Amor Comprado(bella Swan/edward Cullen)

CAPÍTULO 11: La Invitada De Piedra.

La mañana llegó con una luz cruda que no perdonaba los errores de la noche anterior. Edward se despertó con el estallido de un dolor de cabeza rítmico, pero no estaba solo. Bella estaba sentada en un sillón frente a la cama, vestida y lista, con una taza de café humeante que le tendió sin decir una palabra.

El beso de la noche anterior flotaba entre ellos, pero ninguno se atrevía a ponerle nombre.

—Ella está abajo —dijo Bella en un susurro—. Llegó hace diez minutos. Elizabeth la trajo personalmente.

Edward cerró los ojos, apretando los dientes. La resaca física no era nada comparada con el pavor de enfrentarse a la mujer que había llorado durante cinco años. Se levantó, se lavó la cara con agua helada y se puso una máscara de indiferencia.

—Recuerda el plan, Isabella —dijo Edward mientras se abotonaba la camisa—. Eres mi esposa. No importa lo que veas o escuches, no retrocedas.

### El Reencuentro

Al bajar las escaleras, el ambiente en el salón era asfixiante. Elizabeth Masen estaba sentada con su habitual elegancia, pero la atención de todos estaba en la mujer de cabello cobrizo que observaba un cuadro en la pared.

**Victoria**. Al girarse, su belleza seguía siendo impactante, pero sus ojos ya no tenían la dulzura que Edward recordaba; ahora tenían el brillo metálico de la ambición.

—Edward... —susurró ella, dejando caer una lágrima perfectamente ensayada—. Por fin.

Caminó hacia él con los brazos abiertos, pero Edward se quedó rígido. Ella lo abrazó y, por un segundo, el mundo pareció detenerse. Bella sintió una punzada de dolor en el pecho que la dejó sin aliento. Se sintió como una extraña, una usurpadora en medio de una tragedia épica.

—Me dijeron que habías muerto, Victoria —dijo Edward, su voz sonando como si viniera de ultratumba.

—Tu abuela me protegió, Edward. Tuve que esconderme... me dijeron que tú no querías saber nada de mí, que me habías reemplazado —Victoria desvió la mirada hacia Bella con un desprecio mal disimulado—. Veo que el reemplazo llegó pronto.

### El Duelo de Reinas

Elizabeth sonrió, disfrutando del caos que había sembrado.

—He decidido que Victoria se quedará con nosotros unos días, Edward. Después de todo lo que ha sufrido, es lo mínimo que podemos hacer. Ella es... familia, de alguna manera.

—No —intervino Bella, dando un paso al frente. Su voz no tembló—. Esta es mi casa ahora. Y aunque entiendo que la señorita Victoria ha pasado por mucho, este es un hogar de recién casados. No es un hotel para fantasmas del pasado.

Elizabeth se levantó, su mirada lanzando chispas.

—¿Cómo te atreves, niña insignificante?

—Me atrevo porque soy la señora Cullen —replicó Bella, mirando fijamente a la anciana—. Y si Edward tiene algo que resolver con su pasado, lo hará fuera de estas paredes. Aquí, él me pertenece a mí, y yo a él. ¿Verdad, querido?

Bella se acercó a Edward y le tomó la mano, entrelazando sus dedos con fuerza. Edward sintió la calidez de Bella devolviéndolo a la vida, alejándolo del abismo de los ojos de Victoria.

—Bella tiene razón, abuela —dijo Edward, sorprendiendo a todos—. Victoria, me alegra que estés viva. Pero mi vida ha seguido adelante. No puedes simplemente aparecer y esperar que el reloj retroceda cinco años. Cullen —llamó al mayordomo—, prepara la habitación de invitados en el ala oeste para Victoria. Solo por esta noche. Mañana se le buscará un apartamento.

Victoria palideció. No esperaba que Edward, el hombre que ella creía tener dominado por la culpa, le diera la espalda. Miró a Bella con un odio puro.

—Esto no ha terminado, Isabella —susurró Victoria cuando Edward se alejó un momento para hablar con el mayordomo—. Conozco sus secretos. Sé que este matrimonio es tan falso como ese anillo que llevas. Y voy a disfrutar viendo cómo Edward te deja cuando sepa la verdad sobre el dinero de tu padre.

—Inténtalo —respondió Bella—. Pero recuerda algo: yo no soy una ilusión. Yo soy la que se queda cuando las luces se apagan. Tú solo eres un recuerdo que él está empezando a olvidar.

Esa noche, la mansión Cullen albergó a tres corazones en guerra. Edward, dividido entre la nostalgia y el presente; Victoria, planeando su próxima estocada; y Bella, dándose cuenta de que ya no estaba luchando solo por su padre, sino por el hombre que empezaba a amar en contra de toda lógica.



#106 en Fanfic

En el texto hay: fantasia, romance, intrigas

Editado: 26.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.