5 años después
Sigo recordándote en mis días de alegría y oscuridad.
Una vez más me encuentro mirando el océano, donde solíamos pasar cada tarde. He llorado tanto durante todo este tiempo que ya no tengo lágrimas. Perdí el equilibrio en mi vida y aún deseo volver a mirarte.
Me gustaría creer que tu sacrificio sirvió de algo, porque a mí me cambiaste la vida. Tu lucha incansable por salvar vidas marcó la diferencia.
Eres mi heroína.
Hace cinco años el mundo se paralizó. El ser humano cae ante sus errores. Me pregunto si aprendimos algo de esta pandemia. Parece que seguimos siendo inhumanos, perversos y poco empáticos. No se distingue el cambio. Decimos con seguridad que no volverá a suceder y eso es el virus más peligroso.
Con todo esto, hoy parece un buen día para empezar. Sonreír por cualquier tontería, atesorar lo poco que tenemos, abrazar a un ser querido, viajar sin rumbo fijo, mirar el horizonte y sentirse realizado. Soñar, soñar mucho. Dejar atrás el odio.
Gracias por enseñarme que el sacrificio por otras personas es el mejor acto de amor de un ser humano. Pero entiendo que tendré que soltarte y algún día sé que volveremos a encontrarnos, pero esta vez nuestro amor ya no será un amor en emergencias.
Hoy estoy aquí con unas últimas promesas.
Te prometo que voy a estar bien, como tú lo hubieses querido.
Te prometo que voy a vivir intensamente como si fuera el último día.
Te prometo que haré tu sueño realidad; voy a construir un refugio para los ancianos.
Te agradezco por haber llegado a mi vida. Gracias por haberme enseñado a amar con intensidad, por ayudarme a ver al mundo de manera diferente, por los momentos especiales que vivimos juntos. Siempre serás el amor de mi vida.
Cuida de mí, bonita. Hasta que nos volvamos a encontrar. Te amo en este mundo y en mil millones más.