Amor por conveniencia

Buscandolos.

Venecia.

Son las seis de la mañana cuando salgo a correr sola, todo en la casa de los Thobers dormían, a excepción de los guardias que se encontraban algunos desayunando, en una pequeña mesa a un lado de la puerta de servicio y otros en la entrada.

Aún estoy muy sorprendida con el nivel de protección que tienen.

Me detengo frente a la playa … es hermoso ver cómo un nuevo día comienza, como todo vuelve a empezar una vez más… como volvemos a tener un nuevo día para brillar.

Me siento en un pequeño banco de madera con vista hacia el agua.

Tomo mi teléfono, abro la aplicación de notas y comienzo a escribir

"Siempre lo pensé y ahora estoy segura, jamás fui la hija que ustedes quisieron, siempre yo intenté ser perfecta, destacar en todo lo positivo, pero a ustedes jamás les agrado eso, siempre creyeron que lo hacía para hacer menos a mí hermana, cuando en realidad era que yo quería que aunque sea alguna vez me mirarán como lo hacían y aún lo siguen haciendo con ella, aún cuando mi hermana solo es definición de caos, definitivamente jamás fui la hija que ustedes desearon, lo entendí con el tiempo, cuando tenía dieciséis años y para mí cumpleaños me hicieron limpiar toda la casa porque no querían que sus amistades pensaran que ustedes eran sucios y desordenados, en una caja color marrón en la mesa de noche de mi padre encontré la razón de todo esto, realmente esperaba enterarme por ustedes, se supone que todos esperan a una edad apropiada para contárselo, pero ustedes hasta eso me negaron … yo no soy su hija, sino su sobrina, sobrina a la que prefirieron decirle que eran sus padres y que día a día la hicieron sentir como lo peor del mundo, jamás entendí porque no me querían, pero eso ya se acabó, pronto lo descubriré porque decidí que voy a buscar mi verdad, buscaré y descubriré cada uno de sus malditos secretos, porque cada uno de ellos son la razón de mi existencia. Adiós Ommers, sabrán de mí cuando estemos en la misma condición de certeza.

Lo miro unos segundos más corroborando que esté todo claro y finalmente se lo envío a mi "hermana" después de todo es la única que no me bloqueo y les hará llegar mi mensaje.

Finalmente siento, ese pequeño momento donde tú dejas de ser una víctima de la situación y comprendes que ahora es tú turno de jugar …

No imaginan lo destructor que fue para mí a los dieciséis encontrar mi partida de nacimiento dónde claramente en el nombre del padre decía Timothee Omeers, y en en nombre de la madre Italia Omeers, sobre ellos solo escuché hablar una sola vez, cuando tenía doce años, si mis recuerdos no están bien, él era el hermano mayor de quién durante todos estos años se dijo ser mi padre, hasta se me hace extraño pensar que realmente yo no conocí a nadie más con el apellido Omeers, ¿Será que realmente si tengo más familia?

Creo que solo una persona me podría ayudar a averiguar eso, o mejor dicho una familia, los Thobers.

Sonrió al pensar que a lo mejor tengo más familia de sangre y una que realmente me quiera, tanto como se quieren los Thobers entre sí.

Tener alguien que me entregué en el altar con mi apellido y no crea que soy lo peor del mundo.

Comienzo a correr de regreso a la casa.

Mi cabeza no deja de imaginar momentos que podría vivir de forma más especial con más familia, navidades, cumpleaños, año nuevo, podría tener una familia de verdad y poder ofrecerle a Nickolas lo mismo que me ofrece a mi, una familia.

Llegó a la casa y los guardias me dejan pasar.

—Buenos días. —los saludo.

—Buen día, señorita Venecia.

Entré a la casa y subí rápidamente las escaleras.

Llegó a la habitación y me subo a la cama donde Nickolas duerme.

—¡Nick! ¡Nick! —Comencé a llamarlo muy emocionada. —Vamos despierta, un bello día ha comenzado. —sigo llamándolo, y este rápidamente abre los ojos y cuando menos lo pienso me encuentro debajo de él, siendo atacada a cosquillas y riendo a carcajadas.

—Oye. —me quejo.

—¿Por qué despertarme tan temprano un sábado Vene?

Me siento en la cama.

—¿Te cuento que me tiene tan emocionada? —digo mirándolo directamente a los ojos, aunque rápidamente bajo la mirada, porque sus ojos me hacen sentir nerviosa.

Desbloqueo mi celular y se lo enseñó.

Este se toma unos segundos en leer el mensaje.

—¿Eres adoptada? —me pregunta.

—Eso creo, aunque me preguntó si no debería haber un acta de adopción o algo más allí que diga algo sobre que ellos me adoptan, solo había un acta de nacimiento. —digo mientras pienso en si realmente eso debería ser todo.

—Tiene que haber un documento más, ¿No tienes una copia o algo del acta de nacimiento? Así comenzamos a buscar por ahí.

—¿Si me ayudarás a buscarlos?

—Claro que sí, ya veo cuánto te emociona la idea de tener más familia, no quiero imaginarme lo feliz que estarás si eso llega a ser así.

Lo abrazo, y beso su mejilla.

—Definitivamente eres el mejor.

—Bien, vamos a prepararnos, ir a desayunar y luego comenzamos con la investigación, eso es algo que se nos da bien a cualquiera de la familia, podríamos decir que es nuestro talento, siempre que cruzamos nuestros casos hacemos las investigaciones del otro, para no tener un prejuicio de nadie.

—Que divertido. —chillo.

—Fíjate en tu armario, en el primer cajón a la derecha, hay una caja blanca, mírala, te he comprado un vestido.

—¿Me has comprado un vestido? —digo coqueta. —¿Es acaso que yo tengo al mejor prometido del mundo?

Beso de nuevo su mejilla y este niega.

—No exageres, solo lo ví mientras iba a comprar algunas cosas y pensé que te gustaría.

—¿Ya conoces mis gustos? Tal vez no lo creas, pero no todo el mundo se fija en eso, aunque no lo creas, eso solo suma puntos a tu favor.

Voy hasta el armario y lo veo, un bello vestido blanco con detalles en celeste. Muy veraniego.

—¿Sabías que estoy buscando un vestido para nuestro compromiso? Casualmente le mencioné a Aranza que quería uno blanco, y celeste … yo también veo cosas y veo como te encanta usar corbatas celestes.




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