No debería haber sido así.
Él querer ser perfecta no es una emoción humilde; no te convierte en la mejor, la más talentosa, ni la más capaz, ni la de mejor cuerpo, es un castigo. Un sentimiento que estira tú alma sin importar que tan cansada estés, estira y estira hasta que llega un punto que sientes que te estas desmoronando y no queda nada más que dar. Luego viene la culpa, donde una vez sentiste amor, ahora duele.
Comienzas a cambiar, y la gente que no te conoce comienza a preguntar ¿Qué te ha pasado? L a gente que te conoce, se pregunta lo mismo. Pero como se supone responder una pregunta si no sabes la respuesta. La atención que tanto amabas se vuelve ansiedad, hasta el punto de que la detestas, por eso mismo debes pudrirte completando una penitencia que nunca eres capaz de cumplir.
Nuestras circunstancias nunca son tan malas como inicialmente pensamos que eran, solo cuando es demasiado tarde deseamos que el tiempo vuelva a la normalidad
Meses. Solo se necesitaron meses para cambiar la trayectoria de mi vida para la eternidad, y solamente hay dos opciones. O las supero y salgo adelante, o caigo y me pierdo a mí misma. Hasta algún punto que puede ser terminal.
Solo llega un punto en que lo único que quiero, o la única esperanza es encontrar a alguien que me entienda, alguien que no le importe cuidarme y consolarme cuando sea necesario. Alguien que logre querer todas mis facetas; divertidas, cariñosas... Y sobre todo la más oscura y desgastante.