Amor Comprado(bella Swan/edward Cullen)

CAPÍTULO 20: El Sonido Del Silencio.

El Lago Crescent los recibió con una neblina espesa que parecía querer ocultarlos del resto del mundo. No hubo limusinas, ni botones cargando maletas de piel. Solo el viejo Jeep de Emmett, cargado con cajas de cartón y las pocas pertenencias que no se habían convertido en cenizas en la mansión.

Edward caminó hacia el porche de la cabaña con el brazo aún en cabestrillo. La madera crujía bajo sus pies, y el silencio del bosque era tan profundo que resultaba ensordecedor para alguien acostumbrado al ruido del tráfico y al tintineo de los hielos en un vaso de cristal.

—No es el Ritz, pero tiene mejores vistas —dijo Bella, intentando aligerar el ambiente mientras bajaba una bolsa de víveres.

Edward se giró hacia ella. Su rostro, marcado por la cicatriz reciente y el cansancio, se suavizó.

—Es el primer lugar en mi vida que no me hace sentir que debo pedir permiso para respirar, Bella.

### El Despertar de la Realidad

Los primeros días fueron una prueba de fuego. Sin servicio de limpieza, sin cocineros y sin un barman personal, la vida se volvió física y cruda. Edward, que nunca había tenido que preocuparse por el pago de la calefacción o por cómo arreglar una gotera, se sentía inútil.

Una tarde, Bella lo encontró en la cocina, mirando frustrado una pila de facturas que Emmett le había enviado por correo.

—¿Pasa algo? —preguntó ella, poniendo una mano sobre su hombro.

—Es el seguro médico de tu padre y los impuestos de este terreno —Edward suspiró, frotándose las sienes—. Pensé que con lo que nos quedaba en efectivo duraríamos meses, pero en el mundo real, el dinero se evapora. Tengo que buscar trabajo, Bella. Pero, ¿quién va a contratar a un Cullen cuya última aparición en la prensa fue un escándalo familiar y una bancarrota?

—Eres el mejor estratega financiero que he conocido, Edward. Solo necesitas empezar desde abajo, como todos nosotros.

### Una Oferta desde las Sombras

Al día siguiente, un elegante sedán negro se detuvo frente a la cabaña. Del vehículo bajó un hombre de unos sesenta años, de aspecto pulcro y mirada astuta. Se presentó como **Marcus Volt**, un antiguo socio de la madre de Edward que se había distanciado de Elizabeth años atrás.

—Edward, he seguido tus noticias —dijo Marcus mientras tomaban un café amargo en el porche—. El mercado está convencido de que estás acabado, pero yo sé que tú fuiste el cerebro detrás del crecimiento del 20% de los Cullen en el último trienio.

—¿Vienes a burlarte, Marcus? —preguntó Edward con desconfianza.

—Vengo a ofrecerte la dirección de un fondo de inversión privado en Nueva York. Empezarías de cero, bajo otro nombre si quieres. Pero necesito tu instinto. El sueldo es suficiente para recuperar tu vida en seis meses.

Bella, que escuchaba desde la puerta, sintió que el corazón se le encogía. Nueva York. El éxito. El regreso al mundo que casi los mata. Edward miró a Marcus y luego miró a Bella.

—¿Y las condiciones? —preguntó Edward.

—Solo una: tienes que venir solo los primeros tres meses. El escándalo en Seattle todavía está demasiado fresco, y no puedo permitir que la prensa asocie el fondo con el "fraude matrimonial", aunque sepamos que es real. Necesito que limpies tu imagen antes de presentar a tu esposa.

### La Prueba de Fuego

Edward se levantó. Su mirada se volvió de acero.

—Si el precio de mi regreso al éxito es esconder a la mujer que me salvó la vida, entonces tu oferta no vale nada, Marcus.

—Edward, sé razonable... —intentó Marcus.

—Ya soy razonable —lo interrumpió él—. Por primera vez en mi vida, tengo mis prioridades claras. Si el mundo de las finanzas no está listo para Isabella Cullen, entonces yo no estoy listo para el mundo de las finanzas. Puedes irte.

Cuando el auto de Marcus desapareció, Bella se acercó a Edward, rodeándole la cintura con sus brazos.

—Podrías haberlo aceptado. Podríamos haber esperado tres meses.

—Tres meses sin ti serían tres meses volviendo a la botella, Bella. No voy a construir nada sobre un secreto nunca más. Prefiero ser un leñador pobre en este lago que un rey escondido en Nueva York.

Se besaron bajo la lluvia fina que empezaba a caer, sellando un compromiso que no necesitaba firmas ni notarios. Sin embargo, mientras se abrazaban, en el bosque cercano, el destello de una lente de cámara captó la escena.

Elizabeth no se había ido para siempre. Estaba documentando su "pobreza" para un plan mucho más siniestro: declarar a Edward mentalmente inestable debido a su "obsesión" con Bella y así reclamar la custodia legal de sus asuntos... y de cualquier herencia futura que pudiera surgir.

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#106 en Fanfic

En el texto hay: fantasia, romance, intrigas

Editado: 26.02.2026

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