Amor a través de mensajes

Capítulo 5

Emma Bennett

Sentí que el aire desaparecía de mis pulmones.

Por un instante ninguno de los dos quiso apartar la mirada.

-¿Emma? -escuché la voz de Allison a mi lado.

Parpadeé varias veces, obligándome a volver a la realidad.

-¿Qué? -susurré distraídamente e inconscientemente. Mi boca respondió rápidamente.

-Te estoy hablando desde hace un minuto.

Mis mejillas se sonrojaron de inmediato.

-Lo siento...

Pero de verdad no escuchaba nada...

Porque mis ojos seguían en él.

Y por primera vez una sonrisa apareció en su rostro.

Sentí que mis mejillas tomaron el color de un tomate.

Allison me tomó del brazo, acercándonos más a la mesa.

Un pequeño temblor recorrió mis piernas. Seguí a Allison sin pensar; era como si no pudiera controlar o manejar mi cuerpo.

Cuando estábamos lo suficientemente cerca de la mesa, un chico pelirrojo se levantó de su asiento y salió casi corriendo hacia Allison.

-Rubiecita, mi vida, ¿cómo estás?... Esta debe ser la famosísima Emma... -afirmó dirigiendo su mirada hacia mí.

-Hola... -susurré casi audiblemente, enfocando mi mirada hacia el pelirrojo.

-Encantado de conocerte, mi lady... -añadió tomando mi mano en un apretón amistoso.

-Ahh, mucho gusto, Emma Bennett... -correspondí al apretón de manos.

-Perdón por mis modales. Mucho gusto, Eliam Carter. -Me regaló una dulce sonrisa ladeada.

-Bueno, y él es mi mejor amigo, el famosísimo capitán y mejor jugador de básquetbol, Nic...

-No exageres, Eliam -interrumpió.

Y DIOS, su voz.

Era grave y suave a la vez, de esas que te hacen sentir cómoda desde la primera palabra. Pero para mí no; era todo lo contrario. Se sentía mucho más profunda de lo que pensaba y escucharla por primera vez hizo que mi corazón latiera mucho más rápido...

-Mucho gusto, Nicolás Rossi -confirmó acercándose a Allison y estrechándole la mano.

Justo para mi suerte, cuando se acercaba hacia mí para hacer lo mismo, Eliam se atravesó.

-Bueno, chicas, tomen asiento -ordenó Eliam.

Allison y yo asentimos.

Tomamos asiento una al lado de la otra, mientras que los chicos se sentaban al frente de nosotras. Eliam y Nicolás se ofrecieron a ir a comprar el desayuno mientras nosotras nos quedábamos en la mesa.

-¿Qué te parece? ¿No es muy simpático Eliam? -preguntó Allison muy emocionada.

-Se ve amistoso... -confesé en voz baja.

-Sé que no eres muy sociable, pero si le das una oportunidad vas a ver que es buena persona -comentó Allison muy segura de sí misma.

---ִׄ˚ • 𖥔 ࣪˖ ⭑ ₊ ⭒ *ೃ༄ִׄ˚ • 𖥔 ࣪˖ ⭑ ₊ ⭒ *ೃ༄

Estábamos comiendo tranquilamente hasta que Eliam sacó conversación.

-¿Y qué tal sus clases, chicas?

-Estamos bien, aunque Emma necesita algunas clases de matemáticas o si no le tocará repetir año -comentó Allison, como si a todo el mundo le importara mi relación con las matemáticas.

Una pequeña risa burlona se escapó de los labios de Nicolás.

Lo fulminé con la mirada, frunciendo el ceño.

-Eso explica muchas cosas -dijo Nicolás con una sonrisa burlona.

-¿Qué se supone que signifique eso?

-Nada, nada. Solo que ahora entiendo por qué tardaron tanto en encontrar nuestra mesa.

-Para tu información, llegamos tarde porque llegué tarde a la escuela. Y, en segundo lugar, ¿qué tiene que ver eso con las matemáticas?

-Pensé que estabas calculando la distancia hasta la cafetería.

Eliam y Allison soltaron una carcajada hasta que sintieron mi mirada y dejaron de reírse.

-Qué gracioso -comenté sarcásticamente.

-Lo sé -respondió Nicolás encogiéndose de hombros.

-Por lo menos no tengo el ego tan grande como otros.

Esta vez Allison y Eliam soltaron un "uhhhh" al mismo tiempo.

Nicolás frunció el ceño.

-¿Eso fue un insulto?

-Si necesitas que te lo explique, eres otra persona que necesita clases. ¿No lo crees?

Una sonrisa apareció en sus labios.

-Vaya, Bennett. Tienes más carácter del que pensaba.

-Y tú eres más insoportable de lo que imaginaba.

-Perfecto, entonces ya nos conocemos mejor.

-Ya, chicos. Venimos fue a desayunar, no a estar discutiendo -exclamó Eliam queriendo bajar la tensión que se sentía en el ambiente.

-Nos reunimos para hacernos amigos, no para ser enemigos -añadió Allison a la conversación.

-Bueno, ¿le puedes decir a tu amiga o a la niña de preescolar que deje de estar diciéndome insultos? -comentó Nicolás mientras me veía fijamente a los ojos.

-No soy una niña de preescolar -repliqué cruzándome de brazos.

Nicolás soltó otra risa.

-¿Segura? Porque llevamos cinco minutos hablando y ya me andas insultando.

-Eso no cuenta si te lo mereces.

-Vaya, qué amable.

-Gracias, me esfuerzo mucho con alguien como tú.

-¿Siempre son así? -comentó Eliam mientras se llevaba una mano a la frente.

-Acabo de conocerla -respondió Nicolás.

-Y ya me caes mal -añadí al mismo tiempo.

Por un segundo nos miramos antes de apartar la mirada.

Allison soltó una carcajada.

-No sé por qué, pero siento que ustedes dos van a dar muchos problemas.

-Yo también tengo ese presentimiento -murmuró Eliam.

-Tranquilos -dijo Nicolás con una sonrisa burlona-. Mientras Emma no intente resolver nuestras discusiones con matemáticas, todo estará bien.

-Y mientras tú no intentes resolverlas usando una sola neurona. Ah, por cierto, la única que tienes.

Fue lo último que dijimos antes de terminar de desayunar e irnos a nuestras clases.

---ִׄ˚ • 𖥔 ࣪˖ ⭑ ₊ ⭒ *ೃ༄ִׄ˚ • 𖥔 ࣪˖ ⭑ ₊ ⭒ *ೃ༄

-Ahss, qué estúpido. ¿Cómo se le ocurre llamarme niña mimada y de preescolar? ¿Qué le pasa? -dije molesta con tan solo recordar lo que dijo el estúpido de Nicolás.

-Ya, Emma, supéralo. Piensa que fue en forma de juego. Como se están apenas conociendo, de seguro después se llevarán mejor -dijo regalándome una dulce sonrisa.



#4615 en Novela romántica
#1482 en Otros

En el texto hay: amor adolecente, romanc

Editado: 16.07.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.