Amor prohibido

2. La fiesta.

En el tranquilo amanecer de un domingo, un sol radiante besaba la ciudad, anunciando un día prometedor. Becky, con el espíritu elevado, se preparaba para sumergirse en las festividades que el día prometía. El pensamiento de su madre esperándola para el desayuno la impulsó a vestirse con rapidez, anticipando el calor del hogar y el afecto familiar.

—¡Buenos días, hija! —resonó la voz de su madre, llenando el comedor de una calidez acogedora.

—¡Buen día, mamá! —respondió Becky, su voz llena de jovialidad—. Hoy es la fiesta, así que probablemente no llegue a dormir.

La sorpresa cruzó el rostro de su madre, quien respondió con un:

—¿Cómo así?

Becky, con una risita, aclaró:

—¡Noo, jajaja, tranquila, es broma! Pero, ¿sí puedo ir, verdad?

La madre de Becky, aliviada, asintió con una sonrisa.

—¿Ya compraste el vestido?

—¡Sip! Ayer fui con Sasha —respondió Becky, recordando la divertida excursión—. Bueno, mamá, ya me voy. Quedé de verme con las chicas. ¡Adiós, te quiero!

Al salir de su casa, una sensación de olvido la invadió.

—Señor, ¿puede volver? Me olvidé algo —le dijo al taxista, quien obedientemente dio la vuelta.

Corriendo de regreso a su habitación, Becky agarró la bolsa que contenía su vestido y otros accesorios esenciales. Sin ser detectada por su madre, quien probablemente ya se había ido a duchar, Becky salió rápidamente de la casa. “Ahora sí, a casa de Charlotte”, pensó, mientras el taxi se dirigía hacia su destino.

En unos minutos, llegó a la residencia de Charlotte. Pagando al taxista, se dirigió a la puerta y tocó. El padre de Charlotte, Ric, la recibió con una sonrisa cordial.

—Hola Becky, pasa.

—¿Cómo está, señor? Gracias —respondió Becky, mostrando su gratitud.

—Muy bien, Charlotte está en su cuarto —informó Ric.

—Ok, subo, gracias —dijo Becky antes de dirigirse a la habitación de Charlotte.

Al entrar, encontró a Bayley ya presente.

—Hola, chicas —saludó Becky.

—¡Becs, llegaste! ¿Y Sasha?... no vino contigo —preguntó Bayley, con curiosidad.

—No, seguro ya viene —respondió Becky, asumiendo que su amiga no tardaría en llegar.

Charlotte intervino:

—Bien, iremos al salón de belleza en cuanto llegue Sasha. Nos consentiremos un rato.

—Ok —respondieron Becky y Bayley al unísono, entusiasmadas por la idea.

Poco después, Sasha llegó, y el grupo partió hacia el salón de belleza. Después de consentirse, acompañaron a Bayley y Charlotte a comprar sus vestidos para la fiesta. El día continuó con un almuerzo en la casa de Alexa, seguido de una sesión de Netflix. A medida que la tarde llegaba a su fin, comenzaron a prepararse para la fiesta, que comenzaría a las siete en punto.

—Bien, tenemos dos horas para alistarnos —declaró Sasha, marcando el inicio de la preparación.

Bayley preguntó:

—¿Alexa irá?

—Dijo que sí —confirmó Becky, recordando la conversación anterior.

Charlotte, con un brillo en los ojos, preguntó:

—¿Y qué me dices de AJ?

Becky, con un tono neutral, respondió:

—Sabes que no lo veo ni hablo con él.

Sasha intervino:

—Yo sí hablé con él. Dijo que irá.

—¡¡¡¡En serio!!!! —exclamó Charlotte, incapaz de ocultar su emoción.

Bayley, con una sonrisa juguetona, dijo:

—Ummm, ¿por qué tanta emoción, eh?

Charlotte, intentando mantener la compostura, respondió:

—No… no nada.

Becky, con una mirada astuta, comentó:

—Vamos, lo nuestro ya es pasado, no tiene nada de malo… dime, ¿te gusta? ¿Verdad?

Charlotte, cediendo, admitió:

—Pues sí… si la verdad me encanta, está para comérselo.

Sasha, con una risita, advirtió:

—Uyy, cuidado con lo que sueñas, jaja.

Becky, uniéndose a la diversión, bromeó:

—Dios, qué cosas soñará esta chica con AJ, jajaja.

Charlotte, sintiéndose avergonzada, protestó:

—No sean mal pensadas.

Bayley, alimentando la broma, respondió:

—No nos des motivos.

El tiempo voló, y pronto eran las 7:40.

—Ya nos tenemos que ir —anunció Becky, instando al grupo a moverse.

Se despidieron de Ric y se dirigieron a casa de las Bellas, donde se celebraría la fiesta.

Al llegar, encontraron a muchos de sus amigos ya presentes, incluyendo a Roman, Dean, Seth, Alexa, Paige y, para sorpresa de Becky, AJ.

—Wooo, se ven increíbles —exclamó Alexa, admirando su apariencia.

Roman, con una sonrisa encantadora, agregó:

—Hermosas, diría yo.

Charlotte, correspondiendo al cumplido, dijo:

—Gracias, tú también estás estupenda, Lexi.

Dean, con entusiasmo, anunció:

—Ya vieron a Liv, ha regresado increíble.

Paige, con un gesto invitador, exclamó:

—¡Chicos! —,les hizo una seña para que fueran a dónde estaba.

Becky, dirigiéndose a Paige, preguntó:

—¿Qué tal, Paige?

Paige, con una sonrisa, respondió:

—Muy bien, ¿quieren tomar algo? Vamos a la barra.

Seth, notando la llegada de AJ, lo saludó:

—Hey, AJ, ¿cómo estás?

AJ, correspondiendo al saludo, respondió:

—Cuánto tiempo sin verlos, ehhh.

Charlotte, con curiosidad, preguntó:

—Sí, bastante, ¿y te quedarás?

AJ, con una sonrisa, respondió:

—Sí, decidí estudiar aquí, los veré más seguido.

Dirigiéndose a Becky, AJ preguntó:

—Becky, qué tal, no te veía desde que…

Becky, interrumpiéndolo, respondió:

—Terminamos, sí… ¿Qué tal te ha ido? ¿Ya encontraste novia?

AJ, con un tono juguetón, respondió:

—Lamentablemente no… estoy solterito, ehh —guiñándole un ojo.

Seth, observando la interacción, pensó: “Mierda, la está coqueteando, lo mataré… espera, ¿por qué estoy pensando esto?”.

Becky, ignorando el coqueteo de AJ, dijo:

—Qué pena, yo ya tengo novio… por cierto, ¿han visto a Fin?

En ese momento, Roman anunció:

—Ahí viene.

Fin, entrando en la escena, exclamó:




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