Muchos piensan que la guerra empieza con disparos, pero no.
La guerra empieza con silencios. Ese silencio que te hace pensar que todo está bien pero nada lo está.
Mi padre era el comandante del ejército de Eldoria, todos lo queríamos mucho, especialmente mi madre, él era un hombre muy respetado en la ciudad, conocido por defender a toda costa a su ciudad e impedir que nos siga invadiendo los soldados y comandantes de Kryndor, la ciudad enemiga.
Lo que nunca pensé fue que mi padre nos traicionara.
Siempre pensé que mi padre sería nuestro mayor héroe, el hombre que daría la vida por nuestra ciudad, por nuestra libertad, por todas aquellas personas que perdieron la vida defendiendo nuestra libertad… pero él nos traicionó.
Nos abandonó y decidió irse al bando contrario, destruyendo mi confianza hacia él, no solo la mía si no también la de mi madre. Después de ese día, odiemos a mi padre.Todos lo odian y lo tomaron como un traidor.
Menos Haelyn, mi hermana. Ella jamás pudo odiarlo, es más llegué a pensar que se alegraba de que fuera un traidor, y siempre pensé que fue porque mi padre vivía en la misma casa que Kael Blackthorn, el hijo del comandante Draven.
Kael Blackthorn.
El hombre del que jamás debí enamorarme.
El mismo hombre del que estaba enamorada mi hermana.
Soldado de Kryndor.
Hijo del comandante del ejército.
Y aun así, me enamoré de él.
Tal vez fue un error.
Tal vez fue inevitable.
Pero hay algo que tengo claro:
Jamás debí enamorarme.
Nunca debí hacerlo… y aun así sucedió.
Porque en tiempos de guerra, el amor no es una bendición.
Es una condena.
Bienvenido/a a mi historia.