Amor Prohibido

-Libro Vampyr-

•1• Su regreso.

María.

  Me sentaba como siempre en el rincón más alejado de la cafetería, creaba a mi alrededor una burbuja de hielo y yeso que me encerraba en mi vacío deprimente; mordí y mastique mi hamburguesa con deliberada lentitud, a pesar de ya tener 6 meses aquí seguí (Y seguiría por un largo rato hasta mi graduación) siendo la cosa, la otra, la humana... Odiaba la mirada (Exceptuando a una persona...bueno, miento...tres) que me dirigían; me hacen sentir peor de lo que ya me siento ¡No hay derecho!

En mi espalda recorrió un frío de esos que te dan cosquillas en la espina dorsal y te erizan todos los vellos de tu cuerpo; solo significaba algo...levanté la mirada y sentado frente a mi estaba el único capaz de atravesar mi burbuja (y lo que quisiese) mi único verdadero amigo en esta mierda de instituto, el fantasma (antes poltergeist) Thederson Elías Hutch. Se volvió tangible y me miró con el ceño fruncido.

- ¿Hamburguesa...de nuevo? ¿Enserio? por los clavos de cheesus niña que mal te alimentas, ¿Acaso no sabes que eso se te pega en las caderas y a los cuarenta parecerás más una orca asesina que una humana? - me sermoneó- Tenemos comida saludable y real.

- Esto es comida real- repliqué con la boca llena- no es plástico Ted- tragué- además, mamá, espero que se me peguen pronto y deje de ser una humana corriente y me convierta en no sé... ¿Una humallena, quizá?

Él rodeó los ojos con fastidio y levantó las manos rindiéndose y alegando que era un maldito caso perdido y que sí llegase a morir de hipertensión que luego no le venga a llorar desde el más allá. Reí tontamente.

- Cambio de tema, ¿A que no adivinas mi querida María quién regresó de sus dos meses de vacaciones?

Fingí pensar.

- ¿El temible hombre de las nieves? - Thederson me golpeó la nariz con sus dedos-¡Ouch!

- Il timibli himbris di lis niivis- me remedó- ¡No homosapiens gilipollas! regresó Simon "Churrazo" Diatlov y compañía.

Lo sabía... y ah sí, olvide mencionar que Thederson es gay, súper gay. Hay gays, gays fuertes, gays sassys y luego está Ted: Cabalgando sobre un pony rosa escupe arcoíris, desnudo con una fabulosa y fancy corona de margaritas en la cabeza repartiendo dulces y brillitos. Y como era de esperarse, sabía mi maldita debilidad: Simon Alexander Diatlov, me encanta desde que lo vi, obvio, no admitía lo tragada que me traía, era súper cliché el amor a primera vista y por supuesto, yo no era la única que se moría por ese gran trozo de chocolate blanco. Y a pesar de todo, él fue el primer chico que me notó de verdad (aparte de Thederson y Juno, mi segundo mejor amigo gay, quien se fue hace un mes de campamento especial solo para demonios) él me trató con cordialidad, bueno solo él lo hizo, Ted y Juno fueron más efusivos.

Hijo del conde vampiro ruso Milka Diatlov, hermano mayor de los mellizos Siomar y Sebastián, Parabatai de Adhemar Plotova, mejor amigo de Samuel Dublac, Eric Pochenko y de los gemelos demonios: Nandak y Nanzel Lebrand. Ted se burla de mi porque lo sé todo sobre él: toca el violín, cello, guitarra y piano, habla seis idiomas fluido, es abstemio a beber sangre directo de las víctimas, prefiere hacerlo de las bolsas de donación que ellos las llaman: "las conservas", es zurdo, hace skate y motocross, canta excelente y su acento ruso marcado es encantador.

Mi fantasma favorito dice que me obsesiona pfff, claro que no, todo el mundo sabe eso.

- ¿Hoola? ¿María, estás escuchándome? - hizo un ruido simulando el ruido de un walkie- María perdimos conexión, repito, perdimos conexión. Toc, toc ¿Hay alguien en casa?

- No vete.

Mi fantasma favorito rio a carcajadas.

- Apuesto a que pensabas en Simon, estás roja como tomate- pinchó mi mejilla y yo moví la mano como si espantara moscas e imité casi a la perfección el bufido de un gato enojado.

- ¡Claro que no! y no estoy roja es solo qué...oh- un suspiro involuntario se escapó de mis labios ahogando la perfecta excusa.

Maldición ¿Por qué tuve que ver hacia la puerta?

Thederson miró hacia la misma dirección preguntando un "Qué" con curiosidad y al ver lo que yo, rió por lo bajo, yo lo pateé por debajo de la mesa, pero leyendo mis intenciones, se desmaterializo y solo pude golpear la pata de la silla.




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