que su cuerpo se encuentre cómodo en su posición y que todo esté funcionando adecuadamente con él. Cubro su cuerpo con la manta acolchada para que no esté tan expuesto al frío de la habitación.

—Te amo.

Llego hasta donde se encuentran su padre y Mónica que manejan la carrera desde aquí. Veo el monoplaza de Alessandro hacer cada una de las estrategias pautada por mi suegro desde su teléfono hasta ganar la carrera. A diferencia de todas las otras esta está siendo de noche y en un circuito callejero. Pasan algunas horas más y sonrío feliz cuando veo a Alessandro paccionarse como ganador y residiendo un premio dedicado a Colin por su resistencia en la temporada.

Unas horas más tardes Mónica y Emilio se marchan dejándome con Colin en la habitación. Me subo a su lado en la cama con cuidado de no lastimarlo con mi peso y movimiento, le hablo de cualquier cosa que ha pasado en los últimos meses hasta quedarme dormida a su lado. Poca veces la enfermeras me permite dormir de esta manera con él.

Siento las caricias a lo largo de mi mechón de pelo. Me remuevo complacida de la caricia, mi cuerpo aún me exige más descanso y no se lo niego. Con mis ojos aún cerrados me permito sentir los rústico de sus dedos en mi mejilla y frunzo mi ceño al recordar lo delicado de su toque en mi piel.

Este no es el toque de Colin, el no lo hace de esa manera.

Abro mis ojos y me quedo de piedra al verlo junto a mí, la sonrisa burlona decora su rostro con alegría.

—buenos días preciosa ¿Dime quien te salva ahora?— sus dedos se hunde en mis mejillas haciendo que arda bajo la presión ejercida por él.

Acerca su rostro al mío y nada más bastaría de un simple movimiento para que bese mis labios si él lo decide. Abro mi boca para gritar y pedir ayuda cuanto antes y él termina cubriéndola con la suya impidiendo que salga cualquier sonido.




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