2 meses atrás...
—Y-Yo, lo siento pero… soy gay.
La mente de Park Minjae estaba al borde del colapso. Sus manos temblaban y las lágrimas trazaban surcos amargos sobre sus mejillas. La situación se había vuelto demasiado tensa como para querer estar allí, donde solo era menospreciado y nadie lo aceptaba como es. Su corazón latía con un dolor tan agudo que parecía desgarrarle el pecho.
—¡Eres un error, Minjae! Lo supe desde el principio —dijo su padre con una voz desprovista de empatía—, pero aún estamos a tiempo de corregirte y curar ese gusto por los hombres.
Su madre, colapsada sobre el sofá del living, lloraba desconsoladamente. Sus lágrimas dramáticas le provocaban una punzada terrible en la cabeza.
—Entonces perdónenme —pronunció el peli-rosa con el corazón en la garganta—. ¡Perdón por ser un maldito error y ser su hijo!