Amor Comprado(bella Swan/edward Cullen)

CAPÍTULO 10: Cenizas De Un Pasado Vivo.

La figura en el balcón parecía una estatua de mármol bajo la luz de la luna. Edward sostenía el teléfono con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos. Bella, envuelta en la camisa de Edward, se acercó a la puerta de cristal, dudando entre darle espacio o enfrentar la tormenta que veía venir.

—¿Edward? —llamó ella suavemente.

Él no se giró. Su voz era un susurro gélido que cortaba el aire:

—Ella está viva, Isabella. Mi abuela la escondió... me hizo creer que se había quitado la vida por mi culpa.

—¿De quién hablas? —preguntó Bella, dando un paso hacia el frío exterior.

—**Victoria**.

El nombre quedó flotando en el aire como una maldición. Victoria había sido el primer y único amor de Edward, una mujer que Elizabeth Masen consideraba "inadecuada". Años atrás, tras una serie de intrigas orquestadas por la abuela, Edward recibió la noticia de que Victoria había muerto en un accidente después de que él, manipulado, la abandonara. Su alcoholismo y su cinismo nacieron de esa culpa.

### La Recaída

Sin decir una palabra más, Edward entró en la habitación, ignorando a Bella por completo. Se dirigió al minibar oculto tras un panel de madera y sacó una botella de bourbon. No usó vaso. El primer trago fue largo, desesperado, como si intentara ahogar el fantasma que acababa de resucitar.

—Edward, detente —le pidió Bella, tratando de quitarle la botella—. Acabas de sacar a mi padre de la cárcel, me defendiste ante Jacob... No puedes hundirte ahora.

—¡Tú no entiendes nada! —rugió él, apartándola con un movimiento brusco, aunque sin lastimarla—. Todo lo que soy es una mentira construida sobre tumbas vacías. Mi abuela me dejó sufrir durante cinco años, viéndome beber hasta perder la conciencia, sabiendo que Victoria estaba en algún lugar, bajo su control. ¡Me usó como a un maldito juguete!

Bebió de nuevo. Sus ojos verdes estaban inyectados en sangre, no de alcohol, sino de una rabia pura y antigua.

—Si ella está viva... —murmuró Bella, sintiendo un nudo de celos que la sorprendió—, ¿qué significa eso para nosotros? ¿Para el contrato?

Edward soltó una carcajada amarga, su aliento ya impregnado de licor.

—Significa que Elizabeth tiene la pieza final. Si Victoria aparece públicamente, dirá que yo la obligué a huir, que soy un maltratador... cualquier cosa que mi abuela le haya pagado para decir. Invalidará mi herencia y te arrastrará a ti conmigo por cómplice de un matrimonio fraudulento.

### La Sombra en el Jardín

Mientras Edward se hundía en el fondo de la botella, Bella miró hacia el jardín de la mansión. Entre los setos de la entrada, vio el destello de unos faros de auto que se apagaban. Una mujer de cabello cobrizo y mirada felina observaba la ventana de la habitación de Edward desde la distancia. Era Victoria, pero no se veía como una víctima. Su sonrisa, captada por la luz de la luna, era tan afilada como la de Elizabeth.

Bella comprendió entonces que Victoria no volvía para salvar a Edward, sino para terminar de destruirlo bajo las órdenes de la abuela.

—Escúchame, Edward —dijo Bella, tomándolo de la cara y obligándolo a mirarla—. Estás borracho y tienes miedo. Pero yo no voy a dejar que esa mujer, ni tu abuela, nos destruyan. Me vendí por un año a ti, y voy a cumplir mi parte. Pero necesito que sueltes esa botella y seas el hombre que le hizo frente a Jacob hoy por la mañana.

Edward la miró, su mirada oscilando entre el deseo y el odio. La cercanía de Bella, su olor a vainilla y su fuerza obstinada, eran lo único que lo mantenía anclado a la realidad.

—¿Por qué me ayudas? —susurró él, su frente apoyada en la de ella—. Soy un desastre, Isabella.

—Porque mi padre es libre gracias a ti —mintió ella, aunque en el fondo sabía que la razón empezaba a ser mucho más complicada y peligrosa.

Edward soltó la botella, que cayó sobre la alfombra, derramando el líquido ámbar. En un impulso de vulnerabilidad y rabia, atrapó los labios de Bella en un beso desesperado. No era un beso de amor, era un beso de naufrago, una lucha por sentir algo que no fuera dolor.

Esa noche, bajo el mismo techo, el contrato empezó a quemarse, dejando paso a una guerra de pasiones donde el pasado de ambos era el enemigo a vencer.



#106 en Fanfic

En el texto hay: fantasia, romance, intrigas

Editado: 26.02.2026

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