Nickolas.
Me encuentro en mi despacho trabajando, revisando unas sentencias que han sido dictadas en la mañana y me veo dramáticamente interrumpido por mi mejor amigo Tadeo.
—He revisado este testamento cerca de cinco veces estos últimos dos días y no encuentro una salida legal. —dice para dejarlo sobre mi escritorio.
—Lo sé, ¿Por qué crees que lo descarte hace meses?
—¿No has pensado en casarte pronto? Es decir, solo te quedan dos meses y no es como que todos los días te veas como único heredero de una fortuna de treinta y cinco millones de dólares.
—Jamás he querido casarme, sabes bien que odio todo eso del compromiso.
Tadeo estuvo por decir algo más, pero fue dramáticamente interrumpido por su esposa Aranza, que llegó con una pila de documentos y los dejo sobre mi escritorio.
—¿Qué es esto? —digo mirándolo dudoso. —No recuerdo tener un expediente tan grande.
—Este es nuevo, de tu nueva prioridad. -dice sin más. —Ella es mi amiga, fue acusada de estafa y lleva unas semanas detenida en una comisaría, dónde aún no doy con ella, me están bloqueando la información, hasta que mencioné que trabajó para la firma Thobers e hijo, me han enviado todo esto que claramente no entiendo, así que tú cómo su abogado revisaras y buscarás la forma de traerme a mi amiga a más tardar mañana por la mañana.
—¿Me estás dando un ultimátum? Luego de que te haces pasar por una empleada que no eres.
—¿Qué más quería que hiciera? Estoy desesperada, llevo días buscándola y aún no la veo, no sé nada de cómo se encuentra o donde, y cuando logro saber las razones por las que fue detenida, que por cierto, ahora le debes un favor a tu padre el juez, me dicen el porque fue detenida pero no dónde está, cuando quise acordar, estaba dando mi nombre y diciendo que trabajo en esta firma. —suspira y me quedo observandola, los ojos de una persona jamás mienten, en ellos veo la desesperación que tiene.
Lo miro a Tadeo y este se acerca para tomar algunos papeles.
—Quedate tranquila, nosotros nos encargaremos, ahora ve a despejarte un poco, no quiero verte llorar por algo que ya solucionaremos nosotros. —dice para luego besar su mejilla.
Ella muestra una pequeña sonrisa.
—Muchas gracias, los amo, esa chica es como una hermana para mí, y ni imaginan lo que me tranquiliza saber que harán todo lo posible para encontrarla y que la traerán conmigo.
Ella se va algo decaída.
—¿Quién es la chica? —le pregunto a Tadeo.
—La mejor amiga de Aranza, es una chica que trabaja como modelo, son amigas desde pequeña, eran vecinas y pasaban mucho tiempo juntas, no se mucho de ella porque no suelo preguntarles, solo se que tiene una familia complicada, porque, está ocasión no es la primera en que la detienen, sino como la tercera, otras veces solo fueron por conducir ebria y otra porque estaba con su hermana, la que sí tiene un gran historial delictivo.
—¿Qué te hace pensar que esa chica es inocente? Por lo que dices no me parece que lo sea.
—No la conozco mucho, pero si la conoces lo entenderás, ella no es una persona de conducta criminal, sino que confía mucho en las personas, y ese es su problema, hace un tiempo escuché como hablaba por teléfono con Aranza, sobre que necesitaba ayuda para regresar a Nueva York, había comenzado a salir con un tipo y este la había invitado a ir a California con él, no se que sucedió, pero ella terminó llamando a Aranza porque el tipo le robó todo su dinero y ya no tenía ni para regresar.
Niego, para continuar leyendo.
—Necesita de una fianza ... ¿Sabes si tiene algún bien o algún familiar que pueda salir como respaldo de ella?
—Su familia lo dudo, si está chica está presa por estafa, de seguro es que la han involucrado ellos.
—Bien le escribiré a Aranza para que me dé una lista de bienes o algo, y en cuanto lo tengo me presentaré a la corte para saber dónde la tienen e ir a verla y acordar algo.
Le escribo a Aranza y está no tarda nada en responder.
—"Puedes ponerme a mi como su respaldo, ella no tiene bienes y en cuanto la liberen, me aseguraré que su familia no sepa de ella, así que no los quiero involucrados".
Bufó.
—Tú esposa quiere ser quien ponga la fianza. —le aviso.
—Es dependiente de la firma, ¿Crees que la tomen?
Niego.
—Ya pensaré en algo, ahora tengo que ir a ver dónde se encuentra la chica.
Horas después.
—Buenas noches, vengo a ver a una detenida Venecia Ommers es su nombre.
Él policía me mira, pero me ignora.
—Tengo una orden del juez, a qué me dejen ver a mi defendida, debido a que lleva días detenida y aún no se han comunicado conmigo o en contrario con otro abogado para que lleve su defensa.
Eso parece captar su atención, porque enseguida me presta atención.
—No es hora de visitas, debe venir mañana temprano.
—¿Mañana temprano? Esa chica lleva días sin tener ningún tipo de visita, no sé en qué condiciones se encuentre, así que mejor déjeme pasar, antes que termine llamando a un juez para que los obliguen a llevarme con mi clienta, no creo que quede muy bien para su imagen la negativa ante la orden de un juez.
Este me mira serio, pero termina por tomar unas llaves y comenzar a caminar con rumbo a las celdas.
En la última celda, una chica se encuentra sentada en el piso, con la cabeza apoyada sobre la celda y a pensar cubierta por una manta.
La reconozco por la foto que me envió Aranza en la tarde, ella es Venecia.
—Tiene cinco minutos, luego debe retirarse y como los demás regresar en horario de visita. —dice el oficial que alcanzó a leer su placa.