Amor por conveniencia

Nueva identidad.

Venecia.
Me despierto, cuando mi celular comienza a sonar.

Me toma por sorpresa encontrarme en la habitación de Nickolas, aunque veo una nota suya, junto a una flor.

Me quedo allí, sentada en la cama sin saber que hacer, me aterra la idea de salir de aquí y encontrarme con toda su familia y que digan algo sobre que yo esté aquí.

Tomo mi teléfono y le escribo a Nickolas.

—"Buenos días … ¿Hay alguna posibilidad de que salga de tu casa sin que alguien de tu familia me vea? Ya sabes para que no piensen cualquier cosa."

No tarda nada en responder.

—"Buen día, Mike, mi chófer te está esperando abajo, sal tranquila, baja a desayunar, ellos ya saben que estás allí, luego necesito que vengas a la oficina, porque me reuní con tu juez desde temprano hasta hace algunos minutos y debido a que aún no has visto a ningún juez, deberás presentarte, para que corroboren como te encuentras, también Aranza envío ropa para ti con mi chófer, ahora le aviso que ya estás despierta, así te la alcanza."

Pequeños detalles que me hacen sentir tan bien, el saber que realmente hay personas que están viendo cada pequeño detalle de mi vida, incluso que no tengo ropa adecuada.

Me siento en el balcón a esperar que me traigan la ropa, no se tarda nada en tocar la puerta de la habitación.

Recorro toda la habitación para llegar hasta la puerta, la abro y me encuentro con un hombre que hasta ahora jamás había visto, el que me sonríe para estirar sus brazos alcanzandome un par de prendas.

—Gracias …

—Mike señora, soy Max y estoy a su servicio al igual que al del señor Nickolas.

—Haré de cuenta que no he escuchado que me ha dicho señora. —le ofrezco mi mano. —Soy Venecia. —este la acepta.

—Le recomiendo que se prepare rápido, en menos de una hora ya debe estar con Nickolas.

Asiento.

Este se marcha y yo corro a darme un baño.

Veo la ropa que me envió Aranza, un vestido azul largo, pero también hay un pantalón carrot gris, y una blusa con volados blanca, con una abertura a un lado, unos tacones negros, ropa interior nueva que causa mi gracia, porque es demasiado sexy, tal y como no suelo usar salvo por razones de trabajo, pero ella disfruta mucho molestarme con este tipo de bromas.

«Al menos me da un motivo más para reír, el imaginar cómo debe estar preparándose para burlarse de mí.»

Es extraño verme en el espejo, opte por el pantalón y la blusa, solo porque creo que el vestido es demasiado.

Me tomó unos segundos más, para recoger mi cabello y lavarme los dientes.

Salgo de la habitación y me encuentro a "mi cuñada allí"

—Creí que tendría que entrar a buscarte porque te había sucedido algo.

—Amm, no tenía ropa, así que tuve que esperar a que me alcanzarán algo.

Ella suspira.

—Que horror, tú preocupándote por no tener ropa y yo con un armario a más no poder, para la próxima toca mi puerta, tal vez no tengamos ningún trato, pero eres parte de la familia, y para esta familia la imagen lo es todo, y también estamos siempre para apoyarnos ya sea que estemos a cuerdo o no. —murmura observandome. —Necesitas más color, estás muy apagada así.

No le doy importancia, hasta que se quita su blazer azul marino.

—¿Ya te han dicho las reglas que no son impuestas?

Me pregunta y niego.

Alicia suspira.

—Bien creo que todos querrán hacerlo en el desayuno, pero —mira su reloj. —creo que vas algo tarde, así que te diré lo que debes saber antes de poner un pie en la calle y ser vista con un Thobers, cuida siempre tú imagen, limita lo que dices, entre nosotros nos cubrimos las espaldas todo el tiempo y sabemos nuestros secretos, pero con respecto al exterior, nuestra imagen siempre debe ser intachable, el prestigio de esta familia se ha mantenido por muchos años gracias a eso.

—¿Piensas que a alguien le interesa verme con Nickolas?

—Escuche que tienes la audiencia hoy, para presentarle al juez de turno tu causa, créeme, la prensa siempre sabe cuándo un cliente o una persona cercana a nosotros no es una simple persona común y corriente.

—Gracias por la advertencia. —murmuró antes de salir. — Ya me voy.

—Nos vemos.

Me voy apurada, abajo de las escaleras me encuentro a Max.

—Vamos, que ya voy tarde ¿Si? —salgo rápidamente y él me sigue sin dudarlo.

Me iba a sentar como acompañante en el auto que esperaba en la puerta, pero rápidamente me abrió la puerta de atrás.

—¿Hace cuánto trabajas con ellos? —comienzo a interrogarlo.

—Hace un par de años, soy el chófer particular del joven Nickolas, también soy parte de su seguridad si así lo requiere.

—¿Por qué tanta seguridad? No lo entiendo.

—No soy yo quien debe responder ese tipo de preguntas señora.

«De nuevo el "señora".»

Llegamos a un gran edificio de dos plantas.

—¿Vienes conmigo? Es que no sé dónde es la oficina de él.

Max asiente.

Él camina delante de mí, intento no fijarme mucho en las pocas personas que hay allí.

Subimos una escalera y finalmente estamos frente a dos grandes puertas de madera.

Nickolas Thobers (Abogado)

Tadeo Millers (Abogado)

Entró a la oficina y lo primero que veo es a Aranza, la cuál no duda en correr hacia mí toda entaconada y darme un gran abrazo.

—Estaba muy preocupada por tí. —se alejó para mirarme. —Casi enloquezco al no encontrarte.




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