Amor en Millstone.

Capítulo 14.

—¿Qué bicho le picó?

—¿Está enferma?

—Parece que al fin se adaptó —Y esa voz es la del doctor Rhoades.

Los puedo escuchar a todos… perfectamente pero voy a fingir que no.

Mantengo la sonrisa en mi rostro mientras termino de revisar al paciente frente a mí, un hombre mayor que me observa ajeno a todo lo que estoy dando de mi para mantener esa sonrisa.

—Entonces, señor, su presión está un poco elevada pero nada alarmante —Digo con un tono tan amable que hasta a mí me suena falso—. Le voy a indicar un control y algunos ajustes para que esté comodo.

—¿Seguro que no es algo grave? —Asiente lentamente.

—Si lo fuera no estaría sentado aquí hablando conmigo —Respondo con una leve inclinación de cabeza maldiciendo porque soné un poco seca así que suelto una risita—. Solo bromeo, no debe preocuparse.

—Gracias, doctora.

—No es nada —Respondo sintiendo mi pecho calentarse, vale la pena aguantar la sonrisa si luego me sentiré así... a quien engaño es muy dificil.

Cuando se levanta y se aleja mi sonrisa se cae en cuanto deja de mirarme.

—Eso fue… escalofriante —Jonah susurra y Casey murmura un "si" estando de acuerdo.

Cierro los ojos un segundo.

—Los escucho —Respondo recuperando mi tono de voz normal.

—Esa es la idea —Responde con total tranquilidad.

Giro finalmente para poder verlos mejor y ahí están los tres, Jonah apoyado por la pared, Casey con su expresión neutra de siempre y el doctor Rhoades… observando todo con lo que parece ser humor.

Cruzo los brazos y los observo a los tres de forma retadora.

—¿Qué?

—Nada —Responde Jonah—. Solo estamos tratando de entender qué hiciste con la persona que solía discutir con los pacientes.

—No discuto con los pacientes.

—Ayer casi haces llorar a uno.

—Estaba equivocado.

Jonah abre la boca para seguir pero una mirada de Casey lo hace callar, lo cual es sorprendente.

Rhoades finalmente habla.

—Sigue.

Parpadeo.

—¿Qué?

—Sigue trabajando así.

Frunzo el ceño, no quiero escuchar palabras de aliento por parte de mi competencia.

—Si como digas... ahora ya lo sabes —Respondo con una media sonrisa tensa—. Estoy mejorando.

—Lo noto —Me molesta que me responda de forma calmada, no me da un hueco para iniciar una pelea.

Odio más cuando me da la razón.

—Doctores —Una enfermera se acerca con paso rápido—. Necesitamos apoyo en la camilla tres.

Antes de que pueda responder, Jonah levanta la mano como si estuviera en una clase.

—¡Ella va!

Le mando una mirada que parece ponerlo alerta.

—No soy tu asistente.

—Pero eres nuestro proyecto de mejora —Responde sin perder la sonrisa.

—Voy a dejarte sin dientes.

—Violenta y amable… interesante combinación pero lo siento no eres mi tipo.

—Jonah —La voz de Rhoades es baja pero lo suficiente para que él se detenga.

Él levanta ambas manos con gesto de derrota.

—Bien, bien… ya me callo.

Resoplo y giro hacia la enfermera.

—¿Qué tenemos?

—Dolor torácico leve —Responde observando la ficha—. Llegó hace poco.

—Voy.

Camino hacia la camilla tres sintiendo las miradas detrás de mí, no volteo porque no me interesa darles el gusto pero puedo sentirlo… especialmente la de él.

Un hombre joven está sentado en la camilla con una mano apoyada en el pecho, lo reconozco de inmediato. No parece en estado crítico pero tampoco completamente tranquilo.

—Hola —Digo acercándome—. Soy la doctora Serena.

Él levanta la vista.

—Oh... es la doctora de ayer.

Asiento mientras tomo su historial rápidamente.

—¿Desde cuándo sientes la molestia?

—Hace un rato… ayer me sentí mejor pero hoy volvió.

—¿Es dolor o presión?

—Más como presión.

Asiento y veo algo que ayer no pude ver.

—¿Te falta el aire?

—Un poco.

Coloco el estetoscopio sin apurarme.

—Respira normal.

Mientras lo examino noto que su respiración está levemente acelerada, nada alarmante pero suficiente para no ignorarlo.

—¿Estabas haciendo alguna actividad antes de que empezara?

—No… estaba en casa.

—¿Paso algo en ese periodo de tiempo?

Mi pregunta lo sorprende y evita la mirada.

—Supongo.

Asiento lentamente. Mi mente empieza a ordenar posibilidades mientras observo sus signos, no hay nada que grite emergencia pero tampoco quiero descartar nada rápido.

—Voy a revisar tus estudios de ayer ¿De acuerdo?

—Perdón por la pregunta pero ¿Se encuentra el doctor Rhoades? —Mi cuerpo se tensa... no de nuevo.

Él enojo comienza a subirme en el cuerpo pero trato de reprimirlo, se nota que este caso es más psicologico que otra cosa y psicologa no soy... pero tampoco lo es el doctor Rhoades asi que yo puedo resolverlo.

—No.

—Oh... ¿Y va a tardar mucho?

Ignoro su pregunta y le pido a la enfermera ver los resultados de los estudios que le realizó el doctor Rhoades ayer. Como era de esperar no hay nada, por lo que pregunto si contamos con un area de salud mental en el hospital y por suerte contamos con una psicologa y la mando a llamar.

Volteo nuevamente a Ethan quien parece no estar tranquilo por más de que no le pase nada grave.

—Ethan… —Lo llamo con un tono más bajo—. Tus estudios de ayer están bien, no hay nada que indique un problema físico serio.

Aprieto un poco más el estetoscopio contra su pecho solo para asegurarme de que no se me está escapando nada. Todo sigue igual, ritmo levemente acelerado pero nada fuera de rango.

—Entonces… ¿Por qué se siente así? —Pregunta cansado.

Suelto el aire despacio y me aparto un poco para poder verlo mejor.

—Eso es lo que vamos a averiguar —Respondo de inmediato—, pero primero necesito que seas honesto conmigo.

Evita mi mirada otra vez.

—Lo soy…

—No —Niego suavemente—. Estás respondiendo lo justo para que te deje ir no para que te ayude.



#460 en Novela romántica
#93 en Otros
#55 en Humor

En el texto hay: hospital, doctor, romcom

Editado: 30.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.