Amor maya

Capitulo 12

Berenice ya no tenía tiempo para jugar, buscaba algo serio y deseaba encontrarlo. Era el único deseo que ella tenía. A lo largo de su vida había pasado por varias etapas en cuanto a relaciones se refiere. Al inicio, como la mayoría de las chicas de su edad, deseaba encontrar al príncipe azul que le hiciera sentir el amor. Pero aquel hombre nunca apareció. En su lugar llegaron varios con distintas intenciones, muchos solo deseaban su cuerpo e independientemente de si lo tenían o no, se alejaban al poco tiempo, casi como si alguien o algo lo alejara. Después llegaron algunos que la contemplaban como algo serio y ella a ellos, pero de igual forma, nunca funcionó. Su estabilidad en relaciones fue muy corta. Nunca tuvo algo largo, situación que siempre le afecto pero que en el último lapso de su vida resintió más al ver que la mayoría de sus conocidos eran felices y ya habían tenido relaciones estables.

Con todo eso en mente se acercó al espejo para mirarse y decidir cómo arreglarse. Se visualizó por varios minutos con varios de sus cambios favoritos. Pensaba en cuál de todos ellos llevar, tenía que verse espectacular. Además debía decidir el peinado, como se iba a maquillar, el estilo que manifestaría, cómo se iba a comportar, etc.

Practicó varios diálogos con posibles saludos y expresiones para interactuar con aquel hombre. Todo con la finalidad de que su cita fuera buena. Al haber decidido ir, quería hacerlo de la mejor forma posible, dejar una buena impresión y por supuesto, pasarla muy bien. Pensaba que quizá su amiga no se equivocó en proponer intentar una vez más con alguien una relación, y aunque no aceptaría a cualquiera por estar desesperada, si se mostraría accesible y daría lo mejor de ella.

Después de hacerlo, se dirigió a su baño para tomar una ducha y así ir lo más presentable posible.

Al entrar al agua, se conectó de nuevo con aquel sueño que tuvo, pero esta vez no le ocasionó miedo alguno. Fue una sensación de placer, como si se liberara de algo.

Lo veía lejano, muy lejano, como si de una mala película se hubiera tratado. Incluso el hecho de buscar respuestas le daba fuerza.

Ahora solo pensaba en la oportunidad que se le había presentado y en cómo la debía aprovechar. Se estaba cargando con la mejor actitud posible, ya no por la persona que la acompañaría, si no por ella misma que en verdad quería darse la oportunidades con alguien.

Eso no significaba que estuviera con alguien solo por estar, ella deseaba sentir la magia de una relación, complementarse uno al otro, darse los regalos que él amor puede dar y al mismo tiempo recibir, esa es la magia de dejarse envolver por esa energía.

Los espíritus que se habían liberado no lo iban a dejar así. Ahora ellos se habían manifestado y anclado a ella. Un ser que les podía proporcionar la energía que buscaban.

Aquellos seres venían de otro plano, uno en el que la fuente de alimentación y sustento era la energía. Para ellos trasladarse a este otro plano necesitaban ese mismo elemento para poder mantenerse anclados en el plano físico.

En muchas ocasiones esos seres interactuaban con los humanos. Gracias a los portales podrían cruzar y hacer sus misiones. Esas interacciones muchas veces era benéficas para los humanos, proporcionando elementos para su existencia y conocimiento. Algunas otras eran más egocéntricas, prestaban poder para que un humano tuviera superioridad sobre otro y así sacarle provecho. En muchas otras hacían cosas por la naturaleza o seres menos concientes, situación que pasaba desapercivida por los humanos.

No todos los alimentos eran similares para estos seres. En el universo existen muchos tipos de energías, todos con diferentes sabores y habilidades para ellos.

Las energías emanadas así como la cantidad dependía de las personas. Algunas podían tener mucho odio o mucha alegría. Otros solo la manifestaban pero en menores cantidades, en realidad hay muchos tipos pero la más poderosa y rica es la energía del amor. Nada se puede comparar con esa energía ni sus alcances. Tampoco varía cantidad, es decir no se puede decir te amo poco o mucho, simplemente se siente el amor y deja poseer por él.

Una energía que sigue sin estudiarse completamente y que al día de hoy todas las personas pueden experimentarlo aunque no sepan cómo. En la mayoría de los casos llega sin avisar, cómo si un espíritu decidiera entrar a tu cuerpo y te pidiera dar lo mejor de ti a alguien. Sensación que todos en algún momento podemos experimentar y que no comprendemos. Recordar que amor no es felicidad, ese fenómeno debe existir sin importar los estados de ánimo o las emociones

El amor era la respuesta para todo aunque Berenice en ese momento lo ignorara.

Su vida, sus relación sentimentales, sus acciones y todo lo que estaba por venir serían una prueba mucho más fuerte que el destino le tenía preparada. Aquellos espíritus estaban ahí para mostrarle algo pero era responsabilidad de ella descubrir y actuar con eso.

Ellos iban a dejar pequeñas señales pues no podían interferir en su plano completamente. Por eso usarían los símbolos como señuelo para atrapar más su atención.

Esa tarde ellos lo trazaron en el espejo de su baño, ahí donde era seguro que ella lo vería y no olvidaría su sueño ni la conexión con ese sistema. Los símbolos eran el sistema de comunicación de los espíritus. En su mundo así se comunicaban. Pero los seres humanos no ponían mucho interés en ellos, preferían su propio lenguaje el cual consistía básicamente en el habla. Ampliaron este método de comunicación con la escritura proveniente precisamente de estos seres. Cuando tuvieron sus primeros contactos, ellos se los enseñaron en forma de símbolos y los humanos los tradujeron a imágenes. Hoy en día sigue formando parte importante del sistema de comunicación. A pesar de seguir usando las letras, los símbolos dejan más impacto en nosotros, por eso los espíritus decidieron dejar el mensaje de ese modo.




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