Amor Eterno

Capitulo 3º Amor lejano

—¡Sofí, levántate! —Son las siete ya, vas a llegar tarde a la academia, te estás volviendo muy perezosa, tienes el desayuno puesto ya —dice Paola.

—¡No, abuela! Me quedé estudiando anoche, quería ir repasando; sabes que tengo un examen dentro de unos días —dice Sofí.

Se levantó rápido, se duchó corriendo y fue hacia la cocina; miró el reloj.

—¡Madre mía! Esa hora es... Me tengo que ir ya, abuela, tengo prisa, después nos vemos. Chao —dice Sofí.

—¡Pero Sofí! —¿Dónde vas, hija, tan corriendo? —gritó Paola.

Sofia salió corriendo de la casa, cogió el coche y se fue para Siena, al hotel BNB Recidenza D Época IL Casato, donde estaba hospedado Estefan. Cuando llegó, llamó por teléfono a Estefan, que ya estaba en recepción.

—¡Hola, buenos días! —Preciosa, ahora voy, dame unos minutos, estoy en recepción para entregar las llaves —contestó Estefan.

—¡Vale, cielo! Te espero aquí, en el aparcamiento.

Estefan se marchaba ya para Mónaco; volvería a su rutina diaria.

Se acercó a Sofí, y la besó, y la cogió de la mano.

—Hoy no he podido pegar ojo en toda la noche, pensando en que me tengo que ir; se me está haciendo un mundo separarme de ti. —Te llamaré todos los días y nos veremos por videollamada —dice Estefan.

—Sí, amor, nos llamaremos todos los días, yo pensaré en ti… en los momentos que hemos pasado juntos —dice Sofí.

Estuvieron caminando alrededor del hotel, cogidos de la mano; pronto tendrían que ir para la estación. Estefan ya tenía el billete.

—Será mejor que nos vayamos yendo para la estación si no quieres perder el tren —dijo Sofí, triste.

Llegaron a la estación; Estefan llevaba cogida su maleta y con el otro brazo iba abrazado a Sofí. Sonó la bocina del tren: "Señores pasajeros, el tren Florencia-Mónaco saldrá en diez minutos".

Se acercaron a la puerta del tren. Estefan soltó su maleta, la cogió con sus dos manos y agarró su cintura. Abrazó a Sofí, la atrajo hacia él con fuerza; se podían sentir sus cuerpos ardientes de deseo, besándola.

—Esta noche escribí esto para ti, no quiero que lo leas hasta que me haya ido, ¡por favor! —¡Te quiero! Y lo que siento por ti no es un capricho de un día, quiero que lo tengas siempre presente; vendré a verte cada vez que pueda —dice Estefan.

—¡Yo también te quiero, amor! Yo intentaré ir también a verte pronto. Sabes que me quedan unos meses para terminar la carrera. Está bien, la leeré después —dice Sofí.

Sofí estaba abrazada a Estefan, con su cabeza apoyada en su hombro, sin ganas de soltarle; sentía como si le arrancaran el corazón, un desgarro dentro de ella. Se había locamente enamorado de él en unos días.

Volvió a sonar un pitido; tenía que subirse en el tren.

Se besaron, como si fuera el último que se volverían a dar, con la pasión que sentían uno por el otro, sin darse cuenta de que había gente mirándolos. Se despidieron; a Sofí se le caían sus lágrimas por las mejillas.

Estefan se sentó junto a la ventana para poder verla, hizo un dibujo en el cristal del tren, un corazón, y escribió "te amo". El tren comenzó a partir despacio.

Sofí decía adiós con su mano: "¡Yo también te amo!", y siempre te amaré. Miro la carta que le había dado Estefan; tenía un olor...

Ella la agarró con las dos manos y se la puso en su pecho; sus lágrimas caían… Ahora sabía lo que era el amor... Salió de la estación, y se subió en el coche; sentada se quedó mirando la carta...

Y comenzó a leerla entre lágrimas.

¿Sabes lo que pasa cuando dos almas que estaban destinadas a estar juntas acaban por encontrarse?

Si no lo sabes, echa un vistazo a nuestra historia y descubrirás la respuesta, porque tú y yo nacimos para estar juntos, y prueba de ello es este gran amor que nos tenemos y que nos hace sentir a miles de metros sobre el cielo.

Porque tú y yo somos el uno para el otro, y que estemos juntos no es casualidad, es solo obra del destino.

Nada me gusta más que sentir tus labios contra los míos y ver ese brillo en tus ojos cada vez que te digo lo mucho que te amo.

Nada me gusta más que escucharte reír y ver ese tierno hoyuelo que se hace en tu mejilla cuando iluminas mis días con tu grandiosa sonrisa.

Nada me gusta más que estar a tu lado y compartir contigo el amor más grande que he tenido nunca, y que hace latir tan fuerte mi corazón.

Te amo.




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