Todo comenzó un día cualquiera. Luis se encontraba frente a las puertas de la preparatoria, observando el edificio con una mezcla de nervios y determinación. Atrás había quedado su antigua escuela, un lugar que solo era un recuerdo del pasado. Había llegado allí con la firme intención de inscribirse y comenzar de cero, sin imaginar que ese simple trámite sería el primer paso hacia una historia que le cambiaría la vida.
Al día siguiente, en su primer día de clases, Luis comenzó al 100%; se propuso terminar pronto la preparatoria. Sin embargo, nunca se imaginó que unos días después llegaría su gran amor, quien no se convertiría en su compañera ideal, sino en su gran metida de pata, su desvelo, su tristeza, su llanto y su dolor. Él jamás imaginó que ella lo iba a lastimar tanto.