Amor real entre tradiciones

Capítulo 60: Susurros de familia

Consultorio privado – Alas médicas del Palacio Real

La luz tenue se filtraba por las cortinas de lino blanco, proyectando sombras suaves sobre el consultorio médico. Astrid estaba sentada en la camilla, una manta cubriendo sus piernas, su rostro sereno pero con un brillo de ansiedad en los ojos. Christian, a su lado, le sostenía la mano, acariciándola con suavidad mientras el doctor Mattias, un viejo amigo de Astrid y médico de confianza de la familia real, cerraba el expediente con una expresión calmada pero profesional.

—Astrid, puedo decir con total seguridad que estás completamente recuperada del parto —comenzó Mattias, su voz cálida pero precisa—. Tu recuperación ha sido mejor de lo esperado, y eso es una gran noticia.

Astrid soltó un suspiro de alivio, apretando la mano de Christian. Él le devolvió una sonrisa llena de ternura y orgullo.

—¿Entonces ya no hay riesgo? —preguntó Astrid, su tono aún cauteloso, como si temiera que la respuesta pudiera cambiar.

Mattias se ajustó las gafas y asintió.

—No por ahora —respondió, inclinándose hacia adelante en su silla—. Tu cuerpo ha respondido bien, pero quiero ser honesto contigo, como médico y como amigo. Si estás pensando en volver a ser madre, te recomendaría esperar al menos un par de años. El embarazo de las gemelas fue exigente, y no quiero que corras riesgos innecesarios.

Astrid bajó la mirada, procesando las palabras. Christian apretó su mano con más fuerza, inclinándose hacia ella.

—No tenemos prisa, amor —dijo, su voz suave pero firme—. Tenemos a Oscar, a Isabelle, a Victoria… y todo el tiempo del mundo para decidir lo que venga después.

Astrid levantó la vista, sonriendo débilmente.

—Tienes razón —murmuró, mirando a Mattias—. Gracias, Mattias. No sabes cuánto significa tenerte aquí, no solo como médico, sino como amigo.

Mattias sonrió, relajando su postura.

—Siempre estaré aquí, Astrid —respondió, con un toque de humor—. Aunque tenga que lidiar con Christian intentando sobornarme con galletas para que te dé de alta antes.

Christian rió, alzando las manos en fingida rendición.

—Oye, esas galletas son un tesoro nacional —bromeó—. Pero en serio, Mattias, gracias por cuidarla tan bien.

Astrid se inclinó hacia Christian, apoyando la cabeza en su hombro por un momento.

—Solo quiero volver a ser yo misma —admitió, su voz baja—. Para Oscar, para las gemelas… para nosotros.

Mattias asintió, poniéndose de pie y ajustando el expediente en sus manos.

—Y lo estás logrando, Astrid —dijo—. Pero recuerda: recuperarse también es parte de ser madre. No te apresures. Disfruta a tus hijos, a tu familia. El resto vendrá con el tiempo.

Astrid sonrió, sus ojos brillando con gratitud.

—Prometido —respondió, mirando a Christian—. ¿Verdad que sí?

Christian besó su frente, sonriendo.

—Prometido —repitió, antes de volverse hacia Mattias—. Ahora, dime, ¿cómo están esas orquídeas que intentas cultivar? ¿Ya sobrevivieron a tu falta de talento para la jardinería?

Mattias rió, sacudiendo la cabeza.

—Siguen vivas, gracias por preguntar —respondió, guiñándole un ojo a Astrid—. Pero creo que necesito un consejo de tu hermano, Nikolaj. El parece tener mano para las plantas.

Astrid rió, sintiendo que la tensión del momento se disipaba.

—Hablaré con el —prometió—. Pero no te garantizo que te revele sus secretos.

Excursión escolar – Bosque de Gribskov

A pocos kilómetros del palacio, el bosque de Gribskov estaba lleno de risas y gritos infantiles. Oscar, con su mochila verde al hombro, caminaba junto a su mejor amigo, Lukas, mientras su clase exploraba un sendero guiados por la maestra Clara. La excursión escolar era una aventura para los niños: buscar huellas de animales, identificar árboles y recoger hojas para un proyecto de arte.

—¡Mira, Lukas! — exclamó Oscar, señalando una huella en el barro—. ¡Eso es de un ciervo! Lo sé porque mi tío Emil me enseñó.

Lukas, un niño de cabello rizado y gafas grandes, se agachó para inspeccionar la huella.

—¿De verdad? —preguntó, impresionado—. ¿Y tu tío también te enseñó a pescar? Porque mi papá dice que eres el mejor pescando.

Oscar infló el pecho, orgulloso.

—¡Claro! En la cabaña del lago, pesqué un pez así de grande —dijo, extendiendo los brazos exageradamente.

Clara, la maestra, se acercó sonriendo.

—Oscar, Lukas, no se alejen demasiado —advirtió, aunque su tono era cálido—. ¿Qué encontraron ahí?

—Una huella de ciervo, señorita Clara —respondió Oscar, señalándola con entusiasmo—. ¿Podemos buscar más? ¡Quiero mostrarle a mis hermanitas cuando vuelva!

Clara rió, ajustándose el sombrero de lana.

—Claro, pero manténganse cerca del grupo —dijo—. Y Oscar, tus hermanas deben estar muy orgullosas de tener un hermano tan valiente.

Oscar sonrió, pero su expresión se suavizó al mencionar a sus hermanas.

—Son muy traviesas —confesó, bajando la voz como si compartiera un secreto—. Siempre se quitan las cintas del cabello, y las niñeras se asustan porque no saben quién es quién.

Lukas rió, empujándolo amistosamente.

—¡Eso suena divertido! —dijo—. ¿Puedo ir a verlas otra vez? La última vez que fui al palacio, una de ellas me miró como si quisiera robarme el bocadillo.

Oscar rió, asintiendo.

—¡Te invito! Pero tienes que traer más bocadillos, porque Isabelle y Victoria siempre quieren comer todo —respondió.

Mientras el grupo avanzaba por el sendero, Oscar corría entre los árboles, lleno de energía, pero en el fondo, su mente seguía volviendo al palacio, a sus padres y a sus hermanas, preguntándose si estarían esperándolo con más dulces de sus viajes.

Jardines del ala norte del Palacio – Al caer la tarde

El sol poniente bañaba los jardines del Palacio de Frederiksborg en tonos dorados, iluminando los senderos de grava y los parterres de flores. Helena, una amiga cercana de la familia y reciente visitante del palacio, caminaba con las manos detrás de la espalda, deteniéndose frente al invernadero donde Nikolaj, ahora Duque de Norvik tras la retirada de su padre, examinaba unas orquídeas con una atención inusual.



#6736 en Novela romántica

En el texto hay: amor, realeza

Editado: 31.01.2026

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