Amor en gravedad cero

Capitulo 2: Distancia

El silencio ya no era incómodo.

Era tenso.

Elías flotaba cerca del panel principal, intentando reparar el sistema de comunicación. Sus movimientos eran precisos, casi mecánicos.

Del otro lado del módulo, Luna lo observaba.

Con los brazos cruzados.

Molesta.

Tomó su libreta otra vez.

Escribió rápido.

Arrancó la hoja.

La lanzó con un pequeño empujón.

El papel flotó hasta chocar suavemente contra el hombro de Elías.

Él lo ignoró.

El papel rebotó… giró… y quedó flotando frente a su visor.

Suspiró.

Lo tomó.

“¿Vas a ignorarme todo el tiempo?”

Elías apretó la mandíbula.

Volteó apenas.

La vio mirándolo fijamente.

Escribió una respuesta.

La lanzó de vuelta, con más fuerza de la necesaria.

“Estoy ocupado.”

Luna frunció el ceño.

Tomó el papel… y escribió otra vez.

Esta vez, más fuerte.

“Podríamos morir. Creo que eso es más importante que tu actitud.”

Elías leyó.

Cerró los ojos un segundo.

Respiró.

Se impulsó hacia ella.

Ambos quedaron flotando frente a frente.

A solo unos centímetros.

El espacio entre ellos… cargado de todo lo que no podían decir.

Elías levantó la libreta.

Escribió despacio.

Muy despacio.

Y se la mostró directamente.

“Si quieres sobrevivir, deja de distraerme.”

Por un momento, Luna se quedó inmóvil.

Luego… sonrió.

Pero no era una sonrisa amable.

Era desafiante.

Le quitó la libreta de las manos.

Escribió rápidamente.

Y la levantó frente a su cara.

“Entonces trabaja más rápido.”

Elías arqueó una ceja.

Por primera vez… algo cambió.

No era confianza.

No era amistad.

Pero ya no era solo desconfianza.

Era algo más peligroso.

Interés.

Esa noche (si es que podía llamarse noche en el espacio), la estación quedó en penumbra.

Luna flotaba cerca de una ventana, mirando la Tierra a lo lejos.

Hermosa.

Lejana.

Inalcanzable.

Escuchó un leve golpe detrás de ella.

Un papel.

Giró.

Lo atrapó.

Lo abrió lentamente.

La letra era firme. Clara.

“El sistema de oxígeno está estable por ahora.”

Luna sonrió suavemente.

Buscó su libreta.

Pensó unos segundos antes de escribir.

Luego lanzó el papel hacia él.

Elías lo atrapó sin mirar.

Lo abrió.

Se quedó en silencio al leerlo.

“Gracias… ingeniero.”

Por primera vez…

Elías no respondió de inmediato.

Pero tampoco tiró el papel.

Lo guardó.




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