Seth se ofreció a llevar a Becky a su casa, y ella aceptó con una leve sonrisa. Al salir de la habitación y cruzar el umbral, Ziggler los observó con una sonrisa torcida, como si ya estuviera maquinando algo en esa mente retorcida suyas.
—Oh... No me digan que ustedes dos... —murmuró Dolph con tono burlón.
—No pienses estupideces —respondió Seth con firmeza, cortándolo de golpe.
—Entonces, ¿qué hacen saliendo de la habitación juntos, eh? —insistió Ziggler, dando un paso hacia ellos.
Becky, sintiéndose incómoda por la insinuación, intervino rápidamente:
—Nada de lo que imaginas. Me sentía un poco mal y Seth vino a buscarme, ya que Finn se largó después de que peleamos.
Seth le lanzó una mirada severa a Dolph.
—Sí, deja de alucinar. Controla esa mente sucia que tienes.
Afuera, en el patio, la fiesta ya agonizaba; la mayoría de los presentes estaban ebrios o dormidos, algunos se habían resguardado en la casa y otros ya se habían marchado a sus hogares. La noche seguía su curso. De repente, AJ Styles apareció en el camino con una copa en la mano y una sonrisa ladeada.
—Hey, Becky, ¿ya te vas? —preguntó, con la voz notablemente arrastrada por el alcohol.
—AJ, no molestes, ¿quieres? —respondió Becky, intentando apartarlo con delicadeza.
—¿Qué te parece si entramos a la casa y la pasamos bien un rato? —insistió él, acortando la distancia.
—Estás borracho, aléjate —replicó ella con firmeza.
Seth, que había permanecido atento a la escena, dio un paso al frente con voz autoritaria:
—Ella no está sola, Styles. Ya lárgate.
AJ lo miró con claro misticismo y desafío.
—Vamos, hermano, ella no es nada tuyo, así que no te metas —espetó.
—Es mi amiga, ¿de acuerdo? Ya nos vamos, y tú deberías hacer lo mismo e irte a casa, AJ —sentenció Seth, tomando a Becky del brazo para guiarla hacia la salida.
Subieron al auto y, una vez en marcha, el ambiente cambió por completo. Platicaron y rieron a carcajadas durante todo el trayecto, dejando atrás las densas tensiones de la fiesta. Al cabo de unos minutos, llegaron a su destino.
—Gracias por traerme —dijo Becky, dedicándole una sonrisa genuina.
—No es nada, te veo mañana en la universidad —respondió Seth, acercándose para darle un beso de despedida en la mejilla.
En ese preciso instante, Becky giró un poco la cabeza para hablar; el movimiento calculó mal la distancia y sus labios se rozaron ligeramente en un roce efímero. Un tierno rubor apareció de inmediato en las mejillas de la chica, quien bajó la mirada con timidez antes de descender apresuradamente del auto.
Al día siguiente, en el salón de clases, Seth y Alexa discutían en voz baja en un rincón sobre lo ocurrido la noche anterior.
—Ya te pedí perdón, de verdad. No debí decir eso —comenzó Seth, con tono arrepentido.
—Pero lo dijiste —respondió Alexa, manteniendo los brazos cruzados y la mirada esquiva.
Seth tomó su barbilla con delicadeza, obligándola a mirarlo a los ojos.
—Tú te fuiste casi desnuda de la reunión, Alexa. Si alguien más te hubiera visto... En fin, ya no peleemos por esto, ¿sí?
Ella suspiró, cediendo ante su toque, y finalmente se inclinó para darle un suave beso de reconciliación.
Desde unos pupitres más atrás, Sasha Banks observaba la escena con una sonrisa cómplice.
—Veo que ya se reconciliaron —comentó al verlos.
—Está mejor así —añadió Liv Morgan, acomodándose en su asiento.
En ese momento, Finn entró al salón cargando sus apuntes.
—Hey, chicos, ¿qué tal amanecieron? —preguntó al grupo.
—Bien, dentro de lo normal —respondió Dean Ambrose.
—¿Y Becky? —interrogó Charlotte Flair, al notar la ausencia de la pelirroja.
—No lo sé. Ayer discutimos —contestó Finn, con una mueca de preocupación.
—Genial, más parejas peleadas en el grupo —bromeó Roman Reigns, soltando una risa.
Bayley, curiosa por el drama, preguntó:
—¿Y por qué discutieron esta vez, Finn?
—Creo que fue mi culpa... pero no les puedo decir el motivo —admitió Finn, rascándose la nuca.
Sasha interrumpió la charla señalando hacia el pasillo.
—Ahí viene Becky.
La pelirroja cruzó la puerta y su mirada buscó instantáneamente a Seth en el aula.
—Hola, chicos —saludó, con un leve deje de nerviosismo en la voz.
Antes de que pudieran interrogarla, el profesor entró al salón interrumpiendo las conversaciones.
—Buenos días, jóvenes, tomen asiento por favor. Antes de empezar, les presento a su nuevo compañero de traslado.
Becky sintió que el mundo se le venía abajo al ver quién entraba detrás del maestro. «Mierda, tenía que ser él... trágame, tierra», pensó para sí misma.
—Preséntese, joven —pidió el docente.
El recién llegado dio un paso al frente.
—Me llamo AJ Styles, tengo 23 años y supongo que la mayoría de ustedes ya me conocen —dijo con seguridad.
—Bien, tome asiento —concluyó el profesor.
Finn observó a AJ avanzar por el pasillo con evidente incomodidad. «Genial, lo que faltaba. Espero que no intente acercarse a Becky», pensó, apretando el bolígrafo entre sus dedos.
Al terminar las clases, Finn logró interceptar a Becky en los pasillos para hablar de la noche anterior.
—Becky... a veces parece que estás conmigo solo por sexo. Si no es así, dime por qué te pusiste de ese humor ayer —le cuestionó ella de frente, buscando respuestas claras.
Finn bajó la mirada, abrumado por la culpa.
—Sí, lo sé... fui un completo imbécil, perdón. Estaba muy borracho. Pero yo te amo, Becky, y estoy contigo porque de verdad te amo.
Al ver su sinceridad, Becky ablandó la expresión y lo abrazó por el cuello.
—Te quiero, tonto. No lo arruines.
Más tarde, el grupo completo se reunió en un parque cercano al campus para pasar la tarde.
—¿Entonces todo está bien de nuevo entre ustedes, amor? —preguntó Finn, rodeando a Becky con el brazo.