Amor Mágico

Escena Extra - Primera Vez

Me miré en el espejo del baño de la casa del padre de Eliot, estaba tan nerviosa que mis manos no dejaban de temblar. Tomé una respiración intentándome calmar, si quería que todo saliera como tenía planeado los nervios debían salir volando por la ventana. Acomodé mi cabello dividido en dos para que cubriera mis pechos y sentirme de alguna manera un poco más cómoda en mi piel.

Di vuelta para salir del baño en dirección a la habitación de Eliot. Estábamos festejando nuestro aniversario de seis meses como pareja. Él había dormido junto a mí todas las noches, excepto cuando Rachel y yo hacíamos pijamadas, las cuales él odiaba a muerte ya que no podía aparecer cuando mi amiga estaba en mi habitación.

Toqué suavemente la puerta y esperé escuchar el pase antes de abrirla, me llevé una sorpresa al encontrar velas por todos lados haciendo la habitación más romántica y acogedora. Eliot había decidido mantener la mayoría de sus cosas en cajas, no quería que la casa de su padre se sintiera como un hogar y seguía diciéndome que su hogar era donde yo estaba, me hacía sonrojar cada vez que me lo susurraba.

Eliot dio un paso hacia a mí extendiendo su mano, la agarré y cerré la puerta detrás de mí. Coloqué mis brazos alrededor de su cuello y lo besé tentativamente y con temor. Lentamente nos fuimos moviendo hasta que la parte trasera de mis piernas tocaron la cama y caí sobre ella con Eliot encima de mí.

 ─¿Estás segura? ─preguntó alejando el cabello de mi rostro.

 ─Lo estoy.

 ─Te amo, Alana ─abrí mis ojos en demasía─, y no lo estoy diciendo por lo que estamos a punto de hacer, lo digo porque lo siento aquí ─desenredó mi brazo de su cuello para colocar mi mano sobre su corazón─. Llevo tiempo pensando cómo decírtelo sin que te asustaras. Te amo, daría mi vida por la tuya.

 ─Eso no es posible, cariño ─murmuré─, tu vida y mi vida están entrelazadas, somos uno solo. Te amo ─tragué saliva─, te amo tanto que me da miedo.

 ─No tengas miedo, Alana ─besó mi nariz.

 ─Tengo miedo de perder. Amar te hace vulnerable al dolor, no quiero eso para ti.

 ─No va a suceder ─sonrió y besó mis labios─. Nuestro amor es más fuerte de lo que piensas.

Asentí y lo besé profundamente, su lengua pidió permiso y la dejé entrar para que jugara con la mía. Desenredé mis manos para tocar lentamente su torso, mis manos temblaban e intenté tranquilizarme pues quería esto. Quería demostrarle con mi cuerpo que lo amaba y que esto era para siempre, y no porque nuestra alma lo dictaba.

Eliot se separó de mí para hacer un camino de besos por mi mandíbula, bajando por mi cuello hasta llegar al valle de mis pechos, alejó mi cabello de ellos y besó cada cima. Cerré mis ojos para no ver lo que hacía, estaba muy nerviosa que tenía miedo que mi magia se hiciera presente.

 ─Eres hermosa ─murmuró─. Abre los ojos, Alana.

Lo hice y lo miré fijamente, sus ojos eran unas galaxias. Alargué mi mano para colocarla en su mejilla y acunarla. Él subió por mi cuerpo para capturar mis labios en un beso que hizo que la poca ropa que llevábamos encima se sintiera un estorbo. Arrastré mis manos por su espalda y clavé mis uñas en su piel cuando mordió mi labio inferior, le fruncí el ceño haciendo que él soltara una pequeña risa.

 ─Te amo, Alana Bee.

 ─Te amo, Eliot.

Colocó un beso en mi frente antes de ir bajando lentamente por mi cuerpo, besó mis pechos con adoración que hizo encoger a mi corazón de la emoción. Después regó besos por mi abdomen hasta llegar al elástico de mi ropa interior, acaricié su cabello y asentí para que me despojara de lo único que me hacía sentir protegida.

Arrastró mis bragas por mis piernas y la lanzó detrás de él, lo agarré por los hombros para traerlo hacia mí y unir nuestros labios en un beso que me calentó de dentro hacia fuera. Abrí mis piernas para que él se acomodara. Suspiré al sentir sus manos vagando por mi piel, lo miré a los ojos y lamí mis labios dándole permiso, él se despojó de sus boxers y los pateó lejos.

 ─Mírame, Alana ─enganché mis ojos a los suyos─. No apartes tus ojos de los míos. Voy a penetrarte lentamente.

Mantuve mi mirada en él cuando sentí una pequeña presión en mi parte inferior, mordí mi labio para no gritar mientras él entraba lentamente en mí. Eliot frunció el ceño al ver el dolor reflejado en mi rostro. Cerré los ojos y sentí luz recorriendo todo mi cuerpo, apreté los bíceps de Eliot y no me importó si lo estaba lastimando, la luz hacía cosquillas.

 ─Nena, ¿lo sientes?

 ─Sí ─gemí.

Nuestra alma se unió junto con la magia, al unir nuestros cuerpos habíamos hecho que todo se volvieran más sólido entre nosotros. La luz era el alma que compartíamos y las cosquillas eran la magia hablando su propio idioma. Esas dos partes, alma y magia, se estaban comunicando a un nivel diferente. Abrí mis ojos y solo vi luz. Sonreí al saber que lo que estábamos haciendo era correcto. Eliot y yo éramos para siempre.




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