Amor Comprado(bella Swan/edward Cullen)

CAPÍTULO 14: Jaque Al Destino.

El eco del mazo del juez aún resonaba en los oídos de Bella, pero el alivio de ver a su padre libre se vio rápidamente empañado por la tormenta que se desataba fuera del tribunal. Al salir por las escalinatas, una horda de reporteros los rodeó como buitres.

—¡Señor Cullen! ¿Es cierto que su matrimonio es solo un contrato para cobrar la herencia? —gritó una periodista, sosteniendo un fajo de papeles que parecían copias del anuncio original del periódico—. ¡Tenemos fuentes que aseguran que la señora Cullen recibió un pago inicial para casarse con usted!

Edward protegió a Bella con su cuerpo, empujándola hacia el auto mientras Emmett ayudaba a Charlie a subir a otro vehículo.

—¡No hay comentarios! —rugió Edward, pero el daño estaba hecho.

### El Regreso a la Guarida

Una vez a salvo tras los muros de la mansión, el ambiente era gélido. En el centro del gran salón, **Elizabeth Masen** los esperaba, sentada en su sillón como una reina en su trono, con una tablet en la mano que mostraba los titulares del escándalo en tiempo real.

—Te lo advertí, Edward —dijo la anciana con una calma que daba pavor—. Si no podías ser controlado, serías destruido. Esos documentos que tiene la prensa invalidan cualquier derecho que tengas sobre el fideicomiso. El comité de ética de la empresa no permitirá que un "fraude matrimonial" dirija el imperio Cullen.

—Tú filtraste el contrato —dijo Bella, dando un paso al frente. Sus ojos chocolate ardían de una forma que incluso hizo que Elizabeth parpadeara—. Estás tan desesperada por ganar que estás dispuesta a hundir el apellido de tu propia familia.

—El apellido es mío, niña. Ustedes solo son parásitos —escupió Elizabeth.

### La Gran Apuesta

Edward se mantuvo en silencio un momento, mirando a Bella. Vio en ella una determinación que no había visto en nadie antes. Ella no tenía miedo de volver a ser pobre; tenía miedo de perder la dignidad que ambos habían empezado a reconstruir.

—¿Crees que un papel nos define, abuela? —dijo Edward, y una sonrisa lenta y peligrosa apareció en su rostro—. El contrato que filtraste era un borrador. Una estrategia para encontrar a la mujer adecuada. Pero lo que no calculaste es que nos enamoramos de verdad.

Bella lo miró sorprendida, pero rápidamente captó el juego.

—Exacto —continuó Edward, rodeando la cintura de Bella—. Mañana por la noche, en la Catedral de la Inmaculada, Isabella y yo nos casaremos de nuevo. Ante Dios, ante la prensa y ante un notario público que certificará que renunciamos a las cláusulas de rescisión del contrato. Si el matrimonio es real y permanente, el fideicomiso no tiene base legal para detenerse.

Elizabeth se puso de pie, lívida.

—¡Nadie organizará una boda en veinticuatro horas! ¡Será un ridículo!

—Emmett ya está en ello —replicó Edward—. Y tú estarás allí, abuela. En primera fila, sonriendo para las cámaras, o le contaré a la prensa exactamente cómo escondiste a Victoria durante cinco años para torturarme. ¿Qué crees que le hará eso a las acciones de la compañía?

### La Noche Antes del "Sí"

Más tarde, en la soledad de la habitación, el silencio era diferente. Ya no había botellas de whisky vacías, sino una tensión cargada de algo nuevo.

—Edward... —susurró Bella, mirándolo desde el umbral de la puerta comunicante—. Mañana... eso de que "nos enamoramos de verdad"... fue solo para ella, ¿cierto?

Edward se giró. Estaba quitándose el reloj de pulsera, pero se detuvo. Caminó hacia ella hasta que sus pechos casi se tocaban. La luz de la luna bañaba el rostro de Bella, haciéndola parecer una ilusión hecha realidad.

—Dime, Isabella... —Edward le acarició la mejilla con el dorso de la mano, un gesto tan tierno que le dolió—, ¿alguna vez has sentido que tu vida entera fue un ensayo para un solo momento?

—No entiendo —respondió ella con la respiración entrecortada.

—Yo tampoco. Pero mañana, cuando te ponga ese anillo frente al mundo, no estaré pensando en el dinero de mi madre. Estaré pensando en que eres la única persona que no me dejó caer cuando el pasado intentó arrastrarme.

Edward se inclinó y la besó. No fue el beso desesperado del hospital, ni el beso fingido de la gala. Fue un beso lento, que sabía a promesa y a miedo, a dos corazones heridos que, por fin, empezaban a sanar.



#106 en Fanfic

En el texto hay: fantasia, romance, intrigas

Editado: 26.02.2026

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