Ryder
Golpear a Luca Moretti fue increíblemente satisfactorio.
Hasta que tres personas intentaron separarme al mismo tiempo.
—¡Suéltalo, maldito psicópata! —gritó alguien.
Demasiado tarde para eso.
Luca logró empujarme hacia atrás con un movimiento rápido de defensa, más técnico de lo que esperaba, típico de alguien entrenado en Ascend Dojo. Se limpió la sangre del labio mientras mantenía la postura, ligeramente baja, lista para reaccionar si volvía a avanzar.
La mesa de bebidas terminó hecha pedazos en el suelo. El alcohol derramado se mezcló con el caos de la sala.
La música ya no sonaba.
Todo el mundo nos miraba.
Genial.
Madison estaba de pie cerca, inmóvil, como si no supiera dónde ponerse.
Nunca la había visto así.
Normalmente dominaba cualquier lugar en el que entraba.
Cabello impecable. Actitud perfecta. Seguridad absoluta.
Ahora parecía otra persona.
—Ryder, escúchame… —dijo.
—Ni lo intentes.
Mi voz salió más dura de lo que pretendía.
No me importaba, se lo merecía.
Luca soltó una risa burlona.
—¿Vas a perder la compostera por una chica?
Lo miré fijo.
—No. Voy a golpearte por ser un imbécil.
Mason, mi mejor amigo, se colocó a mi lado antes de que volviera a lanzarme.
—Hermano, si lo mandas al hospital hoy, el director va a matarte.
—Que lo intente.
Varias risas nerviosas se escucharon alrededor.
Los estudiantes de Blackwood Academy siempre eran así: les encantaba el desastre mientras no fueran ellos los que sangraran.
Pasé una mano por mi mandíbula.
Madison seguía ahí.
Quieta, tensa, se podría decir que hasta culpable.
—¿Desde cuándo? —pregunté.
Silencio.
Y la respuesta ya estaba clara.
Solté una risa seca.
Increíble.
Todo el mundo había decidido arruinarme la noche.
Primero la discusión con mi padre, que terminó conmigo en un callejón oscuro peleando con el primer pandillero que encontré y ahora esto.
Mis ojos se movieron hacia Scarlett.
Estaba cerca de la salida, observando todo con los brazos cruzados.
No decía nada.
Pero se notaba.
La tensión en sus hombros. La forma en que evitaba mirar directamente a Luca. La rigidez en su postura. Todo la delataba
Por un segundo, nuestras miradas se cruzaron.
No fue cómodo.
No fue agradable.
Fue algo distinto.
Inexplicable.
Lo odié.
—Fue un error —dijo Madison otra vez.
La miré.
—No. El error fue pensar que no me enteraría.
Ella dio un paso hacia mí.
Mason soltó una carcajada.
—Wow. Esa fue malísima.
Madison le lanzó una mirada asesina.
Él levantó las manos.—Solo decía.
Luca chasqueó la lengua.
—Ya pueden dejar tanto drama.
Ya fue suficiente.
Avancé hacia él otra vez.
Pero Scarlett reaccionó primero.
Se interpuso entre nosotros tan rápido que casi choco contra ella..
—Muévete —dije.
—No.
—No estoy de humor.—La miré con incredulidad.
—No me importa.—Su voz fue firme—Vas a arruinarlo todo —terminó añadiendo.
—Ya está arruinado.
—Y no tienes que empeorarlo.
Detrás de ella, Luca se mantenía de pie, respirando más lento ahora, evaluando la situación como lo haría en combate: distancia, ángulo, posibilidad de reacción.
Pero a diferencia de un enfrentamiento real, esta vez tenía una sonrisa arrogante en los labios, imposible de ignorar.
Eso me hacía querer molerlo a golpes.
Scarlett debió notarlo porque suspiró con frustración antes de girarse hacia él.
—Deja de actuar como si esto fuera divertido.
Luca levantó las cejas.
—¿Todavía estás molesta?
Por un momento se formó un silencio demasiado pesado.
Scarlett dio un paso hacia él.
—Tienes exactamente cinco segundos para desaparecer de mi vista.
Madison abrió los ojos con sorpresa.
Probablemente porque Scarlett nunca perdía el control en público.
Yo tampoco esperaba.
Luca soltó otra risa arrogante.
—Sabía que ibas a exagerar todo.
Y entonces Scarlett se movió.
Rápida.
Precisa.
Entró a la distancia correcta y lanzó un golpe directo.
Un oi-zuki limpio.
Impactando en el rostro de Luca.
La sala explotó en gritos de sorpresa.
Él retrocedió dos pasos, llevándose la mano a la mandíbula, más por sorpresa que por daño real.
No cayó.
Solo la miró.
Yo también.
Honestamente… eso no me lo esperaba.
Mason soltó una risa incrédula.
—Ok… eso fue nuevo.
Luca respiró hondo, acomodándo la postura otra vez, pero esta vez sin avanzar.
Scarlett no dijo nada más.
Solo lo miró fijamente.
Él la observó un segundo más… y luego hizo un gesto corto con la cabeza.
Madison lo siguió.
Y ambos se fueron.
Scarlett simplemente sacudió la mano como si nada y giró de nuevo hacia mi.
—Ya puedes dejar de comportarte como si esto fuera una guerra.
La miré con intensidad.
—Tú acabas de empezar una.
—No —respondió—. Solo finalicé conversación.
Eso fue todo.
La música no volvió del todo, pero el ruido sí.
Teléfonos grabando. Susurros. Risas nerviosas.
Blackwood nunca dejaba pasar un espectáculo y menos si de laa estrellas de los dojos de la academia se trataba.
—Me voy —dijo Scarlett.
Se dio la vuelta sin esperar respuesta se marcho.
La seguí.
No sé por qué.
Tal vez porque no quería seguir ahí.
Tal vez porque la situación ya era demasiado estúpida.
O tal vez porque verla golpear a Luca me había parecido lo único bueno de toda la noche.
La lluvia golpeaba fuerte afuera.
Scarlett caminó hacia el porche sin mirar atrás.
—¿Vas a seguir golpeando gente toda la noche? —pregunté.
—Mira quien habla.—Solto con sarcasmo—¿ Y tú vas a seguir metiéndote en problemas?