Amor entre rejas

Capítulo 6 -Omar-

Mi casa se había llenado de cajas informativas sobre la famosa investigación de narcotráfico que unía Marruecos y España en un mar de ilegalidades, como había dicho Jorge, Ignacio era solo un peón, era subir una escalera, pero aún faltaba bastante para llegar a la cima; por suerte nadie se dio cuenta de que Gonzalo fotocopió todas las fichas de la indagación para pasarlas y llevarlas conmigo; sí, realmente había cometido una ilegalidad y sí, también estaba dispuesta a perderlo todo para solucionar aquella investigación, lo necesitaba; Omar, Ignacio y Aisha merecían justicia, ellos no eran los malos, cada día estaba más cierta de esto.

Eran las cinco de la mañana y el insomnio no me hacía sentir sola durante la noche, después de unas décimas veces al intento de dormir fui al salón para abrir las cajas y preparar la habitación como el despacho de la comisaría, saqué todas las fotos que podían ser útiles: la casa de Omar, las fotos de la entrega, de la droga, varias imágenes de la escena del suicidio de Aisha y finalmente fotos de Ignacio, recién llegado a la comisaría.

Se notaba que tenía unos ascendientes latinos, su piel no era completamente blanca, era más una tonalidad de caramelo, no tenía pelo y la verdad que así lo hacía más atractivo, sus ojos eran verde esmeralda, un verde vivo, en la imagen se podía apreciar como estaba destruido por lo sucedido, aquella mirada tan buena y dulce, no podía ser malo, no me lo creía.

“Joder, Vanesa, joder”, pensé en lo que estaba haciendo, pasé de un día a otro de ser una agente profesional y eficaz a una agente suspendida ilegal y enganchada a una investigación, por la primera vez entendí como podía sentirse una persona dependiente de algo sin tener el poder de actuar. 

Me senté en el sofá, respiré hondo y saqué todas las fichas; aún no había leído la declaración de Ignacio; Jorge había firmado aquella hoja, así que fue él el agente que le interrogó.

“¿Por qué no me dijo nada?”, reflexioné, sin tener respuesta.

La leí cuidadosamente y Nacho se declaraba culpable, no quiso un abogado, “total ya me tenéis”, dijo, o así resultaba en la ficha informativa, pero tampoco decidió confesar quién le había metido en aquel mercado o sus amigos con los cuales compartían la venta.

“Se nota que no está en su estado sobrio”, escribió Jorge.

“¿Cómo? Ignacio no solo vendía, sino que también consumía, ¿por qué me cuesta creerlo?”, desconfiaba totalmente de un compañero de trabajo, mientras creía absolutamente a un desconocido que traficaba por Almería, estaba cometiendo un error, igual Jorge tenía razón, pero algo me avisaba que tenía que estudiar mejor la investigación y sacar Ignacio y Omar del infierno en el cual habían caído.

“¡Omar!”, mis pensamientos se movieron hacia él, llevaba días sin saber nada, quería verle y saber cómo estaba, así, entre las cajas, empecé a buscar donde podía encontrarse.

Había tantas hojas que tardé más de una hora en conseguirlo, pero lo tenía, los servicios sociales estaban muy cerca de la comisaría, así que me vestí y salí de casa.

 

-Buenos días, ¿está Mariajo? - pregunté a la secretaria que se encontraba sentada en una enorme mesa de madera, llena de hojas y archivos de varios colores.

-Sí, voy a ver si está disponible, ¿tu nombre?

-Vanesa, soy agente de policía.

-Vale. - después de unos minutos salió del despacho y me hizo pasar.

-Hola Vanesa, ¿qué haces aquí?

-Me gustaría ver a Omar.

-La investigación ya no es vuestra, ¿me equivoco?

-No, no estoy como agente sino como civil, quiero saber como está.

-El niño está bien.

-Me gustaría verle, por favor.

-No es posible.

-Quiero verle.

-Vanesa, es una infracción grave, no la voy a cometer.

-Necesito verle.

-¿Por qué?

-Porque sé que él también lo necesita.

-Jorge me comentó que estabas enganchada a esta investigación, pero no pensaba tanto.

-Sí, lo estoy, es importante y quiero verle.

-Ahora, ahora…

-¡Omar, joder! - grité. -Ni sabes su nombre, Dios - añadí.

-Te ruego tranquilizarte y salir.

-Quiero adoptar.

-¿Cómo?

-Quiero empezar las prácticas para adoptar.

-¿Vanesa, estás segura?

-Sí, y quiero adoptar a Omar, no quiero otro niño, quiero a él.

-Hay una familia interesada.

-¿Cómo?

-Sí.

-Vale, yo me quiero añadir igualmente.

-Vale, pero no es tan fácil.

-Tengo un trabajo, una casa grande, no tengo adicciones.

-Vale, vale, Vanesa, no tienes pareja, lo primero, además, no se sabe si serás reinsertada al cuerpo de policía y si fuese el caso, que te lo deseo mucho, es un trabajo peligroso.

-Muchas mujeres crecen solas con sus hijos.

-Ya, pero aquí se puede elegir.

-Yo quiero empezar la solicitud igualmente.

-Vale, no será fácil.

-No me da miedo. - afirmé sentándome.

-¿Por qué quieres adoptar a Omar?

-Es un niño increíble, inteligente, de mayor quiere ser policía, es empático, muy maduro por la edad que tiene y hubo feeling entre nosotros.

-Perfecto. ¿Algo más?

-A Omar no le faltaría nada si estuviese conmigo, igual con otras familias tampoco, pero quiero cuidarle, vivió algo muy fuerte y yo lo viví con él, estaba a su lado cuando lo perdió todo, sé cómo se siente, entre nosotros nos entendemos, compartimos el mismo dolor, nos levantaremos juntos, más fuertes que antes.

 




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