Amor en otro mundo

Capitulo 2

Me puse mi mejor vestido y me repetí en silencio: yo puedo. Respiré hondo, intentando calmar el temblor que recorría mi cuerpo. Aun así, los recuerdos regresaron sin permiso: mi voz suplicando, mis manos aferradas a su ropa, rogándole que no me matara.

Cuando por fin se abrieron las grandes puertas del salón, el aire se volvió pesado. Y entonces lo vi.

La misma figura que me atormentaba cada noche.

El hombre que me había matado.

Estaba sentado en su trono, imperturbable, como si nada hubiera pasado.

Una oleada de rabia me invadió con tal fuerza que por un instante creí que perdería el control. Pero no. No esta vez.

Sonreí.

Avancé con paso firme hasta quedar frente a él.

—Por fin despiertas —dijo, con esa voz fría y calculadora que recordaba demasiado bien—. Las sirvientas informaron que despertaste en buen estado… y sin recordar lo ocurrido.

Respiré hondo una vez más, ocultando todo lo que sentía tras una máscara perfecta.

—Así es —respondí con suavidad—. Apenas acabo de despertar. Me tomó por sorpresa que deseara verme. Me honra su presencia. ¿Hay algo en lo que pueda servirle, su majestad?

Sus ojos me observaron con indiferencia.

—No. Solo quería confirmar que estabas bien —contestó—. Ahora que lo he comprobado, puedes retirarte.

Incliné ligeramente la cabeza.

—Me encuentro perfectamente, como puede ver. Ha sido un placer verlo, su majestad.

Sonreí por última vez antes de darme la vuelta.

Sentí su mirada sobre mí apenas un segundo… antes de que me descartara, como si no fuera más que otra sirvienta.

Apreté los puños, pero no me detuve.

Al cruzar las puertas, solté el aire que había estado conteniendo.

Ahora sí.

Tenía claro algo: podía hacer lo que quisiera. No por nada era la emperatriz. Y, sin embargo, frente a él… seguía rebajándome.

Eso se había terminado.

Había leído demasiadas historias como esta: chicas que renacían dentro de un libro y terminaban enamorándose del mismo hombre que las destruía.

Yo no cometería ese error.

No después de lo que me hizo.

Si este era mi segundo comienzo, lo aprovecharía.

Y mi primer paso sería simple.

—Traigan comida —ordené a las sirvientas—. Quiero lo mejor que haya en la cocina.

Porque si pensaba escapar…

Al menos lo haría con el estómago lleno.



#1567 en Fantasía
#2013 en Otros
#370 en Novela histórica

En el texto hay: amor enfermizo

Editado: 22.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.