Matt
Salgo del despacho del señor Collins con humor de perros. El solo recuerdo de sus palabras me irritan aún más, perdimos práctica, y no por mi culpa. Si no por el imbécil de Pete. La golpeó, sin querer o no, la golpeó.
No, no me gusta Alice. Fuera reaccionado así si fuera sido otra persona ya que fue error suyo, uno muy estúpido. ¡Me tenía al frente!
¿Fuera reaccionado de la misma manera si fuera sido otra persona?
No.
Sí.
¡Claro que sí! Mi madre no se gastó saliva para nada educándome.
−Te juro que a veces me dan ganas de cogerte a puños.
Liam aparece en mi radar de la nada. Me mira con su expresión de pocos amigos.
−¿Y eso por qué?
−¿Por qué? Perdimos parte de entrenamiento por quererte hacer de príncipe armado.
−¿Eso que tiene que ver? Le golpeo.
−Accidentalmente.
−Pero lo hizo, esas pobre tenía cara de desmayarse.
−Eso sí, tenía cara de pasar al otro plano. −Hace una mueca mirando a la nada.
−Exacto, hice lo correcto.
−Mmm, no creo eso, capi.
−¿Qué quieres decir? −Me giro hacia el frunciendo el ceño, dejando de caminar.
−Lo que quiero decir es lo que creo. Y lo que creo es que tienes sentimientos por Alice.
Lo miro, mi expresión dice "¿En serio?"
−Ya te he dicho millones de veces que no me gusta.
−Por Dios, se te nota en esa carita que tienes.
−Nadie lo nota. −Le discuto.
−Yo lo noto.
−Pues porque tú eres un imbécil sin oficio.
−¡Vamos! No te enojes. Si te enojas es porque sabes que tengo razón.
−Si me enojo es porque eres un imbécil. −Vuelvo a caminar haciendo que me siga−. Porque ya te he dicho que Alice no es mi tipo. Y tampoco la conozco muy bien como para gustarme.
Y es que es cierto, no la conozco mucho. No soy el típico hombre que se enamora solo por su físico, con esto no estoy diciendo que sea fea, es hermosa, muy hermosa. Tampoco me las voy a tirar de santo, sí, a veces se me van los ojos, soy hombre pero eso no significa que llegue al punto de faltar el respeto.
Mis padres me educaron bien.
−¿Y eso que tiene que ver? −Se queja mi amigo−. Pueden conocerse, oye −baja la voz a un tono pícaro− Yo los puedo ayudar. −Me guiña un ojo con una sonrisa.
−Deja las tonterías. −Camino más rápido hasta los vestuarios.
−¡Oh, vamos, amigo! −Vuelve a quejarse alzando los brazos.
−Espérame para ir a almorzar, no tardo.
−Sí, sí, como quieras. −Se cruza de brazos−. Ya verás, voy a ser el cupido de esa relación.
Lo ignoro y me apresuro a cambiarme.
Conseguimos localizar a Josheph y nos adentramos al comedor sentandonos a comer. Sentía que todo estaba en calma hasta que el que tengo de frente comienza a hablar como siempre.
−Matt, ¿Pensaste en lo que te dije?
−¿Qué te dijo esta vez? −Ironizo Josheph a mi lado.
−Que quiere ser el cupido de mí "relación con alice."
−¿Desde cuando tienes una relación con ella?
−No la tengo.
−En sus sueños sí. −Replicó Liam.
−Que no, carajo. −Gruño.
−¿Pero te gustaría? −Cuestiona el otro mientras da un bocado a su comida.
−No, no. Basta.
Comparten una mirada, Liam sonríe y Josheph no reacciona ni dice nada pero su silencio siempre dice mucho.
−Está tragadísimo. Solo que no lo quiere admitir.
−¿Admitirlo? Lo "admitiré" cuando tu admitas que anhelas por la rubia, como se llama... Emma.
Se atraganta con su jugo, devolviéndolo a su vaso y comienza a toser tocándose el pecho. Josheph comienza a reírse y yo le sonrío con suficiencia.
−¿Yo? ¿Enamorado de esa loca? Imposible.
−Veo más probable que tú estes enamorado de Emma, que Matt de Alice.
−Eso no es verdad, Esa mujer es... ¡Rara! Siempre alegre, una gran sonrisa, chillona, insoportable.
Me miro mutuamente con Joseph.
−Literalemente es una copia de ti.
Este lo mira con mala cara.
−No es cierto... −Murmura con reproche mientras vuelve a comer.
−¿Y tú, Josheph? ¿No tienes a alguna chica que te guste? −Menciono una vez que Liam está una vez en silencio en toda su vida.
−¡Eso!
−Tú cállate. −Lo mando a hacer silencio y me vuelve a mirar mal−. ¿Entones? −me giro de nuevo a mi otro amigo−, ¿Alguna chica...?
Este niega con la cabeza mientras sigue comiendo. −No, ninguna.
−¡Oh, vamos! ¿Cómo es posible que ninguno tengamos novia? Somos guapos, dioses griegos, estamos en el equipo de futbol, hermoso corazón, hermoso carisma, coquetos. ¿Qué nos falta?
−La chica. −Decimos al unísono Josheph y yo.
Bufó y rodo los ojos volviendo a comer igual que nosotros.
Alguien casparrea y los tres alzamos la vista.
Bip. Bip.
−Hola...
Bip. Bip.
−Hola. −Respondo, centrando ahora toda mi antención a la pelinegra.
−Hola, chicos. −Saluda a mis amigos y ellos se lo devuelven−. Solo venía a agradecerte por lo de hace un rato.
−No fue nada, no te preocupes.
−Para mí lo fue, igual, solo vine a darte las gracias.
Bip. Bip.
−Bueno, supongo que de nada. −Veo de reojo a Liam golpearse la frente.
Alice me sonríe. −Bueno, entonces adios. Adios muchachos.
Hace un gesto con su mano de despedida y se lo devolvemos los tres. La veo alejarse hasta una mesa donde están sus amigas esperandola; la rubia y una pelirroja, la que estaba en el campo.
Los tres no las quedamos viendo hasta que la rubia se da cuenta y los hace una cara de "¿Qué ven?" Y de inmediato, con la pena del mundo volvimos a centrarnos en comer y nadie volvió a hablar.