Venecia.
Mis pulsaciones se aceleran de forma indescriptible cuando Nicolás se sienta junto a mi, y hasta parece un sueño cuando apoya su mano sobre mi regalo.
—¿Estás bien? —me pregunta. —Llevas mucho tiempo en silencio solo observándome.
Mi alma grita tanto que calla cualquier tipo de pensamiento, un minuto de silencio ya no es posible cuando todo en mi grita que amo a este hombre que hoy se encuentra delante de mí, poniendo totalmente su mundo delante de mí a mí disposición, sin pedir nada a cambio.
Cómo puede pretender que no lo ame cuando me da tanto sin pedirme nada a cambio, y yo estoy acostumbrada a no tener nada y que me exijan todo.
Solo somos dos extraños jugando con algo que para mi es un arma de doble filo, porque me está enseñando a amar y a la vez me está negando el vivirlo, pero de alguna forma me siento atrapada en esto, porque siento que quiero gritar, pero el temor a su no como respuesta o a que se aleja me obligan a callar, porque hoy prefiero callar a perderlo.
—Si, solo pensaba. —digo sonriéndole levemente.
—Me pone nervioso tu silencio, porque es como si te apagaras. —dice tomando mi rostro con sus manos. —No debes volver a apagarte. —dice para sonreírme levemente.
Si el supiera que solo me volvería a apagar si se llega a alejar de mí porque él se ha convertido en mi luz, mi guía para encontrar la felicidad.
El miedo me paraliza pero se que solo tengo que conseguir enamorarlo para que ese miedo desaparezca, pero mi propósito está claro, haré todo para que el un día llegué a sentir.
Se ha vuelto tan indispensable para mi que podría seguirlo con los ojos cerrados, chocarme con todo y seguiría siguiendo de igual forma porque ningún daño parece grande junto a él.
Sus manos me dan el calor que necesito para siempre, sus brazos son mi mejor contención.
Me pone de pie y me da un leve abrazo.
—Te noto muy fuera de aquí, ¿Estás segura que estas bien? Sé que estos últimos días han sucedido muchas cosas que pueden estar moviéndote un poco, pero es necesario, no me gusta verte tan frágil como te ves hoy, siento que estás hecha un cristal hoy.
Si esto se tratara de solo un instante, yo viviría en modo repetitivo solo para quedarme atrapada en este instante.
—Chicos, nos están demandando. —Mi suegro va al estudio de Nicolás. —Ha salido pública la noticia en los diarios. —dice dejando un diario sobre mi regazo.
Lo observo.
"Dinastía fraudulenta" La familia acaudalada y prestigiosa con oscuros secretos.
Socios misteriosos, ocultan el verdadero resultado de sus casos, con una tasa mayor al noventa porciento de casos ganados, casos que para cualquier persona serian causas perdidas, ha dado origen a muchas preguntas que en esta investigación, donde tiene origen esa riqueza, como es posible que sus casos ganados sean tantos en tribunales donde tienen todo las de perder basado en las ideologías que los tribunales manejan.
Cualquiera pensaría que esto último es basado en sus estrategias pero cuando uno comienza a analizar caso por caso comienza a comprender que no se trata de cómo son sus casos sino de cómo ellos exponen las cosas y así es como un villano comienza a tomar forma de un pobre ángel, y no es muy difícil de entender cuando se busca en registros policiales y se destaca como novedad que Venecia Ommers, quien estaba detenida por diversos cargos penales ahora es parte de esta misma familia que decanta poderío metió en su familia a una persona con delitos criminales que aún no ha finalizado su juicio, una criminal más que ellos contaran su historia como si fuera la víctima.
Mis ojos miran ese pequeño fragmento en el periódico.
—¿Qué se supone que esto?
Nicolás terminando de leer solo niega.
—Esto es algo habitual para nosotros, siempre intentan desprestigiarnos, creen que asi nos dividirán y nos vencerán, no es la primera vez que suceden, incluso han inventado traiciones entre nosotros, así que siéntete bienvenida.
—Están hablando de mi. —murmuró lentamente. —Me están llamando criminal.
—Solo buscan provocar, hoy en día cualquier persona puede pagar para que les publiquen una nota y no necesita tener ni un nombre al pie de página, actúan como cobardes, y luego se creen capaz de poder decirte cualquier cosa, no te lo tomes personal, buscan pegarle al honor de todos y ahora te han notado, eres nueva en esto asi que eres un buen punto a golpear porque no tienes ningún tipo de defensa previa, lamentablemente con mi familia viene todo esto.
—¿Ser vista públicamente como una criminal? —preguntó consternada.
—En realidad es ser juzgada públicamente, porque siempre uno es juzgado, la diferencia es que ahora ellos se creen con el derecho porque creen que te conocen, antes igual lo hacían solo que se reservaban un poco más, no puedo decirte nada más que te tendrás que acostumbrar a eso porque porque es parte de la carga de ser mi familia, no todo son privilegios.
—¿Debería de tener que aprender a soportar que me llamen criminal? ¿Estoy lidiando con muchas cosas aprendiendo a defenderme pero ante esto debería simplemente soportar?
—No puedo decirte que hacer ni que decir, eso ya está claro, este no es nuestro propósito, simplemente tómalo como una recomendación porque esa frustración que estas sintiendo, responder en este caso es incentivar a que sean más brutales, porque hoy simplemente están hablando de tu historial, algo que pronto terminará por resolverse, pero cualquier día pueden investigar sobre tu familia, sé que no lo entiendes asi pero solo estoy buscando protegerte diciéndote esto, imagina que esto es una especie de batalla donde ellos solo buscan el punto débil para su beneficio, y que mas débil que una persona que no conoce absolutamente nada de esto.
Lo miro un segundo y es como que me es inevitable no aislar todo y solo concentrarme en él, en sus palabras, y una vez más le vuelvo a entregar todas mis inseguridades en sus manos, para que el haga con ellas lo que él quiera, le estoy dando todo el poder de algún día poder destruirme pero sinceramente no me importa, porque el mismo hoy me está construyendo.