Amor de Cenizas

Capitulo 4

Capítulo 4: Señor ojos intensos
 

Cejas pobladas, pestañas largas y rizadas, una mandíbula cuadrada y perfectamente rasurada, una nariz perfilada y por último unos ojos negros que me observan fijamente.

Es algo así como una pubertad extra, su cuerpo está más definido de lo que recordaba y juro por Dios que creció unos centímetros de más. Su cabello castaño que antes solía llevar algo largo ahora se encuentra corto y con algunos mechones rebeldes que le den un aspecto entre salvaje y caliente.

Paseo la vista por sus brazos, ¡Oh, que sorpresa!

Tinta.

Mucha tinta.

¡Tiene jodidos tatuajes!

"Hola, ¿Hablo con la estación de bomberos? Necesito que apaguen un incendio dentro de mi"

Me siento volver a esa hora poca en la que tenía dieciséis, casi diecisiete años en la que me pasaba suspirando por el cada momento que lo veía pasar. Había ocasiones en las que pensaba que él no me era indiferente y también sentía algo por mí, pero esos pensamientos se iban al carajo cuando lo veía pasearse con diferentes chicas frente a mí, para el solo era la mejor amiga de su hermana.

Hasta qué pasó algo que no estaba en los planes de ninguno.

En resumen, una fiesta, él y yo borrachos y al día siguiente estamos en una habitación desnudos y con una Athenea que ya no era virgen. Para la suerte de mi frágil corazón, no se comportó como ningún patán, recuerdo que estaba muy asustado preguntándome como me sentía y preocupado por si había sido brusco.

Tal vez no fue de la manera en la que hubiese querido que pasara, pero sin dudas fue especial. Hizo el desayuno para ambos y aunque dejó claro que nada de eso hubiera pasado si se encontraba sobrio porque no le parecía correcta la forma en que todo se dio, dejo en claro que no se arrepentía.

¿El problema? En una semana se iba para la universidad y en otro país. Así que la ilusión de ser algo se fue tan pronto como llego.

Y aquí está siete años después.

Creo que me quede un poco- mucho- observándolo y hago todo mi esfuerzo por no sonrojarme.

-Hola Athena. - su voz me devuelve al presente y si el ya escucharla a través de un celular me causaba escalofríos, ahora en vivo el sentimiento se amplifica. - Es un placer verte luego de tantos años. - sonríe.

¿Por qué no puede tener algún defecto?

Su maldita sonrisa parece de comercial bucal.

Es preciosa, te dan ganas de verla de cerca solo para asegurarte si en verdad es de este mundo.

Me obligo a reaccionar.

-Lo mismo digo, no pensé encontrarte tan pronto. - me acercó y veo acusadoramente a Caroline quien sonríe inocente.

La pequeña Amara, la cual por un momento me olvide que se encontraba con nosotros viene corriendo hacia mí para que la tome en brazos.

-En realidad ya estaba por irme. - se levanta de su asiento y toma su chaqueta. - Quede en reunirme con alguien y ya voy tarde.

-Alguien, claro. - suelta con amargura Line.

Frunzo el ceño, por lo general Caroline es sonrisas y miel.

Ian suelta un suspiro cansado.

-Line, ya hablamos sobre eso. Por favor, no quiero seguir en lo mismo. - la abraza y deja un beso en su frente.

Ahora estoy más confundida.

Caroline parece darse por vencida y asiente correspondiendo su abrazo.

-Fue un gusto volver a verte. - me observa y luego a la bebé en mis brazos. - Es hermosa. - acaricia su mejilla con ternura y parece que hasta Amara no es inmune a sus encantos porque parece fascinada con su toque. - Espero que nos volvamos a ver. - me observa fijamente.

Le devuelvo la mirada y por un segundo vuelvo a ser la Athenea de diecisiete años, el aroma de su perfume inunda mis fosas nasales, tan varonil como es.

-Hasta luego chicas.

Y se marcha.

Vuelvo a ver a Caroline.

-Una palabra, intenso. - dice mientras sube y baja sus cejas.

-No. - la corto antes de que empiece.

 

[...]

 

Luego del intenso momento, como lo llamó mi amiga. Me dispuse a desempacar la ropa que habíamos llevado a casa de la tía Elena, Amara se quedó dormida a los minutos después luego de que comiera su merienda.

-Tengo algo que contarte. - dejo de observar la película.

Caroline me da su atención y me hace una señal para que continúe.

-Volveré a casa, luego de recibir mi título. - suspiro. - Creo que ya es tiempo de volver a la realidad y aceptar que de ahora en adelante el bufete va por mi cuenta.

-Esa es una gran noticia, eres una mujer fuerte que no se rinde ante nada y Amara no podría estar en mejores manos. - me sonríe para luego abrazarme emocionada. - Además, ya era hora de poder traer a chicos y poder hacer ruido sin interrupciones. - sonríe pícaramente.

- ¡Caroline! - le tiro un almohadón en la cara. - Que asquerosa eres.

-Como si tu no hicieras lo mismo. - se encoge de hombros.

-Gracias, no se que hubiera hecho sin tu apoyo, eres una gran persona Line. – me lanzo a sus brazos y nos fundimos en un amoroso abrazo, después de unos minutos nos separamos.

Muerdo mi labio un poco ansiosa, una duda ha estado rondado en mi mente desde que Ian se fue, la actitud de Caroline era diferente, parecía molesta, no conmigo, pero si hay algo que la tiene así.

-Oye, ¿Pasa algo? Desde que se fue tu hermano estás extraña. - me ve y suelta un suspiro de frustración.

-Si es que, ¡Ahg, no la soporto! - se pasa sus manos por su rostro.

- ¿A quién no soportas? - estoy más confundida.

-A la novia de Ian. - se muerde su labio inferior y me observa con disculpa.

"Uh, novia. Eso se sintió como un golpe en una teta"

- ¿Y qué pasa con ella? - me acomodo mejor y trato de que mi mente no se vaya por caminos que desde hace años están cerrados.

-Es una arpía, para lo único que sirve es para exprimir el dinero de mi hermano. - escupe amargamente. - ¿Sabes? Ni si quiera se quieren, esta con ella por obligación.




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