Capítulo 2
Ela
—Pues yo creo que es guapo —dice Dani. Lleva más de cuatro minutos dando las razones por las que piensa que el Rey Erock es guapísimo y, aunque no me guste admitirlo, es mucho más atractivo de lo que me gustaría reconocer.
—Pero eso no le quita lo asesino —digo mientras ordeno mi tocador.
Dani rueda los ojos.
—Ay, Ela, una cosa no quita la otra, puede ser malo, pero aun bastante atractivo —dice con una sonrisa pícara.
—Me preocupan tus gustos.
Dani suelta una risita.
—No me lo puedes negar, es bastante atractivo, con esos ojos verdes, ese pelo castaño, el cuerpo musculoso —Dani chilla de la emoción—. ¡Es guapísimo!
—Y no te lo niego, claro que es guapo, solo digo que probablemente también mandaría a ejecutar a alguien sin pensarlo dos veces.
—Bueno, nadie es perfecto.
—Estás loca, Daniela.
Dani me lanza una almohada desde la cama y las dos nos reímos. Me levanto de la sillita del tocador y me dejo caer junto a Dani sobre la cama.
—¿Crees que estamos mejor desde que el Rey Erock ascendió al trono?
—No lo sé, Ela. Creo que hay opiniones muy distintas sobre eso. Algunos dicen que el pueblo mejoró desde que llegó...
—Y otros creen que convirtió Nariball en un pueblo condenado.
—Así es, supongo que depende de a quién le preguntes.
Horas más tarde, después de despedir a Dani, subo a mi habitación. Me dejo caer sobre mi cama y fijo la mirada sobre el techo de madera. Afuera ya casi ha oscurecido y la brisa fría se cuela por la ventana.
Pienso en mi visión de hace algunos días, estaba un chico parado delante mío, no se le podía distinguir bien el rostro.
Fue extraño.
Solo estaba él, de pie, con una sonrisa apenas visible en aquel rostro borroso.
Y lo más extraño no era verlo.
Era la sensación que dejaba.
Como si nuestras vidas hubieran estado conectadas desde mucho antes… incluso antes de que yo supiera quién era él.
Intento convencerme de que no significa nada.
Aunque, en el fondo, sé que no es así.
Nunca había sentido algo como eso durante una visión.
Era como si, tarde o temprano, nuestras vidas estuvieran destinadas a cruzarse.
De pronto, la puerta de mi habitación se abre y una pequeña silueta corre hacia mi cama.
Ailani, mi hermana menor de seis años, ha venido a invadir mi cuarto como de costumbre.
—Ela, adivina qué me pasó hoy en las tutorías.
—Mmm… no lo sé, Ailani.
—Pues Adriel me dio unos chocolates y una flor.
—¿Una flor? Vaya, parece que tienes muchos pretendientes.
—Claro, porque soy la más hermosa.
—Eso definitivamente lo sacaste de mí.
—No, de mamá. Tú eres muy rara.
—Oye, qué grosera —digo fingiendo indignación.
Atraigo a Ailani hacia mí para hacerle cosquillas.
Ailani chilla e intenta escabullirse, pero no la dejo.
—¡Para, Ela! —dice entre risas—. Te prometo que si paras ya no volveré a decirte rara.
Poco a poco dejo de hacer cosquillas mientras ambas intentamos recuperar el aire por las risas.
—Te quiero mucho, Ela —dice con una sonrisa en los labios.
—Y yo a ti, Lani.
—Aunque a veces seas rara.
—¡Ailani! —grito.
Ella baja rápidamente de mi cama y sale corriendo de la habitación antes de que pueda atraparla y hacerle cosquillas otra vez.
Niego con la cabeza, aun con la sonrisa en mi rostro.
El sonido de las risas de Ailani se pierde poco a poco por el pasillo hasta que todo vuelve a quedar en silencio.
Afuera ya está oscuro, las calles de Nariball están en silencio.
Todo parece tranquilo, muy tranquilo.
Me acomodo entre las mantas e intento dejar de pensar en mis visiones, en mi padre, en el chico, pero es inútil, todo sigue dando vueltas en mi cabeza.
Esa sonrisa.
Abro los ojos de golpe.
No lo entiendo.
¿Por qué lo veo?
¿Qué significa?
De pronto me siento abrumada, desconcertada.
Intento cerrar los ojos nuevamente, intento dejar mi mente en blanco, no pensar en nada… pero no lo logro.
Las imágenes siguen ahí, atrapadas en mi cabeza.
Mi mente me dice una cosa, pero mi corazón otra.
Estoy cansada.
Necesito saber qué significa ver a ese chico en mis visiones.
Necesito saber por qué deja esa extraña sensación de nostalgia cada vez que desaparece.
Necesito saber quién es en realidad. ¿Por qué no puedo ver su rostro con claridad?
Me doy la vuelta y me acurruco entre las mantas.
Y no sé en qué momento pasa, pero al final logro quedarme dormida.
Nota de la Autora
Bueno chicos aquí está el nuevo capítulo, espero les guste.