Amor de Hada

Capítulo 24: Recuerdos

Erick se sentó en el piso a mi lado

—¿Estas seguro? —susurré

—Si —me tomó de la mano —No me iré hasta que te duermas.

—¿Y si no quiero quedarme sola en el cuarto? 

—Entonces no me iré en toda la noche Misha.

Me sorprendió que usara ese nombre.

—Usa el colgante —volvió a hablar —Se que no me quieres a tu lado, al menos no por ahora. Pero no hay nada más importante que tu seguridad. Si me dijeras quién te hizo eso yo te juro que lo mataría.

—Él está muerto, ya lo mataron —murmuré. —¿Tu recuerdas nuestra historia?

—¿quién me hizo ese gran favor? —habló con seriedad.

—Un muchacho, el se llama Jashlem. 

—Y no, no recuerdo, solo algunos fragmentos, muy poco pero cuando te veo —dejó de hablar.

—¿Cuando me ves...? —insistí después de unos minutos.

—No se como explicarlo, pero estas aquí y siento que te estoy fallando. Siento que te soy infiel, me siento inservible y no se por qué estoy a tu lado. 

¿A esto se refiere Luciano cuando dice que si son de ayuda no volverán? 

—Yo tampoco recuerdo mucho —intenté consolarlo —No puedo decirte nada de con quien andes y no te considero inservible.

—Usa el colgante —volvió a pedirme.

—Pero no quiero molestarte, no quiero ser una carga para ti.

—Nunca me vas a molestar y mucho menos seras una carga para mi. 

Él comenzó a acariciar mi mano.

—Esta bien, lo usaré.

—¿Me dirás que te pasó en el cuello?

—Intentaron estrangularme.

El silencio reinó por unos minutos.

—¿Estrangularte? —habló confundido.

—Si

—¿Quién? ¿Por qué? 

—No se, no entiendo nada de todo esto —estaba nerviosa y desesperada por entender que clase de vida tenia que enfrentar.

Erick se levantó y se acostó a mi lado.

Me corrí para dejarle espacio —¿Qué haces? —hablé nerviosa.

—Me quedaré haciéndote compañía toda la noche y no dejaré que nadie perturbe tu sueño.

Él entendió el porqué de mi pesadilla y comprendió por qué no quería estar sola. 

—Misha, vamos a salir de esto juntos confía un poco más en mi. Puede que no entienda mucho de todo esto pero siempre que necesites algo no tengas vergüenza en preguntarme o pedirme ayuda, si algo te sucede yo no se que haría. 

—Está bien, confió en ti. 

—¿y Luciano? ¿Qué tiene que ver él en todo esto?

—Él es mi hermano, mi hermano de verdad. Él me explico un poco sobre todo esto.

—Eso si esta loquísimo —río bajo. —¿Qué es lo que te dijo?

—Se supone que toda nuestras vidas están en un libro, el cual se llama "Libro de la vida" —hice una pausa —. A ese libro puedo entrar y tengo que buscar cual fue el error que cometimos para no volver a cometerlo y poder ganar en esta vida.

—¿Cómo que en esta vida?

—Si, según él estamos en un ciclo, y ya vivimos treinta vidas. 

—¿Y en esas vidas.. quién fui yo y quien eras tu?

—Yo era y soy, según entendí, la reina de las hadas —carcajee — Es gracioso cuando lo digo, parece tan irreal.. y Radra, eras mi fiel caballero y mi ¿pareja? —susurré lo ultimó.

—¿Pareja? Así que eramos novios. 

—Si

—¿Y el chico de hoy quién es?

—No se, solo sé su nombre. Lo que sé es que a Luciano parece no gustarle que se entrometa. 

—Pero ¿él es del reino de las hadas?

—Si, el dijo que soy su reina.

—Hoy cuando lo vi sentí algo muy familiar en él —murmuró. 

—Yo también sentí algo muy familiar en él —. respondí pensativa

Erick se acerco un poco más y al intentar alejarme di con la pared.

—¿Qué haces? —hablé nerviosa.

—Quiero intentar algo, quizás nos ayude a recordar —murmuró.

Apoyo su mano sobre mi mejilla y acortó nuestra distancia. Trague fuerte, nerviosa por su proximidad, podía sentir su respiración sobre mi rostro.

—Cierra los ojos —pidió con suavidad.

Sin cuestionarlo hice lo que mandó.

Percibí como cortaba toda distancia que aun quedaba y me beso.

Un beso tímido, nervioso y fugaz.

Abrí los ojos y lo encontré mirándome fijamente, como esperando mi permiso.

Sostuvimos la mirada por unos segundos, me adelanté y le devolví aquel beso.

Él acariciaba mi mejilla mientras me besaba con suavidad y anhelo.

Nos complementamos de forma tan natural, su forma de besar se me hacia familiar y sentía que en ese momento solo eramos él y yo contra el mundo.

La cabeza comenzó a dolerme pero lo ignoré, al cabo de unos segundo imágenes, pequeños momentos, vinieron a mi.

En ellos estábamos nosotros, Erick y yo, sentados bajo un árbol, él me leía un cuento y mientras yo intentaba descansar.

En otro estaba Jashlem, abrazándonos, Luciano se acercaba y se lo llevaba con él, no se a dónde.

Jashlem ¿quién será él? ¿por que me miraba de esa forma en el recuerdo?

Luego llegaron repetidas imágenes de Erick muriendo frente a mi una y otra y otra vez, cada una de ellas parecía de nuestras diferentes vidas. En cada una de ellas él me cubría y moría por mi.

Nos vi jurándonos eterno, prometiendo volvernos a encontrar en nuestra próxima vida y en la siguiente hasta poder ser felices y morir de ancianos juntos.

¿Y si ese juramento causó este ciclo?

Luciano me miraba con desapruebo, bajó la mirada a mi vientre y me vi embarazada ¿tenia un hijo? ¡tuve un hijo!.

—Lo tendré —afirmé mientras él me miraba molesto.

—Lo tendremos —Radra llegó y acarició mi vientre.

Luego se volvió todo negro. 




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