Amor Prohibido

NUEVAS RELACIONES, VIEJOS AMORES ( 20 AÑOS )

Dos años después de separarse, Carlos conoció a una chica llamada Lisa en la universidad. Lisa era inteligente, bonita y amable, y se gustaron mutuamente. Empezaron a salir, y Carlos trató de enamorarse de ella. Pero no pudo. Cada vez que estaba con Lisa, pensaba en María. Su rostro, su voz, su sonrisa, todo en él le recordaba a ella.
—Carlos, ¿qué te pasa? —preguntó Lisa un día, mientras estaban sentados en un parque—. Pareces distraído. ¿Pasa algo?
—No, nada, Lisa —dijo Carlos, tratando de sonreír—. Solo estoy pensando en algunas cosas.
—¿En la chica de tu pueblo? —preguntó ella, mirándolo a los ojos.
Carlos se quedó sin palabras. No sabía cómo ella lo sabía. —Sí —dijo él, finalmente—. En ella.
—Yo sabía que todavía la querías —dijo Lisa, con lágrimas en los ojos—. He notado que siempre estás distraído, que siempre miras al vacío como si estuvieras buscando a alguien. Lo siento, Carlos, pero no puedo seguir con alguien que no me quiere de verdad.
Lisa se levantó y se fue, dejando a Carlos solo en el parque. Él se sintió mal por haberla lastimado, pero sabía que no podía seguir con ella. Su corazón pertenecía a María, y no podía darle a nadie más.
Por su parte, María conoció a un chico llamado Javier en la universidad. Javier era inteligente, bonito y amable, y se gustaron mutuamente. Empezaron a salir, y María trató de enamorarse de él. Pero no pudo. Cada vez que estaba con Javier, pensaba en Carlos. Su rostro, su voz, su sonrisa, todo en ella le recordaba a él.
—María, ¿qué te pasa? —preguntó Javier un día, mientras estaban sentados en un café—. Pareces distraída. ¿Pasa algo?
—No, nada, Javier —dijo María, tratando de sonreír—. Solo estoy pensando en algunas cosas.
—¿En el chico de tu pueblo? —preguntó él, mirándola a los ojos.
María se quedó sin palabras. No sabía cómo él lo sabía. —Sí —dijo ella, finalmente—. En él.
—Yo sabía que todavía lo querías —dijo Javier, con lágrimas en los ojos—. He notado que siempre estás distraída, que siempre miras al vacío como si estuvieras buscando a alguien. Lo siento, María, pero no puedo seguir con alguien que no me quiere de verdad.
Javier se levantó y se fue, dejando a María sola en el café. Ella se sintió mal por haberlo lastimado, pero sabía que no podía seguir con él. Su corazón pertenecía a Carlos, y no podía darle a nadie más.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.