Amor sin diagnóstico

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La semana pasó demasiado rápido para Jungkook. A solo unas pocas horas de volver a encontrarse con Jimin, se sentía mucho más animado que en toda la mañana ya que, al no tener sesiones pendientes con el resto de sus pacientes, tendría todo el tiempo del mundo para prepararse y arreglar el consultorio para la llegada de su más esperado paciente.

Al observar todo el lugar, se dio cuenta de que el típico diván frío y las sillas de oficina no eran suficientes para que el chico se abriera con él. Debía hacer algo al respecto si quería mejorar la comunicación con aquel muchacho. Así que, con toda la paciencia del mundo, apartó un poco el escritorio para dejar libre una esquina del consultorio. Allí extendió una alfombra suave, rodeada de cojines y almohadas cómodas.

La intención de todo eso era clara: el pelinegro quería crear un espacio que no pareciera una clínica, sino todo lo contrario; quería construir un refugio donde Jimin pudiera sentirse a gusto, seguro y sin presiones. Eso lo motivó a continuar con su trabajo, ubicando todo con cuidado y agregando unas cuantas mantas junto a un ramo de tulipanes que había armado con las flores del jardín detrás del edificio. Mientras acomodaba la última almohada de pollito, se sentó en el suelo a contemplar su obra finalizada y se le escapó una sonrisa. Admitió para sus adentros que había estado pensando demasiado en el chico. Mucho más de lo profesionalmente permitido.

Y entre esos pensamientos, había uno que se le había quedado grabado a fuego: la vista trasera de Jimin cuando caminó hacia la puerta al final de la primera sesión. Aquella vez, Jungkook no pudo evitar notar que el chico tenía un trasero bastante lindo, redondito y llamativo que lucía espectacular en sus jeans. Recordar eso encendía una chispa imposible de controlar.

El pelinegro se mordió el labio inferior, divertido por sus propios pensamientos atrevidos y por lo rápido que ese tierno —y ahora sexy— paciente lo estaba volviendo loco.

Jungkook se puso de pie, sacudiéndose los pantalones y mirando el reloj. Faltaba muy poco para que el lindo peli-rosa cruzara esa puerta y viera la sorpresa que le tenía preparada su psicólogo.

Ansioso, el pelinegro se dirigió al baño y se arregló la playera frente al espejo, asegurándose de que sus músculos se marcaran bien bajo la tela y sus piercings brillaran bajo la luz artificial. Estaba más que listo para recibir a Jimin en su nuevo rincón especial y ver qué reacciones lograba provocarle hoy.

Nota de autora: ¡Hola, hermosos lectores! 🖤 El doctor Jeon oficialmente ha perdido la línea profesional y está cayendo redondito por su paciente. ¡Miren el hermoso rincón que le preparó a Jimin! (Y esos pensamientos sobre los jeans... 🔥). ¿Cómo creen que reaccione Jimin cuando entre al consultorio y vea que no hay un diván frío, sino un espacio lleno de cojines esperándolo? ¡Dejen sus teorías en los comentarios y no olviden regalarle un corazoncito a la historia! Nos leemos en el próximo capítulo. ✨🫶



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En el texto hay: bts, jikook, chico x chico

Editado: 05.08.2026

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