¿Qué?
Debe ser una broma.
—¿Por qué te sorprendes tanto? Es una sala de emergencias después de todo.
Mis hombros caen, cuando no estuve de turno hubieron más pacientes accidentados de lo que esperaba. Gisselle me cuenta todo con lujo de detalles y el enfermero Ben asiente de acuerdo. También mencionó que el Doctor Scott tuvo que cubrir a alguien más, por lo que había vuelto a su casa hace como media hora así que lo más probable es que no lo vea lo que resta del día. Y estoy feliz por eso ya que en mi turno anterior se puso a criticarme por cosas mínimas...
Luego de aquella vez que nos vimos en el patio se ha vuelto un dolor de cabeza. Está haciendo justamente lo que quería, explicarme paso a paso cada cosa pero ya se volvió frustrante. Y creo que secretamente el disfruta ver mi desesperación, resoplando me encojo de hombros, mejor debo comenzar a trabajar.
—¿Qué tenemos hoy?
—Paciente de cuarenta años se queja por dolor de cabeza, dice ser urgente —Ben me extiende la ficha sonriente y yo solo la agarro.
Camino hacia la sala de espera e intento observar mí alrededor de forma desinteresada aunque por dentro estoy de rodillas rogando que sea un buen paciente.
—¿No piensan atenderme? —Escucho la voz de un hombre al otro lado de la puerta. Por favor que no sea mi paciente.
Abro la puerta y veo a una de las enfermeras mirarme con cara de suplica. Exhalo el aire que estaba conteniendo, busco mi mejor sonrisa, la estampo en mi cara y camino hasta donde sé encuentran ellos.
—Soy la Doctora Baker, ¿En qué puedo ayudarlo?
Al verme el paciente se sienta recto, acomoda mejor su cabello e internamente ruego que no sea lo que estoy pensando.
—Doctora Baker, un placer. Me llamo Alan, soy abogado y por si se lo pregunta estoy soltero —Se levanta y me extiende una mano pero rápidamente se tambalea—, agh, este dolor ya está siendo un problema.
Ignorando lo anterior me concentro primeramente en la ficha médica, el paciente no aclaro a que se debe el dolor. Me río cuando leo en un costado de la ficha, "suerte con el paciente".
—Alan, me podría contar ¿Qué fue lo que sucedió exactamente?
El hombre con los ojos cerrados y sosteniéndose la cabeza con las manos suelta un resoplido.
—En el caso de ayer, mi cliente se volvió loco. Perdimos el caso y en la primera oportunidad que tuvo me dio un golpe en la cabeza con un bate de béisbol —Se ríe amargamente—, le coste una buena cantidad de dólares por perder el caso pero le había advertido que tenía más que perder...
Los golpes en la cabeza no son algo con que bromear, hasta un ligero golpe puede ser letal. Pido una tomografía inmediatamente, y me comunico con el área de neurología.
Luego de terminar mi informe pienso mirar otra ficha pero justo en ese preciso instante sucede. La puerta de la sala de emergencias es abierta, me quedo quieta por lo que parecen minutos mientras observo cómo dos paramédicos entran empujando una camilla, eso no es lo que me impresiona, sino que encima del paciente se encuentra el doctor Scott haciendo RCP.
— ¿Qué haces ahí quieta? ¡Muévete! —Me regaña el doctor y lo sigo corriendo—, relevo.
Asiento y ahora soy yo la que se encarga de hacer la reanimación.
—Pasante dos preparé el desfibrilador. Enfermero 1m de... —Escucho las ordenes detrás de mí pero no puedo prestar atención a nada más alrededor. Esta es la primera vez que estoy atendiendo un caso de urgencias inmediata—. Pasante uno. Cuando llegue a tres se retira de la camilla y prepare el oxígeno.
— ¡Bien!
—Uno... —Me preparo, en unos segundos siento el sudor caer por mi frente—, dos ¡Tres! —Me hago a un lado y me apresuró en preparar el oxígeno — ¡Despejen, shock! —Observo la reacción del paciente y luego al monitor y no hay pulso. Vuelvo con la reanimación manual—, 200 Joules... —Me vuelvo a preparar y el Doctor Scott asiente con la cabeza y me alejo—. ¡Despejen, shock!
Observo el monitor y cuando veo la señal volver me muevo, le coloco la mascarilla de oxígeno y compruebo si esta respirando o no. Preocupada observo al doctor Scott.
—No está recibiendo aire, tenemos que intubarlo —Asiente, la enfermera Gisselle me extiende los materiales y me asusto cuando me lo extiende a mí. Titubeo, y ese pequeño titubeo es suficiente para que el Doctor Scott hable.
—Pasante uno, intúbelo.
Giro la cabeza en su dirección sorprendida.
—Pero...
—¡No hay tiempo que perder! Está no es una práctica, ¡pásele el tubo ya!
Tragando saliva se lo extiendo a ella, no tarda ni dos segundos en colocarse detrás del paciente, e intenta intubarlo pero para sorpresa de ambas mira al doctor preocupada.
—Tiene las vías demasiado inflamadas...
—Muévete
Lo hace sin rechistar. Me quedo de piedra al ver como intenta intubarlo, su ceño está fruncido pero está tan concentrado que solo puedo observarlo a él, está sudando tanto que agarro una de las toallitas y camino junto a él para limpiarle el sudor cuando de repente se pone recto.
—Lo logro... —Susurra Lily, no tarda en administrar el oxigeno y cuando la situación logra estabilizarse espero el regaño de mi vida. Tanto estaba esperando un momento en donde pueda ser de ayuda pero lo único que hice fue estorbar. Abro los ojos cuando escucho la risa ronca del Doctor Scott.
—Lo logramos.
"Logramos" no habló solo de él mismo, me termino de acercar y paso la toallita por su frente, mi gesto lo sorprendió tanto que sus ojos llenos de sorpresa no pudieron ser disimulados. Hasta su sonrisa titubeo y yo me aclare la garganta.
—Está sudando demasiado.
—Es bueno saber que esto no pasa solo en la sala de operaciones —bromea—. Tranquila pasante dos puedo hacerlo yo mismo —Hace el ademán de sostener el paño pero soy muy lenta y no retiro mi mano a tiempo por lo que su mano termina sobre la mía.
Me congelo en mi lugar al sentir el contacto, por alguna razón trago saliva y ambos cruzamos miradas nuevamente.