¿Por qué hace tanto calor?
Desabrocho un botón de mi camisa mientras me aireo con el folleto que me dieron para promocionar un local de comida china. El sonido del motor del autobús me parece insoportable, cada kilometro que avanzamos me hace ver que mi lugar de destino es muy diferente a la ciudad, no creo haber visto tanto campo verde en mi vida, ni siquiera sabia que seguían existiendo lugares así en este país.
El camino a Millstone es largo, muy largo extremadamente... bueno creo que ya estoy exagerando. Comencé el viaje leyendo algunos artículos que habían salido en el mes pero el movimiento tan abrupto logro marearme y tuve que detenerme, así que lo único que podía hacer era mirar por la ventana como una niña, lo que me llamo la atención era como pasaba de un gris monótono a un verde más brillante.
Rebusco en mi bolso los papeles que me dio mi abuelo, los cuales certifican mi nueva identidad... algo un poco exagerado debo decir.
Serena Wood, desde hoy voy a solo usar el apellido de mi madre...
"—No quiero hacerlo, abuelo —Dije al ver los papeles—. ¿Por qué debo ocultar que soy una Todson?
—Para que puedas bajar unos escalones y estar más cerca de la humildad —Dice con una sonrisa.
Mi ceja derecha se arquea ante sus palabras, sé que no soy la persona más agradable del mundo pero tampoco soy tan...
O tal vez sí.
—Exageras.
—Serena, sé que tienes un buen corazón pero un error mío fue malcriarte y protegerte tanto —Mi abuelo suspira—. Tener que vivir como una persona normal y corriente sin conexiones en el hospital será fantastico para ti.
—Permiteme dudarlo.
No me gusta relacionarme con la gente, en parte nunca lo hacia y no es como que necesitara hacerlo ya que al estar en cirugia y hacerlo todo perfecto para ayudar a la persona era mi trabajo el establecer vínculos con los pacientes o familiares no era lo mío por eso mandaba a los residentes a hacer ese trabajo por mi.
Y con justa razón ya que hablar con unos familiares fue lo que me trajo en este embrollo.
Mi abuelo tiene razón en parte, el ser su nieta tiene ventajas y suelo aprovecharlas, digo, no le veo lo malo. Estudie duro para llegar a donde estoy, tuve que soportar muchas cosas a parte y sigo soportando a unos padres horribles... en mi cabeza no suena mal aprovecharme de los recursos que tiene mi abuelo en el hospital.
—No hay más que decir, usaras el apellido Wood...
—Pero..."
Aparte de que el viaje fue largo, al llegar tuve que esperar otro autobus más para ir al Hospital. Lo bueno es que esto es solo para llegar, el secretario de mi abuelo vino en mi auto y trajo mis cosas el día de ayer así que andar en esta chatarra solo será por un día.
Al bajar lo primero en lo que me fijo es en el cartel oxidado del Hospital. No es tan viejo como me imaginé, capaz y si soy una exagerada. Aunque hay algo en la fachada que me incomoda, no veo ningún tipo de modernidad en este lugar eso no es bueno.
La puerta del Hospital no es automática, debo empujarla para que se abra porque siento que esto solo es el comienzo del caos...
Apenas entrar el olor a desinfectante me recibe, con los brazos cruzados recorro lo que parece ser la sala de esperas de emergencias. Los asientos son normales, pero la luz ¿Por qué la luz parpadea? Me adentro cada vez más y observo a un doctor correr en mi dirección pero no para hablar conmigo sino para ver a la mujer que está sentada.
Inclino la cabeza evaluándola, se está desangrando, tiene un gran corte en lo que parece ser el brazo y las toallas que uso para detener la hemorragia no están lo suficientemente ajustadas.
—¡Enfermera Maddy! —Grita el doctor, pero nadie se acerca. Observo mi alrededor y nadie parece estar disponible.
Me siento en uno de los asientos observando que es lo que hará a continuación. Su cabello rubio con mechones azules es demasiado largo y le molesta en la frente, niego con la cabeza.
El doctor parece dudar un segundo de más como si esperara que alguien apareciera mágicamente para resolverle la situación. La mujer gime de dolor y aprieta los dientes, su rostro está pálido y el suelo ya tiene manchas oscuras que de seguro viendo el piso costaran en salir.
Genial... Cinco minutos en este hospital y ya quiero dar media vuelta.
Me levanto del asiento con un suspiro pesado y camino hacia ellos, dejando el bolso a un lado.
—Si no ajusta el torniquete va a seguir perdiendo sangre —Digo observando como ni siquiera puede hacer eso bien.
El hombre me mira por primera vez, claramente sorprendido.
—¿Disculpe? Esto no es un juego...
—Lo sé —Me inclino hacia la mujer sin pedir permiso—, pero también sé que ese corte comprometió una arteria superficial y que si sigue así va a entrar en shock hipovolémico.
Tomo la toalla empapada y la retiro con cuidado para observar mejor la herida, el corte es profundo e irregular, probablemente producto de una herramienta de campo.
—¿Tiene guantes? —Pregunto sin mirarlo.
—Eh… sí —Balbucea extendiéndome un par que saca del bolsillo de su bata.
Me los coloco con rapidez y ajusto la presión justo por encima de la herida. La mujer jadea sorprendida y me observa con cara de sufrimiento.
—Respire conmigo —Le indico pero ella no puede hacerlo porque está concentrada en mi mano—. Mire mi rostro no la herida.
Sus ojos se clavan en los míos y asiente apenas.
—Necesita quirófano —Digo con voz monótona cosa que de seguro a él lo está sacando de onda—. Ahora.
—Yo soy residente —Responde el rubio incómodo—. El cirujano de guardia está en una operación.
Cierro los ojos un segundo por supuesto que lo está.
—Entonces muévase —Ordeno—. Consiga a una enfermera, prepare fluidos y avise que voy a evaluar la herida para sutura de emergencia.
Editado: 05.01.2026