Demasiado cerca
Odiaba admitirlo, pero Adrian Leclerc estaba empezando a ocupar demasiado espacio en mi cabeza.
Y eso era un problema.
Uno enorme.
Porque yo no había llegado a Valmont para distraerme con un chico atractivo y emocionalmente roto. Había venido por una razón mucho más importante.
Valeria.
Elena.
La verdad.
Pero mientras más intentaba concentrarme en mi objetivo, más terminaba pensando en Adrian.
En su voz.
En la manera en que me miraba.
En esa sensación rara que aparecía cada vez que estaba cerca de él.
Era frustrante.
Sobre todo porque Noah había sido claro.
"No te enamores de él."
Sí, bueno.
Demasiado tarde para ignorarlo completamente.
Aquella noche estaba sola en el apartamento. Camille había salido otra vez y honestamente agradecía el silencio. Necesitaba pensar.
La lluvia golpeaba suavemente las ventanas mientras yo estaba sentada en el suelo de mi habitación revisando una vieja carpeta llena de cosas relacionadas con Valmont.
Fotografías.
Publicaciones antiguas.
Capturas guardadas.
Información sobre Elena.
Mi hermana.
Tomé una fotografía lentamente entre mis dedos.
Era de una fiesta en Valmont dos años atrás.
Luces oscuras.
Gente sonriendo.
Alcohol.
Mentiras.
Y entonces lo vi.
Adrian.
Más joven.
Pero igual de imposible de ignorar.
Estaba apoyado contra una pared con expresión fría mientras varias personas hablaban alrededor suyo. Parecía aburrido. Vacío incluso.
Y detrás de él…
estaba Elena.
Mi respiración se detuvo.
Me acerqué más a la fotografía.
Ella estaba mirándolo.
No.
Los dos se estaban mirando.
El corazón empezó a latirme más rápido.
Nunca había visto esa foto antes.
¿Mi hermana conocía a Adrian?
¿Por qué jamás mencionó su nombre?
Miles de preguntas comenzaron a llenar mi cabeza de golpe.
Tomé rápidamente otra fotografía y luego otra.
En varias aparecía Valeria.
Y en algunas… Adrian también.
Como si todos hubieran estado conectados desde antes.
Sentí rabia inmediatamente.
Porque mientras más descubría, más claro quedaba que Valmont había destruido a Elena mucho antes de que muriera.
Y Adrian había estado allí.
Tal vez no directamente.
Tal vez no con sus propias manos.
Pero sí lo suficientemente cerca como para saber algo.
Apreté la fotografía con fuerza.
—¿Qué ocultas, Adrian…?
Y por primera vez desde que llegué a Valmont tuve una idea horrible.
Quizás acercarme a él no era un accidente.
Quizás inconscientemente ya estaba buscando respuestas en sus ojos desde el principio.
Al día siguiente la academia estaba insoportable.
Todo el mundo hablaba de una fiesta privada que se haría el fin de semana y Camille prácticamente quería obligarme a ir.
Yo apenas la escuchaba.
Mi mente seguía atrapada en las fotografías.
En Elena.
En Adrian.
Y eso solo empeoró cuando lo vi cerca del estacionamiento principal hablando con unos chicos.
Mi corazón reaccionó inmediatamente.
Odié eso.
Odié que mi cuerpo pareciera reconocerlo antes que mi cabeza.
Estaba vestido completamente de negro otra vez, con esa calma arrogante que parecía natural en él.
Pero algo se veía distinto.
Tenso.
Como si estuviera molesto por algo.
Sin darme cuenta me quedé observándolo demasiado tiempo.
Error.
Porque Adrian levantó la mirada justo en ese momento.
Y nuestros ojos se encontraron.
Mierda.
Bajé la vista enseguida fingiendo revisar unos apuntes que ni siquiera estaba leyendo.
Demasiado tarde.
Ya me había descubierto.
Escuché pasos acercándose lentamente.
Cada vez más cerca.
Hasta que una sombra cayó sobre mí.
—¿Me estás vigilando, Moreau?
Levanté la cabeza lentamente.
Y ahí estaba.
Demasiado cerca otra vez.
Sentí el corazón acelerarse de inmediato.
—Tu ego es preocupante.
Una pequeña sonrisa apareció en sus labios antes de sentarse junto a mí en el banco.
Demasiado cerca.
En serio, ¿él no entendía el concepto de espacio personal?
Su perfume me golpeó inmediatamente.
Algo fresco.
Oscuro.
Peligroso.
Como lluvia mezclada con problemas emocionales.
Intenté concentrarme en otra cosa.
En cualquier cosa.
—¿Qué haces aquí? —pregunté.
—Podría preguntarte lo mismo.
—Yo estaba aquí primero.
—Entonces oficialmente invadí tu espacio otra vez.
Rodé los ojos intentando parecer tranquila.
Aunque claramente no lo estaba.
Guardé rápidamente las fotografías dentro de la carpeta.
O al menos intenté hacerlo.
Porque Adrian alcanzó a ver una antes de que pudiera esconderla.
Y todo cambió.
Literalmente sentí el momento exacto en que el ambiente dejó de ser ligero.
Él tomó la fotografía antes de que pudiera detenerlo.
Y cuando vio la imagen… su expresión se endureció completamente.
—¿De dónde sacaste esto?
Su voz sonó diferente.
Más seria.
Más peligrosa.
Mi corazón empezó a latir rápido.
—Internet.
Mentira terrible.
Y ambos lo sabíamos.
Adrian seguía mirando la fotografía.
Precisamente la de Elena.
Maldición.
Por primera vez desde que lo conocía parecía genuinamente alterado.
—¿Quién eres realmente, Alessia?
Sentí un pequeño escalofrío.
Porque esa pregunta estuvo demasiado cerca de la verdad.
Intenté quitarle la foto rápidamente.
Pero él sujetó mi muñeca antes de que pudiera hacerlo.
Y el aire desapareció de mis pulmones.
Todo mi cuerpo se quedó inmóvil.
Su mano rodeaba mi muñeca suavemente, pero aun así sentí el contacto hasta en la maldita alma.
Editado: 31.05.2026