Amor Comprado(bella Swan/edward Cullen)

CAPÍTULO 1: El Precio De la Libertad.

La oficina de Edward Cullen olía a madera de caoba, cuero caro y un rastro persistente de alcohol fino. Eran las diez de la mañana, pero Edward ya sentía que el día pesaba una tonelada. Se ajustó el nudo de su corbata de seda, mirándose en el reflejo del ventanal. Sus ojos verdes, antes brillantes, ahora lucían apagados, inyectados en sangre por la juerga de la noche anterior.

—¿Estás seguro de esto, Edward? —preguntó Emmett, su mejor amigo y único confidente, mientras dejaba un periódico sobre el escritorio—. Es una locura. Mi abuela se va a enterar de que es un montaje.

—No tiene por qué saberlo —respondió Edward con voz ronca, sirviéndose un poco de agua con mano temblorosa—. Elizabeth cree que puede controlarme a través de la herencia de mi madre. Quiere que me case con esa víbora de Tanya solo para consolidar sus acciones en la empresa. Si me caso con cualquier otra, el fideicomiso se libera automáticamente. Es la cláusula de mi madre, no la de ella.

Emmett señaló el anuncio que él mismo había ayudado a redactar bajo un seudónimo.

> **SE BUSCA ESPOSA.** Contrato de un año. Compensación económica generosa. Discreción absoluta. Entrevistas hoy en el Edificio Cullen, Piso 40.

—Va a venir una fila de caza fortunas, Edward —advirtió Emmett.

—Eso espero. Al menos con una caza fortunas las reglas están claras. Sin sentimientos, sin dramas. Solo negocios.

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Mientras tanto, al otro lado de la ciudad, **Bella Swan** bajaba del autobús con las manos metidas en los bolsillos de su gastada chaqueta de mezclilla. Tenía el recorte del periódico arrugado en su palma.

Sentía náuseas. Ella, que siempre se había jactado de su independencia, que trabajaba turnos dobles en la cafetería para mantener a flote lo poco que quedaba de su hogar, ahora estaba a punto de vender su libertad.

—Es por papá —se susurró a sí misma, sintiendo el nudo en la garganta—. Solo por él.

Charlie estaba en una celda fría porque un hombre poderoso intentó abusar de ella y Charlie, en su desesperación por protegerla, terminó hiriéndolo gravemente. La fianza era una cifra astronómica que Bella no vería ni en diez años de propinas.

Cuando entró al imponente vestíbulo del edificio Cullen, se sintió pequeña. Las otras mujeres que esperaban en la recepción parecían modelos: vestidas de marca, maquilladas a la perfección, oliendo a perfumes que costaban más que su alquiler. Bella, con sus botas gastadas y su cabello castaño recogido en una coleta sencilla, se sentía como una intrusa.

—¿Nombre? —preguntó la secretaria con aire de superioridad.

—Isabella Swan. Vengo por... la entrevista.

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Una hora después, la puerta de la oficina principal se abrió.

—Siguiente. Isabella Swan —anunció Emmett.

Bella entró con la cabeza alta, a pesar de que sus piernas temblaban. Edward no levantó la vista de sus papeles de inmediato. Estaba sentado con una postura arrogante, la camisa ligeramente desabrochada y una expresión de aburrimiento supremo.

—Dígame, señorita Swan —dijo él, con una voz aterciopelada pero cargada de cinismo—, ¿cuánto vale su dignidad? ¿Qué es lo que la trae aquí? ¿Joyas? ¿Viajes? ¿O simplemente quiere dormir en sábanas de seda?

Bella apretó los puños sobre el escritorio. La arrogancia de aquel hombre le revolvió el estómago.

—No me interesan sus joyas ni sus sábanas, señor Cullen —respondió ella, con una sinceridad que hizo que Edward, por primera vez, levantara la mirada—. Estoy aquí porque necesito el dinero para sacar a mi padre de la cárcel. Y si tengo que soportar a un hombre engreído y borracho como usted por un año para lograrlo, lo haré.

El silencio que siguió fue sepulcral. Edward la recorrió con la mirada, desde sus botas sucias hasta sus ojos chocolate llenos de fuego y determinación. No era como las demás. Había una verdad en ella que lo desarmó por un segundo.

—Vaya... —murmuró Edward, con una media sonrisa amarga—. Al menos es honesta. Siéntese, Isabella. Hablemos de las cláusulas de nuestro matrimonio.

En ese instante, en algún lugar de la ciudad, Elizabeth Masen recibía un informe de sus espías. La guerra apenas comenzaba.



#432 en Fanfic

En el texto hay: fantasia, romance, intrigas

Editado: 19.02.2026

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