Amor Eterno #1 - Todos los caminos me llevan a ti - Editando

Capítulo 7 - NO RECORDAMOS

 

 

NO RECORDAMOS

 

Estoy conversando con mis amigos cuando alzo la mirada y me encuentro con unos ojos muy conocidos para mí. ¿Es posible que sea ella? Nos quedamos mirándonos durante unos segundos y juraría que era ella, es su mirada, sus ojos, sus rasgos cálidos… Es ella. Pero… ¿Qué hace aquí? ¿Cómo es posible? Aparto mi mirada de ella y me giro para hablar con mi padre.

—Papá —lo llamo y él me presta atención—, ¿esa no es…? —pregunto girándome para verla de nuevo.

Pero al hacerlo ya no está. Estaba justo ahí y ya no. Se ha ido. ¿Habrá sido imaginación mía?

—¿Tú sabes que iba a venir María? —pregunto a mi padre volviendo a centrar mi atención en él.

—¿Por qué lo dices? —me responde con otra pregunta.

Vuelvo a mirar a mi alrededor, buscándola hasta que veo como mi novia nos mira… ¿Enfadada? Creo que sí. ¿Pero ahora qué le pasa? ¡A veces no hay quien la entienda! Ignoro su mirada y vuelvo con mi padre para intentar recabar toda la información posible.

—Creo que la he visto —contesto a mi padre.

—Le di una entrada para que viniese —me explica—, así que supongo que sí, es posible que haya venido, pero no estoy seguro. No la he visto —sigue hablando apoyando una de sus manos en mi hombro.

—No importa —niego con la cabeza—. Puede que me lo haya imaginado —intento no darle importancia—. Me voy a cambiar al vestuario, luego os veo —me despido de todos.

Me alejo de ellos y camino hacia el vestuario. Entro dentro y todos están festejando la victoria como locos. Me dirijo a mi taquilla y cojo la toalla, después voy hasta las duchas.

Tras ducharme y anudarme la toalla en la cintura, voy en busca de ropa limpia para ponerme. Justo cuando voy a coger mi camiseta, veo algo blanco que sobresale. Lo agarro y al descubrirlo veo que es un sobre blanco. Otro sobre blanco.

Inmediatamente pienso en María. Ella ha estado aquí y esto me lo confirma. No me la he imaginado, la he visto y como siempre, sale huyendo de mí. No la culpo por querer hacerlo, aunque me habría encantado poder hablar con ella, necesito que vuelva a formar, de alguna manera, parte de mi vida.

Termino de vestirme tardando lo máximo posible, para que mis compañeros salgan del vestuario y así poder quedarme solo. Cuando se marchan me siento en el banco y me dispongo a leer la carta, aunque no estoy muy seguro de querer hacerlo o no. Es muy probable que me encuentre con una carta de mi madre y sus palabras van a llegar muy adentro de mí. ¿Pero cómo las tiene ella? No lo entiendo. Aunque por otra parte, puede que sea una carta escrita por ella, por María, porque sé que ha estado aquí, ha sido ella quién lo ha dejado aquí. Estoy seguro al cien por cien de que ha sido ella. Así que hay dos posibilidades, dos posibles cartas que me van a destrozar un poco.

Mis manos tiemblan mientras sostengo el sobre en mis manos. ¿Qué habrá escrito? ¿Qué habrá en esas palabras? Muchas preguntas rondan por mi cabeza pero la única respuesta es leerla. Así que lo abro y saco la hoja de papel. Desdoblo la hoja y en cuanto veo la letra comienzo a llorar. Es una reacción inevitable de controlar.

 

Mi pequeño,

No me puedo creer que lo hayas conseguido al fin. Estaba completamente segura de que este día iba a llegar, lo estaba. Y no puedo sentirme más orgullosa de ti, de lo que acabas de conseguir. No conozco a nadie que no se merezca este título más que tú.

La Champions. ¿Quién lo iba a decir?

Siento no poder estar ahí contigo físicamente para celebrarlo. Lo siento mucho pequeño, pero a veces la vida te pone obstáculos que tienes que superar para seguir adelante. Y vas a caer muchas veces, lo sé, es ley de vida, pero sé que después de las caídas, vas a resurgir de las cenizas, más fuerte que nunca.

Sé que tu padre y tu hermano van a estar contigo para darte el apoyo que necesitas en todo momento, y sé que María va a estar contigo para mantenerte con los pies sobre la tierra. Ella siempre ha sido tu soporte, tu cimiento. Ella te hace ser más fuerte, estar más seguro, pero sobre todo, te hace ser tú mismo. Apóyate siempre en ellos y siempre haz las cosas desde el corazón. Y ahora que has conseguido esto, no dudes en seguir persiguiendo y luchando por tus sueños y por tus metas. Lucha por intentar ser un buen jugador cada día, lo serás si haces las cosas desde el corazón.

Recuerda, que hagas lo que hagas, siempre los vas a tener para apoyarte, pase lo que pase, hagas lo que hagas, por muy duro que hayas sido con ellos. Ellos van a estar ahí para ti siempre, lo sé, porque eres parte ya de su vida. Así que no dudes nunca en pedir perdón, sobre todo a María. Tu padre y tu hermano son parte de tu familia, te van a perdonar todo, pero María… Tienes que conservarla, sé que lo harás. Lo sé porque desde que nacisteis no habéis podido estar separados ni un momento. Siempre cuidando de ella, siempre protegiéndola de todo lo malo. Ella es tu soporte, de la misma manera que tú, hijo, eres el de ella.




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