Amor Comprado(bella Swan/edward Cullen)

CAPÍTULO 18: El Filo De la Desesperación.

La victoria sobre Elizabeth en la rueda de prensa dejó un sabor agridulce. Aunque la verdad sobre el origen de Bella había sido expuesta con dignidad, el aire en la mansión seguía sintiéndose viciado. Edward, sintiendo que el peligro no había terminado, ordenó a Emmett reforzar la seguridad, pero el enemigo ya estaba dentro de los muros.

—Necesito aire, Edward —dijo Bella mientras Charlie descansaba en una de las habitaciones—. Siento que las paredes de esta casa me observan.

—Iré contigo. No te dejaré sola ni un segundo —respondió Edward, tomando su chaqueta.

Caminaron hacia el jardín trasero, cerca del acantilado que daba al embravecido mar de Seattle. El sonido de las olas rompiendo contra las rocas solía ser relajante, pero esa noche sonaba como una advertencia.

### La Emboscada

De las sombras de los robles centenarios no salió un fantasma, sino una realidad brutal. **Jacob Black** apareció con los ojos inyectados en sangre, sosteniendo un arma con manos temblorosas. A su lado, **Victoria** sonreía con una locura fría, sosteniendo un frasco de acelerante de fuego.

—Se acabó el cuento de hadas —dijo Jacob, apuntando directamente al pecho de Edward—. Ella no te ama, Cullen. Solo está atrapada en tu red. ¡Bella, ven conmigo ahora! ¡Todavía podemos huir!

—¡Jacob, baja eso! —gritó Bella, poniéndose frente a Edward—. Estás enfermo. Lo que sientes no es amor, es una obsesión que te está destruyendo.

—¿Enfermo? —Victoria soltó una carcajada estridente—. Lo que estamos es cansados de ser los perdedores en la historia de los ricos. Elizabeth nos prometió la mitad de lo que recuperara si los eliminábamos. Pero ya no nos importa el dinero. Queremos ver cómo se quema vuestro mundo.

### El Sacrificio de Edward

Edward dio un paso al frente, apartando suavemente a Bella. Sabía que Jacob estaba fuera de sí y que cualquier movimiento en falso terminaría en tragedia.

—Jacob, me odias a mí —dijo Edward con una voz asombrosa mente calmada—. Yo soy el que puso el anuncio. Yo soy el que la alejó de ti. Déjala ir a ella. Si me disparas, tendrás tu venganza, pero si la lastimas, no podrás vivir contigo mismo.

—¡Cállate! —rugió Jacob, el cañón del arma oscilando entre los dos.

Victoria, impaciente, lanzó el frasco de combustible hacia el porche de madera de la casa y encendió un encendedor.

—¡Que empiece el espectáculo!

Las llamas brotaron instantáneamente, lamiendo la estructura de la mansión donde Charlie dormía.

—¡PAPÁ! —gritó Bella, intentando correr hacia la casa, pero Victoria la tomó del cabello, poniéndole un cuchillo en la garganta.

### El Enfrentamiento en el Acantilado

—¡Suéltala, Victoria! —Edward se lanzó hacia adelante, olvidándose del arma de Jacob.

Jacob disparó. El estruendo fue ensordecedor. Edward sintió un dolor ardiente en el hombro, pero el impulso lo llevó a taclear a Jacob antes de que pudiera volver a disparar. Ambos rodaron por la hierba húmeda hacia el borde del precipicio.

Mientras tanto, Bella luchaba contra Victoria. En un movimiento desesperado, Bella recordó las lecciones de defensa personal que Charlie le había enseñado de niña. Usó su peso para derribar a Victoria y, con un grito de rabia, la empujó lejos del fuego.

En el borde del acantilado, Edward y Jacob forcejeaban. La tierra empezó a ceder bajo ellos.

—¡Edward! —gritó Bella, corriendo hacia el borde.

Edward logró desarmar a Jacob, lanzando el arma al vacío. Miró a Jacob a los ojos y vio solo un vacío profundo.

—No vale la pena, Jacob. No voy a matarte. Ya te has matado tú solo con este odio.

Edward se apartó, pero Jacob, en un último arranque de locura, intentó abalanzarse sobre él una vez más. Su pie resbaló en el lodo suelto. Sus dedos arañaron el aire, buscando apoyo en la chaqueta de Edward, pero Edward se zafó justo a tiempo.

Con un grito que se perdió en el viento, Jacob desapareció en la oscuridad del acantilado.

### Las Cenizas del Pasado

Victoria, al ver a su aliado caer y las sirenas de la policía acercándose, intentó huir hacia el bosque, pero fue interceptada por Emmett y Charlie, quien había logrado salir de la casa envuelto en una manta húmeda, tosiendo por el humo pero a salvo.

Edward se desplomó en el suelo, la herida del hombro sangrando profusamente. Bella llegó a su lado, desgarrando su propio vestido para presionar la herida.

—Estás a salvo —susurró Edward, con la voz debilitada—. Ella no puede tocarte... nadie puede.

—No hables, Edward. Quédate conmigo —Bella lloraba, pero esta vez eran lágrimas de una mujer que había defendido su vida y su amor—. No te atrevas a dejarme ahora que somos libres.

Bajo la luz de la mansión que empezaba a arder y el azul de las luces policiales, el contrato de matrimonio de Edward y Bella terminó de quemarse de verdad. Lo que quedaba no eran deudas ni herencias, sino dos supervivientes unidos por una cicatriz que nadie más podía entender.



#106 en Fanfic

En el texto hay: fantasia, romance, intrigas

Editado: 26.02.2026

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