Los relojes no se detienen jamás,
cada segundo nos acerca un poco más.
Las luces brillan sobre la ciudad,
mientras el destino vuelve a llamar.
He recorrido caminos sin final,
cruzando tormentas sobre el mar.
Hubo momentos en que quise parar,
pero aprendí a continuar.
Y si la noche vuelve a caer,
y las dudas quieren volver,
voy a recordar quién soy,
y seguiré.
Cuenta regresiva, late el corazón,
cada paso es una nueva canción.
No importa cuánto tarde en llegar,
sé que la luz me volverá a encontrar.
Cuenta regresiva, no voy a caer,
todavía tengo sueños por hacer.
Y aunque el miedo quiera regresar,
mi historia apenas va a comenzar.
Cada ciudad dejó una señal,
cada aplauso me ayudó a avanzar.
Las cicatrices me enseñaron más,
que cualquier victoria al final.
Hay recuerdos que siempre estarán,
como estrellas que no se apagarán.
Y aunque el camino cambie de lugar,
sé que podré continuar.
Porque aprendí que después del dolor,
también existe una nueva canción.
Y cuando todo parezca terminar,
habrá una razón para luchar.
Cuenta regresiva, late el corazón,
cada paso es una nueva canción.
No importa cuánto tarde en llegar,
sé que la luz me volverá a encontrar.
Cuenta regresiva, no voy a caer,
todavía tengo sueños por hacer.
Y aunque el miedo quiera regresar,
mi historia apenas va a comenzar.
Diez, nueve, ocho... sigo aquí,
siete, seis, cinco... puedo seguir.
Cuatro, tres, dos... ya lo entendí,
cada final guarda un nuevo principio para mí.
Cuenta regresiva, siento la emoción,
hoy más fuerte late el corazón.
Todo aquello que soñé alcanzar,
está más cerca de lo que pensé encontrar.
Cuenta regresiva, voy a brillar,
ya no tengo miedo de intentar.
Porque el futuro me está esperando,
y hacia él seguiré caminando.
Cuando el reloj marque el final,
y se apaguen las luces del lugar,
levantaré la vista una vez más,
porque un nuevo sueño comenzará.