Amor entre Deidades

26. Tuyo

Eliseos junto sus labios con los de ella, mientras ella enreda sus brazos en su cuello para profundizar aquel beso; las manos de Eliseos fueron hacia sus hombros descendiendo por su espalda hasta llegar a su cintura, sus labios se posaron en su barbilla para hacer un recorrido hacia la derecha directamente hasta su cuello para depositar pequeños besos como suaves aleteos de mariposa o al menos así lo sintió Caillech mientras soltaba un gemido  

—Quiero que seas totalmente mía —susurró en la piel sensible de su cuello  

—Ya‐ya lo soy —le hizo saber en un susurró  

Tras esa confesión Eliseos se apartó de aquel lugar para mirar directamente a los ojos de ella  

—Quiero que seas mía —la tomo por el rostro con delicadeza acariciando su piel —. Totalmente mía en pensamiento, cuerpo y alma; quiero solo yo existir para ti. Tus hijos y yo nada más sin la sombra de nadie  

—¿Y tu Eliseos? —miro la confusión en el rostro de él —, tu pides que solo mis hijos y tu existan para mi. Pero ¿y tu? ¿Harás lo mismo? ¿Solo nosotros existiremos para ti? Por que si tu pides eso, también quiero a cambio lo mismo  

—Ya soy tuyo —sonrió —, desde el momento que me di cuenta que no podía dejar de pensar en ti supe que te pertenecía, desde el momento que sentí que la sangre me hervía y sentía rabia al pensar que era de alguien más tu corazón; aquel corazón que jamás iba a poder obtener. De ese momento y hasta entonces he sido tuyo y si tu me das la oportunidad quiero serlo por toda la eternidad  

Caillech lo besó por que supo que si no lo hacía podría decirle la verdad en ese instante y aún no era el momento por eso lo besó con ansias; las mismas que la carcomían por sentir sus manos recorrer su piel mientras la hacía suya. Eliseos sintió una gran alegría al sentir sus besos, aunque se estaban tornando un poco subidos de tono y no es que no quisiera acariciar nuevamente su piel mientras se perdía en medio de sus muslos al mismo tiempo que ella gemía su nombre, si sentía que iba a explotar pero él no quería que fuera una relación carnal quería lo más importante sus sentimientos  

—Tienes que descansar —susurró Eliseos mientras se separaba de ella con dificultad —, ya es muy tarde y des estar cansada  

Ella quiso negarse y pedirle que la hiciera suya, pero solo asintió para recostarse en su pecho, cuando puso su cabeza no tardo en quedarse dormida mientras él la observaba unos minutos antes de igual manera caer rendido ante el sueño y así durmieron abrazados uno al otro. A la mañana siguiente cuando Caillech despertó sola en la habitación con extrañeza se levanto cubriendo su cuerpo con la bata para ir con dirección hacia la cocina pero unas risas providente de la sala fue hacia hay para encontrara a su hermana y su cuñado charlando con Cefiro  

—Oh, Caillech ven siéntate han traído unos regalos para ti —dijo su cuñada  

—Para mi —su hermana sonrió  

—Bueno en realidad son para mis sobrinos —le extendió aquel paquete  

Cuando Caillech lo abrió se encontró dos conjuntos de ropa, uno de color blanco y uno de color negro las cuales tenían bordado en la manga una ave ambas en el lado izquierda cada una del mismo color  

—¿Que significan las aves? —preguntó acariciándolas  

—Son las esencias de tus hijos —habló Reluminium  —, la combinación de tu esencia y la de Eliseos dan como resultado dos aves  

—Entonces ¿Por qué se formó una flor cuando hicieron el juramento? —preguntó Cefiro  

Tanto Reluminium como Perséfone se miraron para luego ella responder  

—Aún no lo se  

Estuvieron un buen rato platicando en eso Cefiro y Perséfone se fueron a la cocina por unos bocadillos y agua fresca dejando a Caillech y Reluminium solos en la sala  

—¿Cómo te has sentido? —preguntó Reluminium  

—Bien, gracias —el negó  

—Es mi deber al conocer de medicina  

—No por eso, si no por ayudarme con la mentira  

—Lo hago con gusto, se que él te hace feliz y tu lo haces feliz a él así que solo es un pequeño empujón  

Ella sonrió mientras asentía ya que no podía hablar por el nudo en la garganta que se le estaba formando ante las lágrimas que amenazaban por salir, él se levantó para sentarse a su lado y abrazarla haciendo que su cabeza se recostara en su hombro  

—Perdón, ¿Interrumpo algo? —habló una voz atrás de él  

Caillech vio la figura imponente de Eliseos parado enfrente de ella con los puños apretados justo cuando una ráfaga de viento se empezaba a formar  

—Eliseos… no es lo que piensas —se levantó rápidamente Caillech pero no le hizo caso y se fue dejándola con la palabra en la boca  

—Ve con él —le dijo Reluminium con una sonrisa y ella negó para luego ir en su búsqueda  

Lo busco por toda la casa pero no lo encontró temía que se hubiera ido sin ella, pero cuando paso por aquella cascada pudo ver su figura haciendo que ella se relajara, lentamente se fue acercando  

—Aquí estas, te estaba buscando  

—¿Por qué? Ya te cansaste de él y ahora vienes por el reemplazo —volteó a verla —, o espera ya no pudieron por que llego tu hermana  

—Elíseos, no me hables así ¿Cómo se te ocurre que puedo hacer eso con él marido de mi hermana? —dijo enojada —además… ¿Por qué te molesta?  

—¡Por que te amo! —la tomo por el rostro —, ¡Y me molesta que te abrace! Por que tu corazón fue de él  

Le hizo saber antes de que él la besara con ansias y celos a lo que ella le correspondió  

—Dime que tu también me amas —susurró rozando sus labios —, dímelo aunque sea mentira  

Ella le iba a decir que lo amaba de verdad que estaba perdidamente enamorada de él cuando su hermana apareció  

—Eliseos —los miró —, tu hermana se ha puesto de parto  
 




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