Amor de verdad

Capítulo # 9

Capítulo 9

A las afueras de la ciudad:

Christopher se quedó atónito, mirando a Ysabelle sin que su mente lograse procesar que lo hubiese rechazado.

—¡¿Qué?!

—Tengamos una cita —propuso ella con una sonrisa traviesa.

—¿Una cita? —repitió Christopher, aún desconcertado.

—Conozcámonos mejor. Si queremos construir una relación sólida, comencemos por salir como es debido —propuso ella.

Christopher la miró detenidamente y sonrió.

—Está bien.

Ysabelle se inclinó y le dio un beso fugaz en los labios.

—Te espero a las ocho —dijo, divertida.

—Como usted ordene, princesa —respondió él, encantado.

Ysabelle se sentó de nuevo sobre la hierba.

—Quedémonos un rato más.

—Sí, claro —dijo él, acomodándose a su lado.

Ysabelle reclinó con ternura su cabeza sobre el hombro de Christopher, contemplando el paisaje.

…

En el restaurante Rossi:

—Hoy el día ha estado sumamente concurrido —comentó Arnaldo, contemplando las mesas llenas de clientes—. Cuñado, eres todo un éxito con las mujeres.

—Oye, cuñado, mejor no le digas nada de eso a mi novia —advirtió Stefano con tono serio, evitando cualquier malentendido con Uma.

—Tranquilo, no diré nada —respondió Arnaldo mientras contaba el dinero de la caja.

En ese momento, Dante entró al establecimiento.

—Hola a todos.

—¡Amigo! —saludó Arnaldo.

—¿Y las chicas? —preguntó Dante, mirando alrededor.

—Ya se fueron todas. Hace un rato estuvieron por aquí Raffaello y Alessia. También vinieron Stefania con la niña, Roberta y Lucia, pero ya se retiraron. Derek, el papá de Ysabelle, junto con Ysabelle, Tiziano y Christopher, también se fueron hace rato —informó Arnaldo.

Dante soltó una leve risa.

—Vaya, estuvimos casi todos reunidos.

—Sí. Sabes que Tiziano y Christopher son nuevos en el grupo —comentó Arnaldo con una leve sonrisa.

—¿Y Lucia? —inquirió Dante.

—Está enferma —contestó Arnaldo.

Dante se preocupó al instante.

—¿Qué tiene?

—Le dio una crisis de asma —respondió Stefano.

—¡¿Asma?! —repitió Dante, asombrado.

—Sí —afirmó Stefano.

—Nunca imaginé que Lucia fuese asmática —comentó Dante, sorprendido por la noticia.

—Nos enteramos hoy mismo —explicó Arnaldo soltando un suspiro.

—Dame una porción de pastel de fresa, por favor —pidió Dante a Stefano.

—En seguida —dijo Stefano, dirigiéndose al mostrador.

—Voy a llamar a Uma para saber cómo siguen por allá —anunció Arnaldo.

…

En el departamento Monti:

Tras darse un baño con agua tibia, Lucia se colocó una pijama cómoda que le llegaba un par de dedos por encima de las rodillas. Al salir al pasillo, caminó despacio hacia donde estaban sus amigas.

—Me hacía mucha falta un baño.

Roberta la miró con una sonrisa maliciosa.

—Como que esa pijama te queda bastante corta...

—Si Arnaldo te ve vestida así, no te perdona —bromeó Uma.

Lucia se sonrojó de inmediato.

—Chicas, dejen de decir tonterías.

—Te estoy preparando algo delicioso para que comas —dijo Roberta sonriendo desde la cocina.

—Muchas gracias —respondió Lucia, dejándose caer en el sofá.

Uma la observó con preocupación.

—Lucia, todavía tienes un semblante muy pálido.

—Es que aún no me siento del todo bien —confesó ella con sinceridad.

Roberta se acercó y le acarició suavemente el cabello.

—Necesitas descansar, Lucia.

—Mientras está lista la comida, iré a acostarme un rato —anunció Lucia.

—Ve tranquila, cuñada —dijo Uma, guiñándole un ojo.

Lucia sonrió.

—Está bien.

Caminó hacia su habitación y se acostó en la cama. Realmente necesitaba conciliar el sueño y recuperar fuerzas.

…

En la sala del departamento:

—Roberta, si quieres puedes irte a tu casa en cuanto termines de hacer la comida —le propuso Uma.

—De acuerdo, te tomo la palabra.

En ese instante, comenzó a sonar un teléfono celular.

—Debe ser el mío —dijo Roberta buscando en su bolso.

Uma revisó su cartera.

—No, es el mío —contestó rápidamente—. ¿Hola?

—Hermana, ¿cómo sigue Lucia? —preguntó Arnaldo desde el otro lado de la línea.

—Ya está un poco mejor, pero en este momento se quedó dormida descansando —le informó.

—Estaba realmente preocupado por ella —confesó él en voz baja.

—No sé si creerte —dijo Uma con tono serio.

—¿Por qué lo dices? —preguntó él, intrigado.

—Porque si de verdad te preocupara tanto, estarías aquí a su lado expresándole lo que sientes en lugar de quedarte allá —lo regañó.

Arnaldo se apenó al instante.

—Ya cállate, hermanita...

Desde la barra del restaurante, Stefano y Dante soltaron una carcajada al notar la expresión de desconcierto de Arnaldo.

—¿De qué se ríen por allá? —preguntó Uma al escuchar las risas de fondo.

—Son Dante y Stefano, que están molestando.

—Te tengo que dejar; me parece que Lucia se está levantando —mintió Uma para cortar la llamada.

—¡Aló! ¡Aló! Demonios, me cortó...

…

En el restaurante Rossi:

—¿Qué pasó? —le preguntó Dante entre risas.

Arnaldo dejó el teléfono sobre la mesa.

—Me cortó la llamada.

—¿Y cómo está Lucia? —quiso saber Stefano.

—Uma dice que se encuentra mejor y descansando.

—Qué bueno. Bueno, señores, me tengo que ir. Mi esposa y mi hija me aguardan en casa —comunicó Dante de buen humor.

—Ve tranquilo, amigo —dijo Arnaldo.

Stefano observó el salón lleno de comensales.

—Si las ventas siguen a este ritmo, terminaremos vendiendo todo el menú.

—Eso parece —comentó Arnaldo, divertido.

Dante se despidió a los pocos minutos para reunirse con su familia.

…

A las afueras de la ciudad:

—Tenemos que regresar, Christopher —dijo Ysabelle consultando la hora.

—Sí, tienes razón.

—¿Y a dónde me vas a llevar en nuestra primera cita formal? —le preguntó ella con ilusión.




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