Adrian
Hay momentos en los que una persona aparece y te arruina todos los planes.
No porque quiera.
No porque lo intente.
Simplemente pasa.
Y yo estaba empezando a sospechar que Alessia Moreau era exactamente ese tipo de persona.
Lo peor era que ni siquiera entendía por qué.
Llevaba años rodeado de chicas.
Hermosas.
Inteligentes.
Interesadas.
Obsesionadas.
Y jamás había tenido problemas para ignorarlas cuando era necesario.
Pero con ella era diferente.
Porque Alessia nunca intentaba llamar mi atención.
Y aun así terminaba pensando en ella todo el tiempo.
Era ridículo.
Molesto.
Y honestamente me estaba cansando.
Apoyé la cabeza contra el asiento del auto mientras observaba el techo.
Todavía podía sentir el roce de su piel en mis dedos.
Todavía podía recordar la forma en que me había mirado aquella tarde.
Y maldición...
eso era un problema.
Un problema enorme.
Porque se suponía que todo debía ser simple.
HeartPlay.
La apuesta.
Ganar.
Fin de la historia.
Pero cada vez que estaba cerca de ella sentía que algo se salía de control.
Algo que llevaba años manteniendo encerrado.
—Mierda...
Cerré los ojos.
Y como un idiota volví a recordarla.
Su voz.
Su sonrisa.
Su maldito sarcasmo.
La forma en que siempre parecía desafiarme.
Como si no le importara quién era.
Como si no estuviera impresionada por nada.
Y eso...
eso me volvía loco.
La fiesta del viernes estaba a reventar.
Música.
Alcohol.
Luces.
Gente intentando llamar la atención.
Lo de siempre.
Yo estaba apoyado contra una pared con una copa en la mano fingiendo escuchar a mis amigos.
Porque realmente no estaba prestando atención.
Mi cabeza estaba en otro lugar.
Hasta que alguien dijo su nombre.
—La nueva está aquí.
Levanté la vista inmediatamente.
Instinto.
Simple instinto.
Y ahí estaba.
Alessia.
Entrando a la fiesta junto a Camille.
Mi respiración se cortó un segundo.
Solo uno.
Pero fue suficiente para molestarme.
Porque se veía increíble.
Llevaba el cabello suelto.
Un vestido negro sencillo.
Nada exagerado.
Y aun así conseguía llamar la atención de toda la habitación.
Noté varias miradas siguiendo cada uno de sus movimientos.
Y por alguna razón eso me irritó.
Mucho.
Demasiado.
—¿Qué pasa? —preguntó uno de mis amigos.
Aparté la mirada enseguida.
—Nada.
Mentira.
Porque el problema era precisamente que sí pasaba algo.
Y empezaba a pasar demasiado.
Intenté evitarla durante casi una hora.
Lo juro.
Lo intenté.
Pero Alessia tenía una habilidad increíble para aparecer exactamente donde yo estaba mirando.
Era desesperante.
Entonces la vi salir hacia uno de los balcones.
Sola.
Y antes de darme cuenta...
ya la estaba siguiendo.
Patético.
Completamente patético.
La encontré apoyada contra la barandilla observando la ciudad iluminada.
La brisa movía suavemente su cabello.
Por un momento me quedé observándola sin decir nada.
Y entendí algo que no quería entender.
Ella no se parecía a nadie que hubiera conocido antes.
—Empiezas a dar miedo.
Su voz me sacó de mis pensamientos.
Sonreí apenas.
—Tú empiezas a vigilarme demasiado.
Ella soltó una pequeña risa.
Y ese sonido hizo algo extraño dentro de mí.
Algo que no me gustó.
Me acerqué hasta quedar a su lado.
Demasiado cerca.
Otra vez.
—¿No te gustan las fiestas? —pregunté.
—No me gustan las personas.
—Eso explica muchas cosas.
Ella rodó los ojos.
Y juro que tuve ganas de reír.
De verdad.
No una sonrisa falsa.
No una actuación.
Una risa real.
Lo cual era bastante raro en mí.
Durante unos segundos ninguno habló.
Solo observamos las luces de la ciudad.
Y por primera vez en mucho tiempo...
sentí paz.
Hasta que Alessia habló.
—¿Qué escondes?
Mi cuerpo se tensó inmediatamente.
—¿Perdón?
—Todos esconden algo en Valmont.
La observé.
Ella seguía mirando al frente.
Pero sabía perfectamente que la pregunta era para mí.
—¿Y tú?
Ahora fue ella quien se quedó callada.
Interesante.
—Estamos hablando de ti.
Sonreí apenas.
—Entonces supongo que ambos tenemos secretos.
Por primera vez ella me miró.
Directamente.
Y maldición.
Eso fue un error.
Porque cuanto más la conocía...
más difícil se volvía mantener distancia.
Y cada día empezaba a parecer más imposible recordar que todo esto había comenzado por una apuesta
Editado: 31.05.2026