Alice
Menudo sueño tenía, ayer me había dormido tardísimo haciendo la bendita tarea de matemáticas. Se me daban bien pero mi suerte no dura mucho ya que este tema es una mierdesilla, es el más complicado de todo el trimestre y justo se me da mal.
Además de que ayer tuve que cuidar a Oliver porque mis padres no estaban en casa, ese que brinca, baila y juega a cada rato y no se cansa nunca. Mis pensamientos se ven interrumpidos cuando siento una mano en mi hombro.
-¡Emma, por Dios! Me vas a matar un día de estos, te lo juro.
-¡Venga ya, Ali! No es mi culpa que seas tan miedosa. -Y de colmo se ríe de mí o de la situación.
-Si claro, como si fuera yo la que se aparece de la nada a las personas, ¿Cómo eres tan silenciosa?
-Es mi secreto, princesilla. Mi esencia, consigue la tuya propia.
-No gracias, no quiero ir por ahí asustando a la gente. -Me aferro más a los libros que tengo contra el pecho.
Sigo caminando y oigo un chillido por parte de Emma de la nada. Con los ojos muy abiertos me giro hacia ella y la miro extrañada, después la loca soy yo.
-¡Por Dios! ¡¿Estas loca de la cabeza?! ¿Por qué haces eso?
-Para que veas lo que se siente que te espanten de la nada, listilla.
-Kate, hola. -La saludo con una sonrisa-. Y gracias por darle una lección a esta.
-De nada, se lo merecía.
-¿Disculpa? Sigo aquí. -Nos hace un gesto con la mano.
-Sabemos que estas aquí, Em. Pero sigo teniendo la razón, te lo merecías.
Emma solo rueda los ojos pero se ríe.
-Oye, Kate. Primera vez que te veo desde el viernes, ¿Por qué no viniste ayer a clases? -Me veo preguntándole.
-Ah, me quedé dormida y cuando me desperté ya habían pasado las dos primeras clases entonces mejor decidí quedarme en mi camita; Pero aquí traigo los deberes de ayer para presentárselo a la Señora Taylor.
-¡Oh sí! Esa señora me cae super mal, ayer cuando estaba revisando los trabajos, ¡Me puso noventa y ocho solo porque no puse mi nombre! ¡Solo se me había olvidado eso y todo lo demás estaba correcto! Pero para hacerme la maldad la bruja esa, me puso esa nota.
-Y si lo fueras visto, Kate. Le rogó a la profesora todo el día para que le cambiara la calificación.
-Ya me lo imagino, pobre tú.
-¡Y no me la cambió, Kate! ¿Puedes creerlo? Me humillé para nada. ¿Y sabes lo que más rabia me da? Que esa señora...
La conversación se detiene cuando doblamos la esquina y siento que golpeo algo duro, una persona, otra vez. Ya me ha pasado antes pero el brutal golpe me hace retroceder enseguida y se me caen los libros que tenía en brazos.
-Oh, mierda. -gruñó una voz familiar-. Lo siento.
-No pasa nada. -me apresuré a decir antes de agacharme a recoger los libros y el montón de hojas regadas en ellos. -Mierda...
-Deja y te ayudo. -se arrodilla frente a mí y alzo un momento la cabeza para ver la cara y confirmo que efectivamente la voz le pertenecía Matthew.
-¡Oye! -Oigo la voz de Emma-. A la próxima, vez por donde caminas, grandulón.
-O quizás eso mejor se lo dices a tú amiga, linda.
Okay, esa voz no la conozco, pero si conozco lo suficiente a Emma que sé que se está sonrojando.
-¡Pero tropezó a mi amiga! Y por su culpa hizo todo este desastre.
-¿Y acaso estás ciega, que no ves que la está ayudando?
-Eso no quita el hecho que la hizo tropezar. -Se cruza de brazos.
-Venga, Emma. -Le dije mientras me levantaba después de terminar de recoger mis cosas-. Ya está, no pasó nada, no hay que discutir por esto.
-Eso, eso. Hazles caso a tus amiguitas, Williams.
Emma se pone de tono color rosa chillón. -¡Eres insufrible, Liam!
Con que este es el nombre del desconocido, y ¿de donde se conocen estos dos?
-Cállate ya, Walshie, deja a la chica en paz. -Interviene el chico con quien me tropecé.
-¿qué? -Se burla este-. Es divertido como se pone color rosa.
-¡No estoy color rosa!
-Oh, claro que sí.
-Venga ya, Em. Ignóralo. -Le susurra Kate.
Siento una mirada sobre mí y cuando medio desvío la mirada, veo que Matthew me está mirando y solo con tener un momento de contacto visual, ahora la que se sonroja soy yo; Desvío la mirada de nuevo y me vuelvo a centrar en Emma peleando con... ¿Liam? Creo que así se llamaba.
-No entiendo por qué me molestas tanto
-Porque es divertido y es fácil hacerte molestar. -Le responde este.
-Venga ya, Emma. Vámonos que tenemos que ir a clases. -La cojo del brazo.
-No, no y ¡No! ¿No ves que me está provocando, Ali? -Apunta a el chico mientras me sigue mirando-. ¡¿No lo vez?!
-Que sí, pero vamos a llegar tarde así que olvídate de él.
Miré una ultima vez a Matthew y el me devuelve el gesto con un asentimiento que quiere decir una despedida. Y me llevo a Emma agarrada por el brazo izquierdo y Kate la lleva agarrada por el otro mientras ella habla con Kate de lo mucho que le fastidia el chico.
-¡Nos vemos luego, muñequita! -Le grita este a mi amiga.
-¡Jodete, Liam! -Le devuelve el grito.
Liam, claro, se llama Liam.