Amor en Millstone.

Capitulo 18.

No recuerdo cuándo fue la última vez que sentí mi corazón latir así de rápido.

Este nivel de preocupación en mi me sorprendeun y aunque Nicolás y yo tuviésemos nuestras diferencias durante esa relación forzada... antes que nada fuimos amigos. Por eso lamento tanto que todo terminara de esta forma.

Por supuesto que él no era una buena persona pero, siendo justos, yo tampoco lo era, tal vez hasta el día de hoy siga sin serlo. Aun así, cuando digo que estoy preocupada por él no estoy mintiendo en lo absoluto.

Había pasado un turno completo desde que ingresó al hospital y seguía sin saber nada.

Ni siquiera me atreví a preguntar por él debido al miedo y que me dijeran algo malo, tuve dos descansos durante la guardia, en el primero fingí revisar historias clínicas, en el segundo acepté un café que terminó completamente frío sobre el escritorio mientras seguía atendiendo pacientes.

Era más fácil mantener las manos ocupadas que enfrentar la posibilidad de recibir una respuesta que no quería escuchar.

La forma en la que salió del hospital mejor dicho la escena completa desde que llego... se repetía en mi cabeza una y otra vez como un disco rayado.

Si tan solo hubiera hecho un espacio para escuchar sus reclamos estúpidos...

Sacudí la cabeza, no podía permitirme pensar así.

—Doctora Wood.

Levanté la vista apenas.

—La pequeña Leia está lista para su control —Asentí dejando la carpeta sobre el escritorio.

Como el doctor Rhoades no pudo venir a revisarla me ofrecí a hacerlo yo. Al entrar en la habitación la molestia en el pecho aumentó, Leia sonreía mientras mordía un trozo de manzana pero esa sonrisa ya no le llegaba a los ojos.

Luce mucho más palida, tiene pequeñas ojeras bajo los párpados y hasta parecía haber bajado de peso desde la última vez que la vi.

Escuché que extrañaba a su abuela y sus padres seguían sin aparecer como era debido. Tampoco estaban cooperando con la cirugía y ahora tenían una demanda encima. El caso era mucho más complicado de lo que imaginaba y el doctor Rhoades estaba llevándolo prácticamente solo.

Entre eso y el accidente de Nicolás, sentía que mi cabeza iba a explotar.

—Doctora Wood...

Bajé la mirada.

—¿Sí?

—¿Dónde está el doctor Mapache? —No pude evitar sonreír un poco.

—Tiene mucho trabajo —Terminé de escribir unas anotaciones antes de cerrar la carpeta—. Eso es todo ahora puedes seguir comiendo.

Leia obedeció... durante exactamente tres segundos.

—Doctora Wood, ¿Cree que el doctor mapache es guapo? —La pregunta fue tan inesperada que fruncí el ceño.

—¿Perdón?

—Pregunté si le parece guapo el doctor Rhoades —Terminó de tragar el pedazo de manzana antes de continuar—. Mi plan es conseguirle una novia —Cada palabra que soltaba me parecia mas impactante—. Mi primera opción era una doctora que me caía muy bien.

—¿Sí? —Arqueé una ceja.

—Pero llegué tarde —Suspiró haciendo un puchero—. Ya tenía novio... al menos lo conoci y me cayó bien —Negó con la cabeza como si hubiera perdido una gran oportunidad.

No pude evitar reír por lo bajo.

—Así que estoy buscando otra candidata.

—Leia...

—¿Qué?

—No deberías buscarle novia a un hombre adulto.

—¿Por qué no?

Abrí la boca para responder... pero no encontré una explicación convincente.

—¿Le parece guapo? —Solté un suspiro derrotado.

—No está mal —Terminé respondiendo para que pudiese cerrar el tema pero en el mismo instante en que las palabras abandonaron mi boca, supe que acababa de cometer un error.

Los ojos de Leia brillaron.

—¡¿Ve?! ¡Yo sabía!

—Leia...

—¡Doctor Mapache!

Mi cuerpo entero se tensó.

—¡La doctora Wood dice que usted es muy guapo!

Cerré los ojos un segundo.

No.

No podía haber dicho eso.

Giré lentamente.

El doctor Rhoades estaba apoyado en el marco de la puerta. La bata estaba ligeramente arrugada, las mangas remangadas hasta los antebrazos y llevaba un vaso de café en la mano que por el aspecto debía ser frío.

Su cabello estaba un poco más desordenado de lo habitual por primera vez desde que lo conocía... parecía realmente cansado y eso solo podía significar una cosa.

Había pasado horas en cirugía, mi estómago volvió a encogerse al recordar a Nicolas.

—Yo no dije eso —Me apresuré a aclarar sintiendo el calor subir hasta mis mejillas—. Quise decir que...

Leia me interrumpió.

—Sí lo dijo.

—No exactamente.

El doctor Rhoades carraspeó con discreción, como si aquello no tuviera la menor importancia. Se acercó hasta mi lado y tomó la carpeta que acababa de cerrar.

Revisó las anotaciones durante unos segundos.

—Todo en orden —Murmuró devolviéndomela.

Asintió con aprobación y luego dirigió la mirada hacia Leia.

—¿Le hiciste caso a la doctora?

—Más o menos.

—¿Más o menos?

—Me comí la manzana pero sigo pensando que necesita una novia.

Él soltó un suspiro casi imperceptible.

—Ese diagnóstico no aparece en ningún libro de medicina.

—Porque los libros están desactualizados.

No pude evitar sonreír ante su respuesta y él negó apenas con la cabeza antes de volver a verla.

—Descansa, volveré a revisarte más tarde.

—¿Promesa de doctor?

—Promesa de doctor —La pequeña pareció satisfecha con la respuesta.

Cuando salimos de la habitación, la puerta se cerró suavemente detrás de nosotros. Caminamos unos metros por el pasillo sin decir una sola palabra y con cada paso que dábamos sentía las manos cada vez más frías.

No hacía falta preguntar ya que sabía perfectamente por qué había venido.

Me detuve antes de llegar a la estación de enfermería sin poder aguantar mucho más.

—¿Cómo está? —Mi voz salió mucho más baja de lo que esperaba.

El doctor Rhoades tardó unos segundos en responder.

—La cirugía salió bien —Sentí que el aire volvía lentamente a mis pulmones, no me había dado cuenta de que llevaba todo el día conteniendo la respiración—. Está estable.



#919 en Novela romántica
#219 en Otros
#119 en Humor

En el texto hay: hospital, doctor, romcom

Editado: 27.07.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.