Amor de apariencias

PROLOGO

A veces el amor es fuerte.

Otras veces se disfraza de olvido, de orgullo, de silencios mal guardados.

Y en algunas ocasiones, simplemente se niega.

Eso fue lo que pasó con Alexandra Bennett y Jason Yardley.

Se conocieron cuando aún eran jóvenes de preparatoria, cuando el mundo parecía pequeño y las promesas se decían sin medir consecuencias. Fueron novios durante algunos meses; un romance breve, torpe, lleno de primeras veces emocionales. Un amor de adolescentes que creyó ser eterno, pero que terminó como suelen terminar las historias que no saben pelear contra el tiempo: sin despedidas claras.

Después vino la distancia.

La vida.

Las decisiones.

Años más tarde, Nueva York los volvió a poner en el mismo mapa, aunque ya no eran los mismos.

Alexandra Bennett ahora caminaba por los pasillos de una de las universidades más importantes del país, estudiando Derecho, con la ambición marcada en la mirada y el apellido Bennett pesándole como una herencia y una expectativa. Sabía que su futuro estaba cuidadosamente planeado, que cada paso tenía consecuencias, que no había espacio para errores… ni para viejos sentimientos.

Jason Yardley, por su parte, había elegido Finanzas. Frío, calculador, brillante. Aprendió a leer números como otros leen emociones, y quizá por eso había aprendido tan bien a esconder las suyas. Él también sabía hacia dónde se dirigía su vida. O al menos eso creía.

Cuando se reencontraron, no hubo abrazos.

Solo miradas largas.

Demasiado largas.

Entre ellos ya no existía la inocencia de antes, pero tampoco era indiferencia. Era algo más peligroso: historia no resuelta.

Y entonces apareció el contrato.

Un acuerdo diseñado para los medios, para las apariencias, para proteger reputaciones y futuros. Un documento frío, legal, inapelable. Un trato que exigía que aquel noviazgo de niños el que ambos fingían haber superado tuviera que revivir, esta vez no por amor, sino por conveniencia.

Firmas. Cláusulas. Fechas. Reglas.

Nada sentimental.

Nada personal.

Pero ¿qué pasa cuando el pasado se convierte en obligación?

¿Qué sucede cuando lo que una vez dolió vuelve a tocar la puerta, ahora con cámaras, titulares y un precio demasiado alto para negarse?

Alexandra y Jason sabían que aceptar significaba arriesgarlo todo.

Y aun así… firmaron.

Porque hay amores que no mueren.

Solo esperan el momento correcto para volver a complicarlo todo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.